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lunes, 25 de marzo de 2013

NADA...



...Absolutamente nada nuevo para contar, sólo que como no puedo mantener la mano quieta, bueno, yo igual escribo, total, acá están para leerme, aunque si alguno gusta de hacerme terapia gratis, pues será muy agradecida. Fíjense que me asumo como loca, loca de cansancio, loca de tantas guardias, loca de tantas operaciones, loca de tanto sentir olor a dolor y muerte a mí alrededor, loca de saber que nadie puede comprender cuánto duele pasarse la vida en un lugar donde impera la necesidad, pacientes carenciados de amor y materiales. Esto último es un poco más digerible pues una ya se va acostumbrando a caminar por las calles y ver tanta gente durmiendo bajo la lluvia, sobre la vereda, el cuerpo y el alma aturdidos por el alcohol. Y sí, yo les doy para que se compren vino, si nadie puede solucionarles nada, si les queda poco, que vivan como pueden, pues ellos no llegarán a ver el mundo que nos prometen, ese milenio de amor y paz, yo tampoco, seguramente, pero al menos sabré que algo bueno hice. No sé si se cotizan en bolsa las caricias que regalé, los besos que di, las palabras de aliento que brindé, el abrazo de consuelo a ese joven que llorando en el pasillo de Terapia Intensiva me pidió que se lo diera pues su mamá se moría y no había nada que hacer. No, esto no cotiza en bolsa, por suerte, pues si debiera pagar no me alcanzaría el dinero para comprar las caricias, los besos, las palabras, el abrazo, pero es gratis y cuánto vale para el enfermo o quienes esperan que les salvemos la vida. No me alcanza porque esta profesión es poco redituable, se da la vida por una paga miserable y cuando digo se da la vida, es literal. Acá, en el hospital, no son tantos los que llegan a jubilarse. Mueren de cáncer, infarto, quedan postrados por un ACV (accidente cerebro vascular) pero ¿Qué remedio? Hay que seguir, pese al agotamiento, pese a las hostilidades, pese a que uno desearía desaparecer del mundo, a veces llamar a la muerte para que se acabe el martirio, tanto padecimiento… porque una también sufre pero tiene que tragárselo. Con los pacientes porque a ellos no les importan tus problemas, bastante tienen con los propios y con los colegas y superiores, también hay que tragárselo porque no sólo no te ayudarán, no te harán la vida más fácil sino que al descubrir tu vulnerabilidad, intentarán destruirte, necesitan volcar en uno tanto resentimiento que tienen acumulado por años de vida insatisfecha. Y aquí estoy yo, haciendo que nada pasa pero sí, pasa, claro que pasa. Hoy, les confieso, quisiera estar muerta, otro día en que estaré encerrada por 24 horas en este lugar y ya no puedo más. Le pido a DIOS que me de fuerzas, tomo un clonazepán, me sumerjo en la virtualidad y hago como que el mundo real no existe. Pero, maldita sea, existe y es malo, es dañino, mi salud va deteriorándose con cada guardia pero me implantaron el chip de la responsabilidad y no puedo decir NO y yo quisiera decir No. Cada vez me resulta más difícil entender a mi prójimo ¿Por qué esa incapacidad de trabajar en armonía? Ayer, mi jefa se quejaba y yo, pobre estúpida que soy, le dije: No te quejes, tenés trabajo, dale las gracias a DIOS ¿Saben qué me respondió? Me dijo: “Yo no tengo nada que agradecerle, DIOS debería darme las gracias a mí” ¡Por favor! ¿Se puede sostener un diálogo con una persona que piensa así? Imposible, ella, dada su gran dosis de egoísmo, difícil pueda comprenderte, escucharte o al menos ignorarte. No, ella no te ignora, ella hace todo lo posible para que tu vida se convierta en un camino de espinas, un largo y anchuroso camino de espinas que deberás recorrer descalzo pues el deleite de “ellos” reside en verte sangrar.
 Año duro, eso fue el 2012 para mi, año de mucho estrés, año de pérdidas materiales y afectivas pero año de aprendizaje pues entendí que nada que ya sea inútil en tu vida, debe permanecer, no, debe dejarte libre para que alguien nuevo llegue, debe vaciarse ese lugar del alma donde con tanto recelo guardabas momentos vividos pues vendrán mejores y no tendrías donde almacenarlos, pero aquello que extraviaste no se perdió, no, fue en busca de alguien que también lo necesita. Bien, necesito respirar un aire diferente, necesito despejar la mente, necesito ser feliz o al menos, un poco de paz ¿Alguien tiene la receta? Estoy cansada, muy cansada, no sé si pueda seguir…
Sí, lo sé, estoy siendo incoherente, yo les advertí, necesito terapia...





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