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domingo, 7 de junio de 2015

DESCIFRANDO ENIGMAS


Quién sabe cuándo sucedió, cómo comenzó, escasamente la precaria certeza del tiempo acaecido ¿Dos horas, dos días, dos semanas, dos años? Atemporal nuestra orbe, es factible que sean dos siglos…
Aconteció casi sin darnos cuenta, sólo ocurrió dejando un resabio acerbo en la boca y los ojos sin luz. Sin claridad nuestro orbe por la deserción de constelaciones, ni el astro mayor ni las siete esferas plateadas ni esas minúsculas lamparillas que al ser millones enfocaban el trayecto que anduvimos juntos…
Hubo aullidos de sufrimiento, hubo frases corrosivas, hubo lamentación y sermones… Se elevó un murallón entre los dos y a la sazón, la fosa que nos apartaba más y más sumiéndonos en ese sombrío recogimiento que acabó con la sensatez, fragmentando la paz, desobedeciendo al amor.
 Antenas averiadas que no emiten ondas y fue entonces que en ese tácito mutismo nuestras manos se desasieron.
Ahora surcamos los limbos buscándonos descorazonadamente, mas si brinco a una nube… ya resides en aquella que me es ajena… si me buscas en la pradera… estoy en el colina… si buceo en el mar esperando descubrir tu sombra en las honduras no hay más que brechas imposible de sortear…me atraen… me devoran… me quitan la savia que es alimento de mi existencia.
Tú escalas los picos nevados, encumbrándote, perpetuándote en la gloria. Sin embargo es delirio fugaz… Adviertes que tu vida es un desierto sin manantiales ni oasis para apaciguar la sed, para expulsar o asimilar la arena que penetró en tu garganta…
Cacofonías confusas brotan de tu boca, súplicas de ayuda emergen de la mía y el eco los emite mas el furibundo vendaval los extiende a espacios desafortunados donde las trabas son progenitores  de nuestra aflicción.
Poseemos las palabras, tenemos las ganas, somos dueños de los sueños pero carecemos de osadía para escapar del doloroso péndulo en el que estamos montados, tu en el tuyo, yo en el mio… miles de kilómetros uno del otro.
La lejanía es la medianera que abate la espera ¿O hay ausencia de confianza?
Oscilamos entre la felicidad y el desánimo, hacemos un alto en la indolencia para recomenzar el vaivén de aquí para allá. Sin importar hacia dónde miramos, no hay encuentro… hay vastedad de suelos estériles.
Se eclipsaron los colores, se los engulló la ira…todo es negro, todo es incertidumbre, todo es una gran perplejidad. Hacia la izquierda, optimismo… hacia la derecha, reminiscencia de lo que pudo ser pero no fue…
En la embriaguez gritamos ¡TE AMOOOOOOOOOOOOO! Desde la nulidad aullamos ¡TE ODIOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! No hay odio y sin embargo es la expresión que cobra más fuerza induciéndonos a dimitir el recelo y volver a descubrirnos.
Hasta la próxima vuelta en que la noria vuelva a girar en el  caos, el desánimo, el desasosiego, el calvario…

domingo, 24 de mayo de 2015

CUMPLÍ, CREO




El recuento de mi existencia
Me asevera que lo logré,
Que marché tras de mis sueños
A pesar de los obstáculos
Que me hablaban de  utopías.


Coexistiendo con  mis miedos,
Apegada a mis principios,
Cometí incontables errores.
De ninguno me lamento,
De cada uno aprendí.



Amé con pasión y avidez,
Sufrí mucho, también disfruté.
Sin evaluar las consecuencias,
Me expuse tal como soy,
Sin disfraces ni caretas.



Hubo noches de desvelo,
De huesos cansados,
De párpados trémulos.
No fue tiempo malgastado,
Esas horas que al reposo robé
Tendiendo una mano al doliente.


¿Qué importancia tienen ahora
El agotamiento, la fatiga,
Tantas horas sin dormir
Si al final ya estoy aquí?
Es la cita ineludible,
Una tregua necesaria.



Como era de esperar,
La muerte no se hizo rogar.
Estricta con su gestión,
Me encontró donde debía.
Puse el pie en el freno,
Dejé de pisar el suelo.



Ya no miro para atrás,
Abandoné la mochila.
Si en algo he fallado,
Espero sepan disculpar,
Ya no hay tiempo de reparos,

Ahora descanso en paz.


martes, 19 de mayo de 2015

AMOR MÍO, TE AGRADEZCO


Ser parte de tu vida
Tanto como tú de la mía
Y a partir de ese momento
Planificar un futuro juntos.
Más si mañana la vida
Nos separa en un instante,
Me quedaré con tus recuerdos
Y ese amor que me entregaste.



Sin embargo atesoro la quimera
De una vida junto a ti,
De designios conllevados,
De empellones y deleites,
De peleas y  reconciliaciones,
De satisfacciones y  discrepancias.
Todo vale… nada es perdurable.
Blanco o negro… ¿Los matices?
Circunstanciales, momentáneos…


Autora: Myriam Jara- Navegante Literaria
(Protegido en el Registro Nacional de los Derechos de Autor)

viernes, 8 de mayo de 2015

ATESORO TUS POEMAS: HOY JOHNNY NALVARTE "EN MIS POEMAS"


Y mis ojos te miraban
En la desnudez de tu alma
Como queriendo encontrarte
En aquellos dulces poemas
Que se desvestían en versos
Cada vez que mis nostalgias
De ti, se empapaban.




Y mis manos te tocaban
Entre la noche y el día
Cuando de aquellas sonrisas
El eco eterno traía,
Envuelto en una caricia,
El suave murmullo anhelante
De tu corazón rebosante.




Y nuestros cuerpos entonaron
Al unísono las letras amadas
Que nacían de dos corazones,
Y al compás de un suspiro
Nuestros labios declamaban
En el eterno versar
Que es tú poesía y la mía.




Autor: Johnny Nalvarte

domingo, 26 de abril de 2015

EL NUEVO ORDEN- CAP. 3 DE LA NOVELA "ROMANCE DE BENAZIR Y JALIL"



Me preguntas cómo llegué hasta aquí y no lo sé, no tengo la respuesta, tampoco la busco. Podría inventar alguna si eso otorgara paz a tu alma que percibo torturada; podría contarte una historia, soy buena para crear ficciones,  poseo el dominio de la retórica.
Podría decirte que mis ojos se cerraron cuando la luz hirió mis retinas y ya no pude ver el sol; aconteció entonces que me desvanecí. Cuando la oscuridad me envolvió caía en un abismo de horror  entre las fauces desdentadas de la desesperanza  y fue en ese preciso instante de pletórica angustia que una luz refulgente me encandiló. Apareció como asidero para detener mi caída libre. Provenía de un ángel, un enorme y bello ser de luz. Su visión me hechizó, me dejé tomar por sus brazos que me elevaron y transportaron a este tenebroso fangal en el que nos encontramos, justamente ahora, tú y yo. Pero si he de ser fiel a mí misma, debo decirte, hombre de las tinieblas, que no fue así como sucedió.
El dilema es que no hallo las palabras precisas que te ayuden a comprender que no soy una usurpadora de tu universo en sombras, ni tan siquiera la entelequia que tu mente imagina para sobrellevar esta soledad que te aliena, según me dices, hace muchos años.
Sólo sé que estoy aquí, y que ni esta lobreguez ni tu aspecto de náufrago que perdió la brújula hace siglos, me asustan. No importa que la apatía haya revestido tu piel, tus uñas, tus huesos quebrantados, tus alas marchitas. No, no es eso lo que atrae mi atención, sino la ternura unificada con el miedo en tu mirada, mixtura que conjeturo, poco y nada tienen que ver con tu fachada que a cualquier mortal haría huir amedrentado.
Me miras aturdido; mi tez blanca, mis cabellos de oro, mis ojos cristalinos sin iris ni pupilas, ojos ciegos que no pueden más que vislumbrar la cerrazón de tu entorno, te confunden, te piensas orate ¡Tantos años en este cruel paisaje!
¿Es una orquídea que pintada por mis traviesas manos, en mi obnubilada percepción, toma forma femenina? Te preguntas con recelo; pero no, asientes instintivamente, la hembra que esperabas, esa que aguardabas que viniera por ti, no puede tener un áurea tan puro;  no, tú supones un espécimen demoníaco porque siempre fue así en tus sueños  y no una, sino tres, tres féminas de ojos metálicos, predestinadas a hostigarte, atormentarte, paralizarte,  socavando cada nervio de tu organismo, imposibilitando que divises ese pequeño haz de luz que se infiltra caprichosamente y no puedes verlo puesto que tu mirada sondea la mía en busca de una explicación. Empero, no son mis ojos la luz, ellos, escuetamente expresan lo que hay en tu interior pero te niegas a admitirlo. Tú reclusión,  la penumbra, son el seguro que te resguardan de un mundo horrendo. Lo sé, porque para serte sincera, ahondando en tu esencia complicada, de un modo impensado, encuentro la contradicción de este desatinado estado de consciencia.
Debes saber, hombre de las tinieblas que llevo más de mil años viviendo entre la engañosa claridad del día. Pretendía  que era feliz o al menos quería creerlo, ponía todo mi empeño en el intento por merecerlo pero eran tan fugaces aquellos instantes, que apenas si eran pequeñas fábricas de sonrisas, tan esporádicas que no alcanzaban para decir: Soy feliz. También yo era un ser acongojado en la esfera alba. Allí todo se ve con mayor claridad y por más que no se quiera, las cosas son como son y se ven tal como son.
Me dices que nunca viste la luz y sí, lo has hecho pero no lo recuerdas. Presta atención porque de allí vengo y tengo autoridad para hablarte con rectitud. Podría hacerlo mas no lo deseo. No deseo hablarte de un mundo donde impera la barbarie, donde la vida no tiene más valor que un puñado de centavos, que el anhelo de poder predomina sobre  la necesidad de amar, que se pisotea al débil, que no se le tiende la mano porque es más conveniente hundirlo en la miseria y la ignorancia; es el modo que tienen las mentes estrechas de almacenar lo confiscado.
No son numerosos los que despliegan la daga que penetra en las entrañas y cercenan las ideas. Son más cuantiosos los otros, víctimas de sus iniquidades, los multiplican por millones. Ellos, los mutilados, carecen de valor para sublevarse. Podrían hacerlo, hombre de las tinieblas, podrían los postergados del mundo tomarse de las manos como eslabones de la gran cadena de amor universal pero no pueden.
Me preguntas por qué y mi respuesta es una: Porque como tú, se ocultaron tras sus desasosiegos, se guarecieron en sus madrigueras, comprimiendo los párpados para no ver más allá de la extensión de los muros que les obstruyen la salida, esa que tú encontraste y osaste atravesar… empero…erraste el camino. Te juzgabas un orate, un irreflexivo, un inmolado ido. Apartaste la puerta y con la cabeza gacha avanzaste sin rumbo hasta llegar a esta turbadora zona donde no hay duendes ni geniecillos sino seres de la oscuridad.  Acaso sea esa la razón de que no hallaras la paz, y no obstante te sentiste protegido a pesar de tus constantes batallas con tus propios demonios, con esos asustadores que tú mismo creaste porque ellos no son reales, al menos no como los del mundo del que también deserté.
Ahora todo parece más racional; creo haber dado con la respuesta a este intrincado asunto de mi advenimiento a tu mundo: ES DESIGNIO DE DIOS  ¿Recuerdas que hay un DIOS?
Es cierto, me lo dijiste. Fue ÉL quien te sostuvo con vida durante todos estos años de abandono y auto confinamiento pero no entendiste su cometido. No fue su propósito traerte hasta aquí para crear mundos mortecinos. ÉL quería que distingas los matices que del blanco y del negro se desglosan: Azules hondos como el mar; celestes de cielos diáfanos que en un soplo se tornan grises; naranjas como el crepúsculo; rojos como el ocaso mientras da riendas sueltas la pasión; amarillos como el trigo, vigas de oro prevaleciendo en el verde de los campos. Esperaba que develaras que entre la luminosidad y la opacidad, ambas amalgamadas, se desgajan las más sublimes tonalidades.
Obscuridad tú, claridad yo, no podemos fragmentarnos sin extraviar el sentido. Mira una vez más mis ojos pero hazlo con el corazón ¿Poseen pupilas e iris? ¿Consigues ver su luz? Por supuesto, la estás viendo, cayeron los cristalinos sin vida que enlutaban tu mirada.
No inclines la cabeza, írguete en tu dignidad aún no escindida y vuelve a mirar mis ojos pero hazlo sin temor porque ellos son los portadores de la luz de tu razón.
¡Ay, cómo se engrandece tu voz,  hombre de las tinieblas, mientras tu espíritu se fortalece ante mi recompensada sonrisa!
Dame la mano, hombre de las tinieblas, no tiembles, aférrate a mí, renunciemos al pantano y engendremos esos mundos mágicos que en tu mente se aglutinan y  mi presencia los transporta compensando al mundo de tantas adversidades, dejando al descubierto lo que en cada alma se oculta.
Seamos Adán y Eva despojados de ropajes confeccionados con sangre; consumemos la pasión  que la naturaleza demanda. Tú germinarás mis entrañas y de ella brotará la magia de tu estirpe divina,  hijos  paridos sin dolor ante quienes se postre el mundo.  Sin Abeles ni Caines; sin serpientes ni manzanas. No más lloros ni penurias ¡LA NATURALEZA VUELVE A ESTAR AL SERVICIO DEL HOMBRE! No te resistas, no sueltes mi mano, salgamos de este tremedal ¡No te demores! Dile adiós para siempre al hábitat de los demonios, pronto será territorio de los  poderosos y no querrás verlos con los brazos extendidos, asidos a la nada mientras los devora el pantano.

Autora: Myriam Jara- Navegante Literaria

(Protegido en el Registro Nacional de los Derechos de Autor)

viernes, 24 de abril de 2015

LOS POEMAS DE JOHNNY NALVARTE "LA DICHA"


Entre risas y llantos
Ha nacido un amor.
En olor de primaveras
Se dice que va vestido
De orlas y filigranas,
De frescas azucenas
Y sentidas madreselvas.


En su cara lleva dulzura,
En su alma la dulce paz,
Del infinito lleva el encanto,
Del cielo su eterno azul.
Entre risas y llantos
Ha nacido un nuevo día
Con fresco amanecer.


Por las noches él se abriga
Con la manta de la Luna
Y en sus sonrisas destellan
El canto de las estrellas.
Es su mirada un lucero
Y su pecho un clavel.


Autor: Johnny Nalvarte

 20 de Abril del 2015

lunes, 20 de abril de 2015

EN TU VIENTRE


Muy adentro tuyo,
Íntimamente unidas,
Fui forjando esta esencia mía.

En ese cálido nido,
Se fue gestando mi existencia
Al compás de tus latidos.

Postrada en tu soledad
Canturreabas melodías
Para arrullar a tu niña.

Hija del desamor
 Y sin amor concebida,
Me esperabas, te esperaba.

Vida que iba creciendo
Con la promesa sublime
De hacer mejor tu existencia.
 

viernes, 17 de abril de 2015

CONSIGNAS PARA BUEN VIVIR


Si voy a llorar,
Que sea de risa.


Si voy a correr,
Que sea de tu mano.


Si voy a cantar
Que sea de alegría.


Si voy a hacer locuras,
Que sea contigo.

 

Si voy a gritar
Que sea un ¡TE AMO!

lunes, 6 de abril de 2015

RELÁJATE Y RESPIRA


Estás inquieto, aturdido, confundido. Te pregunto qué ocurre y no me respondes.
Te comprendo, también tuve esos momentos en que nada venía a mi cabeza, sólo desconcierto, ninguna certeza. A todos nos ocurre a veces.
No es bueno permanecer en la inercia, querido amigo, y sólo tú tienes el poder para salir de ella; claro que se impone la voluntad.
¿La tienes? ¿Posees el arrojo para enfrentarte a tus miedos? ¿O una vez más esperas que lo haga por ti?
Vaya, vaya… Tanto tiempo a tu lado, tantas horas de plática y nada te sirvió.
Te empeñas en mantenerte en la compasión, o la peor de ellas, la autocompasión. Crees que si logras la atención de los otros, tus problemas se resolverán mágicamente ¡Qué errado estás!
Si la compasión es un sentimiento indigno, más horrorosa es la autocompasión, pues ella se convierte en la celda que te aprisionará, que te asfixiará, que irá absorbiendo tu energía lentamente, hasta que no quede nada de ese individuo que alguna vez fantaseaste ser.
Los sueños no sirven de nada si no luchas por ellos, o si esperas que los demás los forjen por ti.
¿Acaso puedo cerrar los ojos y dormir por ti? ¿Te brindaría el reposo que ansías? No, por supuesto. Sólo podrás observarme pernoctar, pero no serás parte de ese mundo onírico que me acoja.
Así en la vida, tus quimeras no son los mías, no puedo soñar por ti. Puedo facilitarte las herramientas para que los concretes, puedo darte la receta perfecta, pero si esperas que yo cocine por ti, todo será inútil.
Mira, yo sé que esto es complejo, pero no imposible.
Siéntate, cruza las piernas, acomoda tus brazos sobre ellas, así o como te guste, total que sólo tú sabes qué posición te hará sentir confortable.
Ahora respira, inhala y exhala, suave, despacio. Ve contando las respiraciones con la consciencia puesta sólo en ella.
Estás sintiéndote más relajado ¿verdad? Sí, lo estás ¿Sabes por qué? Porque te concentraste sólo en la respiración. Tu mente no se dispersó, fuiste poniendo atención en el abdomen que se ensanchaba, llevaste el aire desde ahí hasta sentirlo en los pulmones, y luego lo expeliste por la boca. Un pequeño ejercicio de concentración
¿En qué pensabas mientras lo hacías? Bien, muy bien, sólo visualizabas el oxígeno entrando, corriendo por las arterias, llegando a cada órgano de tu cuerpo, a cada célula. Luego expulsabas el aire viciado, ese que intoxica, que mata, y lo sentías en tus venas, ellas lo transportaban hacia tus pulmones, tus bronquios, tu garganta, para salir por la boca y así liberarte de toda contaminación.
Entonces, si esto que es involuntario, pudiste realizarlo en pleno estado de alerta ¿No sería igual de sencillo concentrarte en una meta por vez?
Inténtalo, amigo, sólo piensa en lo que desearías para tu vida. Cuando tengas claro el objetivo, ve por él, sin pensar en qué vendrá después; paso a paso; sin perder el sentido de lo que te propones.
No mires atrás, no mires más allá de este presente. No estés atento a los que ya alcanzaron la cima, ni siquiera a los que como tú, siguen aferrados a sus miedos. Sólo mira tú camino. No hay otro modo, créeme.
Ah, un consejo más: No pierdas el eje, no te desvíes ni te distraigas, no dudes, sólo avanza.
Te espero allí donde tu meta te aguarda, quiero recibirte con un abrazo. Ven…

 

domingo, 5 de abril de 2015

LA PALABRA: COMUNICACIÓN Y PODER


Cuida tus palabras, piensa antes de pronunciarlas, no olvides que, como la flecha, cuando las lanzas, no hay retorno.
Y si debes reclamar, modula tu entonación. Puedes decir lo que quieras, pero cuida la manera.
No des consejos que nadie te ha pedido, no ofrezcas aquello que no te demandaron.
Sonríe cuando hablas, y notarás cómo las palabras se endulzan, se tornan tenues melodías, conmoviendo al receptor.
Se firme en lo que digas pero no te pienses dueño de la verdad, cada cual tiene la suya  ¿De quién es, en realidad?
Las palabras son los signos que nos vuelven personas. Significados y significantes, deben emitirse con sabiduría, invitando a reflexionar, u obsequiando esperanza.
Mas no olvides el viejo refrán que dice que si eres esclavo de tus palabras, eres el dueño de tus silencios ¿Cuál será el conveniente?
Si pudiste discernir, entonces no hables por hablar. Desiste de los soliloquios que de tanto rumiar, han perdido el interés en los otros.
Convivimos bajo una misma atmósfera, no la contamines con palabras insidiosas.


Autora: Myriam Jara- Navegante Literaria

(Protegido en el Registro Nacional de los Derechos de Autor)