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miércoles, 11 de febrero de 2015

DESAFÍO



            

Más si tú eres el soplo
Que arrulla las olas del mar,
Despojando, presumido,
Las hojas del árbol recio,
Yo soy la flora selvática
Y también el huracán.


No soy manso viento en el océano.
Soy el cielo iracundo,
Ese tornado imprevisto
Que estremece a los navegantes.
Soy la pujanza de la naturaleza
Que voltea sus navíos
Como cáscaras de nuez.


Evita toparte conmigo,
No podrás contra mi ira.
No intentes quebrar mis brazos
Ni encadenarme las manos.


Si me amordazas, si me atas,
Para arrastrarme contigo
A la negrura insondable,
Verás la mirada del diablo
En un rostro angelical.


viernes, 6 de febrero de 2015

TIEMPO DE LOS JUEGOS


Somos emergentes de una sociedad que no se supera, sino que supura el líquido viscoso, amargo y espeso que intenta pegotear nuestra humanidad, en el vano intento de condensar nuestra esencia en sus repugnantes humores de una vida mal vivida…mas no lo consiguen, no pueden, no es sencillo hacerlo sin emerger ellos de esa inmundicia que les es propia.
Emergentes somos esos pocos que sobrevivimos sin envilecernos, esos que tomamos la posta de utopías incomprendidas por las amebas que habitan esta tierra, fingiendo ser humanos, suponiendo que en sus masas encefálicas hay una dinámica que llamamos sinapsis pero ¿Qué sinapsis si sólo poseen una neurona?
Emergentes somos, por poetas y orates, pretendemos evadirnos del flagelo, del estigma de ser los mal vistos por no danzar a su ritmo, por no cerrar la boca, por gritar sin gritos, silencios que duelen más que el aullido que los de raciocinio exiguo lanzan al viento y en el más allá se extravían ¿Quién va a escucharlos si cada cual ruge su propio bramido, incomprensibles en la torre de Babel que ellos trajeron del pasado? ¿O nunca la abandonaron? Nuestro mutismo, por el contrario, taladra sus tímpanos cuando clavamos la mirada en sus ojos, miradas piadosas, mirada sin pestañas ni parpadeos, miradas que a ellos le saben a aguijones cuando las fijamos en ellos.
¿Qué hicimos los poetas, los locos, los “mal vistos”, para ser escogidos como  emergentes? Tal vez la palabra, encadenamiento de signos, significados y significantes que movemos sin miedo y con firmeza en el gran tablero de sus huecas existencias. Piezas que parecen livianas pero pesan y sin embargo, nosotros, los poetas, locos mal vistos, las movemos a nuestro antojo, dibujando conjunciones que confunden, esas que indican que el mundo no es como es, que el mundo fue indignamente moldeado por unos pocos malos jugadores, y pese a ellos, hoy se impone cambiarlo por los únicos capaces de hacerlo con la suavidad de una pluma, sin violencia, pues nuestras bombas son sintagmas, nuestros misiles, el teclado. Hemos de cambiarlo, ya que  es eso o pegar el gran salto al vacío sideral.

Nos despertamos una mañana, como todos los mañanas, prestos a iniciar el juego pero… ¡Las fichas fueron robadas! ¿Con qué hemos de jugar, ahora que el tablero está carente de signos? Amigo mío, no desesperes, aún poseemos la razón y el ingenio para crear nuevos signos. Siglos tardarán en comprenderlo y para entonces…el mundo ya habrá cambiado.

Ilustración de Oswaldo Mejía

miércoles, 4 de febrero de 2015

EL DUEÑO DE MIS LÁGRIMAS


Sigilosa, pretendiendo no ser descubierta, casi a gatas, voy aproximándome al castillo donde habita el dragón que no escupe fuego sino que guarda escabrosidades, secretos, revelaciones, todo eso que me ayudaría a comprender el porqué de mi existencia, más siempre aparece ella, su custodia: La gran SOMBRA negra, viscosa, espesa y maldita. 
Cumple su misión, la misión que se le ha encomendado: “Proteger los secretos a costa de tu malograda esencia” Es lógico entonces, temerle…Ella no cesará en obstruir la entrada pues debe preservarse salvaguardando lo que el Castillo escuda, ese dantesco dragón que devora verdades y vomita falacias, haciendo que todo se torne confuso.
Estoy a punto de conseguirlo, lo presiento. En cuestión de minutos estaré frente al monstruo catador de realidades ajenas y sé, sí, estoy convencida de ello, que mi aspecto lo asustará pues, detrás de este rostro angelical, hay una fuerza arrolladora que mutilará su cabeza para liberar el pasado que me pertenece, que es mío y en mi poder debe estar.
Cada jornada, puntualmente, desde la firme convicción hasta la apatía más profunda, no desisto de mi propósito pero ella siempre está alerta, nunca duerme. La SOMBRA, la maldita y endemoniada SOMBRA que engulle vanidades y soberbias, no descansa nunca; posee antenas que pueden detectar el aleteo de un mosquito…Así me siento cuando la veo venir amenazadoramente hacia mí, dispuesta a acabar con mi vida, y entonces, tal como un mosquito, la pico y huyo.
Me queda la ilusión de saber que algún día le transfundiré sangre de piedad y ella morirá, irremediablemente, la guardiana de mi historia fenecerá… será el momento mismo en que al caer como un velo que de un hilo pende, habré adquirido la SABIDURÍA para continuar por este sendero que me ha sido asignado, con la frente en alto… vencedora y no vencida.

Ilustración: "LÁGRIMAS POR REPARAR" de Oswaldo Mejía

martes, 3 de febrero de 2015

ECLIPSE

Serena, tendida en mi lecho,
Sumida en sueños secretos.

Mis pies descalzos se deslizan por el césped.
Levito obedientemente mecida por la brisa,
El tórrido viento me empuja hacia el mar,
Mi cuerpo mojado se funde en la arena.
 
Agobia el calor del desierto,
Manantial de agua dulce que sacia la sed.
El frío glacial entumece mis huesos.
Lacera mi dermis, la flora selvática.
 
Respiro la paz de las altas cumbres,
Perfecta visión del perfecto planeta.
En el oscuro mutismo sideral
Lo aprecio aún más bello.
 
La luz refulgente encandila mis sentidos,
Un estruendo mortal sacude mi mente,
Ruido imponente del trueno poseso.
Separo los párpados con temor y recelo…
 
Me agito, tirito, me estremece la tormenta.
Emerjo de mi cama tanteando negruras,
La ventana abierta magulla mi pecho,
Corazón herido palpitando en rauda galopada.
 
Me estremezco, me empapo;
El cielo no brilla, ni luna ni estrellas.
Me resguardo en mi lecho del desasosiego que acecha,
Soy la postrema habitante de un planeta muerto.


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