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jueves, 12 de julio de 2012


Si el precio de amarte es:
Llorar,
Rogar,
Perdonar,
Pedir perdón,
Olvidarte
Y no lograrlo,
Recordarte
Sin desearlo,
Obsesionarme
Con tu ausencia,
Que me aturda
Tu silencio,
Tragarme las broncas
Por no herir
Tus sentimientos,
Ahogar mis emociones
Para no obstaculizar
Tus ilusiones,
Soportar tus celos,
Reprimir los míos
Para conservar
La dignidad,
No,
Yo no pago.

La soledad
Es ingrata
Pero gratis...


Autora: Myriam Jara- La Eterna Poeta Disconforme

miércoles, 4 de julio de 2012

DISTIMIA AGUDA (Un día de guardia hospitalaria)


 Hay momentos imprevistos
En que la angustia me asalta
Dejándome el alma vacía
Y no comprendo la causa.


El mundo sigue girando
En el cósmico silencio,
Los planetas lo acompañan
En cotidianos movimientos.

Miro por la ventana,
La noche se hizo presente.
El cielo está estrellado,
No hay nubes que lo perturben.

La angustia vuelve a asaltarme
Y no comprendo la causa;
Agudizo los sentidos
En mi mundo todo es calma.

Tal vez el encierro…
Obligada soledad…
La angustia vuelve a asaltarme.
No encuentro mi identidad…

Autora: Myriam Jara


viernes, 22 de junio de 2012

OSWALDO MEJÍA...EL MENSAJERO...



 


PARA QUIENES EN ALGÚN MOMENTO SE HALLASEN FRENTE A ALGUNA DE MIS OBRAS

Soy consciente que la temática -aun cuando no es objetiva- puede resultar chocante pero les aseguro que no es apología sexista, tan sólo una muestra de elementos eróticos ubicados en un contexto surreal y onírico cuya única finalidad es la de estimular al espectador para que se aventure a escudriñar, a través de mis ilustraciones, en su propio subconsciente. Es por ello que mi obra siempre requiere de la participación activa del observador siendo él quien interpretará lo que ve, agregando o restando elementos en mi trabajo según se lo dicte su inconsciente. Con mis dibujos no busco mostrarme como soy o dejar expuesto mi mundo interior, simplemente intento servir de espejo que refleje al espectador la visión que de él mismo tenga. Por ello repito: Yo sólo soy el mensajero, las palabras que contiene las escribe “El Inmensamente Grande” y lo interpreta quien se ve a través de ellas. Si para el espectador resultare repulsivo, chocante, denigrante, hiriente u ofensivo, será porque es la reacción que el mensaje estimula y deberíamos asumirla con entereza pues somos sujetos y cuando nuestro subconsciente asoma a nuestro yo consciente, lo hace con códigos retorcidos, el psicoanálisis así lo dice. De igual forma yo suelo adoptar la posición de espectador frente a mi obra y les puedo asegurar que son muchas las veces en que la siento ajena y lejana, otras veces desoladora, por momentos, cruel y descarnada, etc. pero estas son interpretaciones con un “plus” que yo mismo agrego a mi obra.

                                     

LABIOS EN ROJO Ilustración digital (no es manipulación ni retoque, es dibujo y pintura digital)
LAB
Te vi en eras pasadas, en otrora épocas que se me antojan viscosas, pletóricas de vicio y lujuria y desde entonces no pude cerrar mis ojos; ellos te buscaban siempre entre la bruma, entre la hierba, entre mis recuerdos. Hasta hoy que te he vuelto a ver tal como ayer, como una isla arrancada del pasado, como si flotaras ajena al transcurrir del tiempo. Igual, idéntica, siempre dispuesta en tu desnudez para las retinas profanas…siempre brindada. He acariciado nuevamente con mi mirada tu tersa piel, tus tibias carnes y desde el alba de tus muslos volviste a tentarme con tus labios de sonrisa desdentada, cargada de humedad y feromona que no permite resistirme, que me atrae, que me somete, que amenaza con hacer explotar mis entrañas e inundar las tuyas con mis despojos. Ahora sí puedo cerrar mis ojos y descansar pues he vuelto a ver tus labios sonreírme.

viernes, 1 de junio de 2012

ENTREVISTA AL ARTISTA PLÁSTICO Y ESCRITOR, OSWALDO MEJÍA

Entrevista
OSWALDO MEJÍA- ARTISTA PLÁSTICO Y ESCRITOR
“UN CREADOR DE MUNDOS MÁGICOS”

“Yo no me avergüenzo de ser un ente sexual...y lo mío ni por asomo es perversión ni pornografía, lo mío es arte"

                                              Por Myriam Jara- Escritora            
                       ----------------------------------------------------------                                                                                     


Camino a prisa, él, Oswaldo Mejía, me cita en una cafetería próxima a su estudio. A pesar del frío reinante no puedo dejar de apreciar el sudor de mis manos. Hombre de rostro adusto y fama de solitario empedernido que no suele salir de su “santuario”, ese lugar improfanable, me concede una hora de su tiempo. Voy con mi grabador y una guía de preguntas que él se encargará de invalidar pues la conferencia se torna un diálogo entre amigos. Cuando me ve entrar, se pone de pie y su porte, su estatura, no hacen más que amilanarme ¿Estarán mis preguntas a la altura de este “grande” del arte? Me da un beso, corre mi silla –un verdadero caballero- y ocupa su lugar. Pedimos dos cafés e iniciamos nuestra plática. Sus ojos de mirada penetrante destellan un brillo que deja al descubierto su cordialidad y calidez humana. Se esfuman el artista y la entrevistadora, me aflojo y pienso que puedo hablar con absoluta libertad pues se lo nota más que dispuesto para dar comienzo a la “conversación”. Repaso mentalmente la primera pregunta, al instante se hace innecesaria mi guía, será el mismísimo Oswaldo Mejía quien irá forjando con sus respuestas, la seguidilla de preguntas.

M.J. - ¿En cuál de todos lo géneros pictóricos se encuentra el tuyo y cómo lo definirías?
O.M - Creo que podría encasillarse en la corriente surreal-erótica aunque yo prefiero
denominarla automatismo subconsciente ya que casi nunca trabajo sobre un concepto preconcebido. Suelo sentarme ante mi espacio-santuario de creación y me dejo llevar por los dictados que fluyen de manera descontrolada desde mi subconsciente en forma de metáforas y simbologías que muchas veces ni yo mismo puedo descifrar.  Mi obra, tanto pictórica como literaria esta cargada de simbología y metáforas que aparecen como sugerencias y estímulos para que quien esté frente a ellas pueda tener un diálogo activo consigo mismo y pueda ver y reconocer en su libre albedrio algunos tópicos que les serán dictados por su propio subconsciente.

M.J. - Sin embargo debés tener una fuente de inspiración, algo que lo movilice  ¿Verdad?
O.M - Mi  fuente de inspiración consciente es la figura femenina. El desnudo femenino en mi obra es recurrente y hasta podría decirse que es invasivo. Siempre esta allí reclamando protagonismo.

M.J. - Observando tus ilustraciones se nota el exaltamiento del cuerpo de la mujer pero llama la atención que en la mayoría, ellas aparezcan sin rostro o con rostros que no son humanos, a veces parecen máscaras, otras tienen cabeza de monstruos e incluso, objetos que no son personificaciones ¿Cuál es la causa, qué parte de tu inconsciente asocia estos elementos emblemáticos con la anatomía humana? Porque debe haber una explicación, eso creo.
 O.M - En realidad ese tema requeriría de un psicoanálisis exhaustivo pero intentaré dar una explicación desde mi posición indocta: Mi hablar artístico es producto de los muchos momentos traumáticos que me deparó la vida, traumas que luego sublimicé en mi arte. Aunque para mi propio asombro en mis últimos trabajos empezaron a aparecer mis personajes, con más frecuencia, con rostros humanos. Ello debe ser producto del cambio de mi subconsciente interpretación, visión y percepción de lo que me esta tocando vivir.

M.J. - Vale decir que tu inconsciente ya no se interesa por los recuerdos traumáticos sino más bien por un presente de bienestar emocional. Esto queda de manifiesto en el cambio de colores, más intensos, brillantes, matices alegres, por ponerle un adjetivo, además de la aparición de rostros femeninos,  muchos de ellos con semblante candoroso ¿Querés hablarme de ello?
O.M - Quizás no hablemos de ausencia de recuerdos traumáticos ni de bienestar emocional radicales pero si de una recomposición de actitudes y forma de interpretar la vida, lo que me permite tener mejor iluminación en mi universo subconsciente, entonces mi hablar se torna más colorido y puedo visualizar la humanidad de mis personajes con mas objetividad.

M.J. - A propósito de “hablar”.  Una de las cosas que llama la atención en tus creaciones es esa particularidad de acompañar cada una de tus ilustraciones con un texto, sea poema o prosa ¿Cómo y por qué surge esta convivencia, cuál es la necesidad que te impele a escribir textos que podrían considerarse casi como irrelevantes con la imagen?
O.M - Es que no son irrelevantes ni una ni otra. Cada una, prosa e ilustración se complementan y aunque parecieran no tener una relación lógica cada una es la llave que abre la puerta hacia los mundos que cada una propone y que en conjunto, como binomio, al final será un paseo por el subconsciente de cada espectador.

M.J.- ¿Cómo se conjugan el artista plástico con el escritor?
O.M - Es la primera vez en mi vida que ocurre esta convivencia. Antes siempre ocurría que el artista plástico mataba al escritor, el escritor al músico y así indistintamente se mataban para erguirse en la exclusividad. Ahora se les dio por convivir en armonía al escritor y al artista plástico. Mucho de mí y en mí está sufriendo cambios radicales.


M.J. - A mi entender, esto te convierte en un artista de vanguardia ¿Te considerás un artista de vanguardia?
O.M - Creo no ser yo el indicado para sindicarme como vanguardista, eso lo dejo como potestad de quienes tienen oportunidad de apreciar mis pinturas y mis escritos, pero si entiendo que tengo una forma muy particular de expresarme.

M.J. - ¿Considerás que has llegado a la meta o aún tenés  mucho por recorrer?
O.M - Sinceramente, creo estar recién en el partido pero con muchos argumentos para empezar a correr. La meta la desconozco y tampoco la ansío, sólo deseo caminar, correr o arrastrarme… pero avanzar en este sendero.

M.J. - ¿Podrías hablarnos de tu formación académica?
O.M - Bueno, estudié en la Escuela de Artes Plásticas de la Pontificia Universidad Católica del Perú aunque podría gritar a los cuatro vientos que mi formación artística en la escuela fue defraudante y casi estéril. Yo desarrollé mis técnicas, filosofía y temáticas como un autodidacta.

M.J. - La frustración suele llevarnos a desistir del camino elegido, esto se da en muchos artistas  pero no fue tu caso, por el contrario, pareciera que te rebelaste, que te propusiste demostrar que no necesitabas de esa formación ¿Qué fue lo que te defraudó?
O.M - Yo fui a la escuela con una idealización de cómo y qué era un artista.  Yo me sentía un aprendiz de druida y esperaba hallar en la escuela a un druida mayor que me iniciara en este sacerdocio, sin embargo sólo hallé personas cumpliendo un horario y una labor remunerada. Jamás escuché a alguno de los profesores algo de su filosofía, esa palabra deslumbrante que yo quería oír.

M.J. - ¿Además de la frustración, te proporcionó, la Escuela de Artes, algún elemento como para que hoy tu arte se manifieste con tanta fuerza?
O.M - Los elementos que me proporcionó fueron uno que otro pobre recurso técnico que no creo que haya sido determinante en mí hablar artístico.

M.J. - ¿No pudiste rescatar absolutamente nada de esos “pobres recursos técnicos”?
O.M - Entre los elementos y recursos que me pudo proporcionar la escuela fue el tener la posibilidad de dibujar modelos desnudos al natural, en vivo, cosa que en esos tiempos no hubiera podido hacer de manera particular. Otro recurso que me suministró la escuela fue la lógica que se imponía en el curso de composición donde pasábamos horas, días y meses pintando cartulinas con temperas de colores diversos y que luego recortábamos con formas geométricas, círculos, triángulos, cuadrados y rectángulos que luego pegábamos sobre pliegos de cartulina buscando hacer abstracciones de movimientos y distribuciones armónicas en el espacio. Esto me sirvió para hacer mis composiciones aunque las figuras geométricas elementales  en mis ilustraciones son cuerpos- miembros y/o elementos de mis conceptos.

M.J. - Una buena utilización de algo tan fútil.  En cuanto al escritor, ya que ambos aprendieron a convivir, siempre desde el surrealismo, tu prosa entraría en el género fantástico ¿Hubo algún escritor en particular que te haya influenciado? ¿Sos escritor compulsivo o recibiste algo de sapiencia externa a tu esencia?
O.M - No sé si habrá sido una influencia pero me sentí muy cautivado por escritores como Edgard A. Poe, Gabriel García Márquez y Hermann Hesse. Esos temas fantásticos y metafísicos que ellos abordaban me resultaban apasionantes y muy familiares a mi subconsciente. Con respecto a que si soy compulsivo para escribir... creo que sí, escribo como si hablara. Lo hago por mi necesidad de expresarme y  escribir es un buen medio para hablar de mis visiones e interpretación de mis mundos. Esto debo agradecérselo a mi profesor de lingüística en la Escuela, él nos pedía que escribiéramos libremente lo que se nos ocurriera pero que especificáramos quién o cuál era nuestro público objetivo. Allí fue que escribí mi primer cuento sobre Artifex: "Artifex et societas"

M.J. - ¿Tuviste la posibilidad de dar a conocer tus obras en exposiciones o medios gráficos?
O.M - Vaya que sí. A los quince años expuse por primera vez, como todo un profesional, en una muestra colectiva en la galería “Equus” en Lima-Perú y de allí en algunas más. El año pasado participé en una muestra colectiva en la galería “Kontraste”, en Alemania, con once ilustraciones de mi autoría.

M.J. - ¿Incursionaste en otras expresiones artísticas o este es el límite?
O.M - Soy escultor, pintor, escritor, guionista, músico, historietista y pregono ser artista pues estas manos que poseo no saben hacer otra cosa que arte.

M.J. - Manos prodigiosas, si me permitís el calificativo y un artista que no cesa de crear, evidentemente.
O.M - Mi arte es la interpretación y expresión de cómo asumo mi vida y humanidad, por lo tanto es dinámica y cambiante. Constantemente tengo nuevas cosas que decir y nuevas formas de decirlas.

M.J. - ¿Qué técnica preferís utilizar para ilustrar?
O.M - El aerógrafo fue un fiel compañero por casi 30 años. Actualmente utilizo herramientas digitales: Software Photoshop y una tableta digitalizadora. Aquí debo aclarar a los detractores del arte digital que yo no hago manipulación ni collages fotográficos sino que  dibujo y pinto en un ordenador como lo hace cualquier artista en un lienzo o papel.

M.J. - Interesante vocablo…Detractor… ¿Te sentiste censurado, incomprendido, juzgado por tu “surrealismo erótico” o en general hay una buena recepción por parte del público?
O.M - Reconozco que mi arte pictórico, más que mi literatura, es controversial y hasta polémico debido a su alto contenido erótico y sí, sé que para muchos puede resultar chocante. Mi obra se manifiesta a través de simbología y metáforas que buscan estimular en el espectador ese mirar hacia su interior. Yo no pinto sobre temas objetivos, todo es subjetivo en mi obra, es el espectador quien le da objetividad cuando ve en ella reflejado su interior. Entonces hallará en ella ángeles o demonios pero no son mis demonios ni mis ángeles, son los ángeles o los demonios que el espectador cobija en su interior. Han habido y hay algunas voces de intolerantes que  censuran mi obra porque preferirían que el tema de la sexualidad lo hablara en voz baja o solapadamente debajo de la mesa pero a ellos les digo: “Yo no me avergüenzo de ser un ente sexual...y lo mío ni por asomo es perversión ni pornografía, lo mío es arte" Otros han mal juzgado mi arte desde la incomprensión con una lógica sin argumentos, "Si no lo comprendo lo censuro". Otros critican que me exprese desde el arte digital pero estos son unos pocos colegas que creen que yo hago collages fotográficos y que no dibujo pero errados están. Yo hacía esto mismo en soporte físico y no digital, con un aerógrafo, desde mucho antes, sólo cambié de herramientas por afrontar una dolencia de la cual prefiero no hablar.

M.J. - Respeto tu silencio y admiro tu capacidad de ser fiel a tus ideas  ¿Cuál es tu futuro de aquí en más, qué limites te impusiste? Si es que lo hiciste.
O.M - Jamás preconcibo mi futuro. En realidad no acostumbro a planear mi futuro, Soy creyente en Dios y dejo que se me de lo que se tenga planeado para mí, quien escribe los mensajes que yo entrego es Él, EL QUE TODO LO PUEDE,  ÉL DECIDE MI FUTURO. Creo que mi rol es el de ser un simple mensajero.  A modo de broma, me propuse culminar un millón de ilustraciones para dejárselas de herencia a mi única hija, si las puede vender a un dólar cada una, tendrá un millón de dólares de herencia (Me obsequia una amplia sonrisa)

M.J. - Además de pintar y escribir, me hiciste mención de varias actividades afines ¿En la actualidad, están en vigencia esas otras actividades o quedaron relegadas?
O.M - Soy artista gráfico, hago historietas por encargo para empresas a las que asesoro como comunicador y soy profesor de arte y humanidades en un colegio.

M.J  - Una amplia gama de posibilidades que sabés aprovechar muy bien. Me decís que sos profesor de arte y humanidades en un colegio y no puedo dejar de pensar en tu experiencia como alumno “frustrado”… Siempre digo que la vida nos da la revancha, esa nueva oportunidad de cambiar algo,  de ser parte activa del cambio que se impone para esta humanidad que asume el fracaso casi como un hábito adquirido. Hoy que estás del otro lado del mostrador, hoy que tu rol es el de brindar conocimientos, de educar ¿Vuelve a vos esa desagradable experiencia en la Escuela de Arte? ¿Qué les brindás a tus alumnos para que te recuerden como alguien generoso  que entrega lo mejor de sí en pos de los demás? Porque doy por descontado que eso es lo que hacés. Contame sobre esto y tu relación con los chicos, por favor.
O.M - Te cuento, doy clases de arte y humanidades a chicos en alto riesgo  conductual. Quien me contrató me dio plena libertad y autonomía para inyectarles mi filosofía a estos chicos. Estoy allí para eso, el curso de artes es sólo un pretexto. Yo me ocupo de enseñarles a soñar, intento cultivar o recuperar al ser humano que corre peligro de desintegrarse, converso con ellos de temas complejos de la vida pero se  los hago llegar como información. Estoy seguro de que si alguien de su deteriorado entorno social les hablara de lo mismo, se los haría llegar como mala información. Ellos me escuchan y les convencí de que quien les habla es un "Alfa". Me admiran y me aprecian. Suelo leerles capítulos de mi novela autobiográfica "Como se gesta un demente", quiero que sepan que fui y soy vulnerable como ellos pero que si caí mil veces al fango, no desaproveche las mil oportunidades de levantarme. En este rol de profesor que se me ha encomendado intento ser un mago de manos mágicas que con sus dedos toca a aprendices y los convierte en nuevos magos. Mis alumnos no deben irse vacíos de mí, tal como me ocurrió en mi paso por la escuela de artes.

M.J. - “Alfa”, interesante manera de definirte ¿Podrías ser más preciso? ¿Quién o cómo sería un Alfa cuando de un humano se trata?
O.M - ¿Sabes? Tuve una adolescencia y juventud muy violenta y azarosa. En medio de estas circunstancias fui destacando por ser un peleador de la calle, eso me dio ascendencia entre mi entorno más nunca fui abusivo, por el contrario siempre fui generoso, entonces me convertí en un líder, en un Alfa a quien la manada admiraba y respetaba. No fui un jefe, los jefes se imponen por la fuerza, por miedo o por dinero yo me gané el respeto de la manada. Lo mismo hago con mis alumnos…


M.J. - Innegablemente, una vida rica en experiencias que supiste atesorar en beneficio tuyo y en consecuencia, del arte en general ¿Desearías darles una recomendación a  aquellos jóvenes que anhelan  manifestarse a través del arte pero temen fracasar?
O.M - El triunfo o el fracaso, creo que son relativos y subjetivos. Si empezamos este andar pensando en agradar para lograr conseguir bienes materiales, quizás se logre triunfar como vendedor pero como artista se habrá fracasado. El ser artista es un estigma fácil de ostentar pero difícil de llevar a cuestas, se reciben más palos que sobadas de lomo. A mi modesto parecer el artista nace designado para cumplir este rol. Si en algún momento teme fracasar es porque simplemente es un advenedizo que no lleva el estigma y no es digno de cumplir el rol. Déjame terminar esto con una frase de mi autoría: Pintor es aquel que con mayor o menor habilidad pinta y reproduce figuras y situaciones pero ARTISTA...es aquel que tiene el poder de crear mundos con su arte.

M.J. – Sabia definición…Sólo me resta darte las gracias por concederme parte de tu tiempo, sabiendo que no es justamente lo que te sobra.
O.M – Encantado, Ha sido un placer responder a tus acertadas preguntas.

Antes de retirarse, me obsequia una copia firmada de uno de sus binomios que, a continuación, comparto con ustedes…

VERSOS EXTRAVIADOS
Ilustración digital (No es manipulación ni retoque digital, es dibujo y pintura digital)

-Han puesto chasquidos de piedras, tintineo de monedas, voces de calumnia y mentira en mi camino, intentan evitar que lleve a cabo la misión que se me encomendó: Entregar los mensajes que me dictó EL GRANDE.
-¡No te quejes! Eres león, ellos, simples hienas, por ello ríen cuando no amerita risas. Envidian el brillo que te da la luz que estigma a los diferentes, tu mirada les asusta y tu ruido les perturba pues no lo entienden…
-Pero… Soy el portavoz de un alarido que quizás no debió ser gritado aún. No sé si tenga fuerzas para continuar mi rol de eco…
- Lo harás, lo harás… El camino que estás haciendo con tu andar, en su momento servirá de piso para que los intolerantes de ahora retocen. El “SENDERO PARA VOCES MUDAS” ya tiene tus huellas.
-Déjame descansar.
-¡No amigo mío! Debes levantarte ahora mismo y continuar; esas hienas quedaron atrás pero aparecerán fieras y envidias nuevas.

Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

Para la venta, hay seis (6) copias certificadas con firma a manuscrito y huella digital del autor de esta ilustración.
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jueves, 24 de mayo de 2012

ADÁN Y EVA INTERGALÁCTICOS

 Tres meses navegando por el Océano Pacífico, tocando puerto por escasas cuarenta y ocho horas sino menos, cada quince o veinte días, no resultaban suficiente para que el joven Damián apreciara las caricias de la brisa marina rozando su rostro curtido por el sol en esas pocas horas que disponía de tiempo libre para asomarse a la balaustrada, absorto en la contemplación de las olas, buscando considerarlas aliadas y no contrincantes empeñadas en que su estómago lanzara el almuerzo como ofrenda a Neptuno. Aunque no era el destino final los peces se aglomeraban tomando posesión de los desechos. Damián retornaba a la cocina, su puesto de trabajo- ayudante de cocinero- en busca de un trago fuerte que anulara el sabor agrio, resabio del vómito. El viejo de ojos entrecerrados,  piel cobriza y surcada por decenas de arrugas que lo hacían parecer mayor de lo que era, ni bien lo veía entrar con su color entre gris y verdoso, sabía que el “novato” andaba necesitando un vaso de aguardiente. Fuera de ese nimio acto, Nelson, el cocinero, no era afecto a los diálogos; lo poco que sabía Damián sobre él, era lo que escuchaba entre cuchicheos. Bien visto por los oficiales, catadores de los mejores manjares, malmirado por la tripulación constituida por suboficiales o como en el caso de su ayudante, hombres que se embarcaban buscando aventuras, buen dinero y una vida solitaria.
 Su separación con Camila, noviazgo de año y medio que ella había dado por finalizado sin mediar explicación alguna, lo llevó a embarcarse. Semana tras semana, persistente y confundido por tan abrupta desaparición, no dejaba de realizar llamadas telefónicas que ella no respondía, averiguando entre sus amigos –familia no tenía- que no podían ayudarlo, también ellos le perdieron el rastro; nadie sabía de ella, simplemente se la había tragado la tierra.
 Fue para entonces que Damián no quiso estar en tierra. La oportunidad se presentó y no dudó en subir a bordo del petrolero que le brindaba la oportunidad de viajar sin pagar; en todo caso, cobraba un buen salario más viáticos diarios y en dólares, mucho más de lo que había logrado en tierra firme. Sin Camila y sin esperanzas de una vida mejor, superó el miedo al mar y haciendo uso de su reconocida tolerancia, se adaptó a la tarea de pelar papas, lavar vajillas, limpiar la cocina, picar cebolla y todo aquello que al cocinero se le ocurriera ordenarle. Hombre hosco y poco comunicativo, Nelson estaba a sus anchas cuando preparaba las exquisiteces para la oficialidad dejando a cargo de su ayudante  la elaboración de guisos y minutas para el resto de la dotación de menor categoría.
 El camarote que compartían era pequeño; el mobiliario consistía en dos literas, una mesita de noche y un par de estantes destinados a esos objetos personales que les recordaban que tenían una vida más allá del mar. El de Damián estaba repleto de libros, imprescindibles a la hora de dormir, especialmente cuando Nelson, rendido, se entregaba a los brazos de Morfeo dedicándole  exagerados ronquidos que no tardaban en llegar ni bien apagaba la lamparilla de escaza luz amarilla. Damián tomaba su linterna y leía hasta que el sueño lo vencía.
 No fue el caso esa noche tapada, sin luna ni estrellas. Nelson dormía pero él no lograba conciliar el sueño. Fue hasta la cocina, preparó un té de tilo, dio unas pitadas al cigarro que no consiguió terminar cuando la primera ola embistió el barco arrancándoselo de los labios.
 Se puso el piloto y se encaminó  con pasos bamboleantes hacia la proa. No llovía, no todavía pero el cielo y el viento preanunciaban una pronta tormenta. Apoyado en la baranda, miraba sin ver.
Intentaba encender un cigarrillo cuando la luz lo encegueció. Sobresaltado por la potencia miró al cielo en busca del aparato, un helicóptero tal vez, proveedor de la luz; no provenía del cielo sino del mar mismo. Quedó pasmado ante el espectáculo que se le presentaba. A no más de veinte metros del barco, el agua se abrió dejando un círculo enorme del que emergió una gran burbuja; de allí prorrumpía la irradiación. Su estupor fue mayor al divisar una mujer dentro de ella vestida con una túnica blanca, pelo largo, pies descalzos.
- Camila- un susurro casi inaudible. Sí, era ella, Camila, su chica, su amor perdido meses atrás.
- Esto no está ocurriendo, estoy alucinando, no es real, no es real…
 Aletargado ante la visión trepó a la baranda, se sentó a horcajadas; el  mar lo llamaba, la mujer lo impelía a saltar. Se quitó el piloto, las botas, el jean, todo, absolutamente todo hasta quedar completamente desnudo. No sintió frío cuando su cuerpo golpeó el mar, sólo nadaba, no tenía otro objetivo que llegar hasta la mujer, su mujer.
 Se despertó acostado en una mesa de acero, los brazos y las piernas extendidos en cruz, sujetados por grillas metálicas; su cuerpo reposaba en ella, inmovilizado. No tenía idea de dónde estaba, ni siquiera podía recordar cómo había llegado a esa habitación de gruesas paredes blancas. Junto a la camilla había una pequeña mesa y sobre ella un monitor  con cables que conectaban su cráneo  rasurado a cuatro electrodos, uno frontal, dos parietales y un occipital. Recordaba haber nadado hasta la burbuja y al llegar a ella, se abrió una compuerta, la mujer tomó su mano invitándolo a ascender. Damián había perdido la voluntad, ella controlaba su mente sin pronunciar palabra.  Caminaron por una especie de gruta, él la seguía sin oponer resistencia. Luego… nada, la mente en blanco.
El hombre alto, poco más de dos metros de altura, hizo su ingreso acompañado por otros dos, la misma altura, el mismo ropaje, muy similar a los que usaban los astronautas pero no estaba en la NASA, esos hombres no pertenecían a  raza conocida. Algo había en sus miradas que lo hizo estremecer. Uno de ellos habló con voz cacofónica pero las palabras se oían con claridad, hablaban el mismo idioma. Le explicó que eran originarios de Tetis, uno de los satélites de Saturno; un desperfecto en la nave los hizo caer a las profundidades del mar y nunca más pudieron regresar a su galaxia. Durante los dos siglos que llevaban viviendo interoceánicamente habían reclutado a muchos terrícolas –Damián pensó en  las misteriosas desapariciones del Triángulo de Las Bermudas, en el momento de ser capturado el barco atravesaba la tan conocida y temible zona-.
¿Cuál era el objetivo? ¿Por qué los llevaban? Cada pensamiento del joven podía ser “leído” por ellos. No tardaron en responder. Los terrícolas víctimas de abducción  eran sometidos a un riguroso cambio de ADN, extraían el correspondiente y lo suplantaban por el de los tetuanís buscando preservar la especie antes de que se extinguieran definitivamente. Los hombres más jóvenes eran ancianos incapacitados para la reproducción si bien su aspecto no delataba una edad superior a los cincuenta años pero no, la edad promedio era de ciento veinte años.
 Camila, una de las pocas mujeres abducidas y sometidas al cambio del mapa genético sin fallecer en el experimento, era una tetuaní más. Un estado físico óptimo, la belleza  y su juventud la convertían en la más apta para procrear sólo que faltaba un requisito, la pasión, un sentimiento desconocido por los hombres de Saturno pero que supieron de él a través de la terrícola y que no pudo ser extirpado de la esencia femenina ni con el cambio de ADN. Utilizando técnicas de visualización monitoreadas, consiguieron recrear en la pantalla todos los momentos de su vida, cada situación acontecida durante su existencia quedaba expuesta como si de un film se tratara. Fue entonces que supieron de Damián, su hombre, ese con quien proyectaba unirse y engendrar generaciones venideras. El calor de los cuerpos unidos los tornaba de un rojo intenso, momento en que el macho expulsaba de su miembro un líquido acuoso conteniendo millones de partículas en desenfrenada carrera por alcanzar e introducirse en la semilla que se desprendía de una de las esferas del interior de la hembra para transitar por un tubo cuyo recorrido finalizaba en una cavidad hueca aunque nunca lo habían conseguido ninguno de esos minúsculos cuerpecillos de cola larga. Las experiencias efectuadas con las otras humanas les hizo saber que, de conseguir el objetivo, un nuevo ser se desarrollaría dentro de la cavidad, mas ninguna de ellas había dado vivenciado el amor como para conservar el producto de la unión, simplemente lo expulsaban. Camila “amaba”, ella no lo desecharía, era la esperanza tetuaní pero para eso necesitaban al hombre que moraba en su mente, entonces sí, la conservación de la especie sería posible.
 El proceso al cual se sometería al hombre se realizaba en pocos minutos y no era doloroso. Una droga aplicada a través del torrente sanguíneo lo sumiría en estado hipnótico. Los electrodos transmitirían las señales que indicarían la finalización  de los pasos de eliminación de sus recuerdos como habitante de la Tierra e introducido el nuevo ADN.
Resultó un éxito. Damián, quién en adelante sería Curio, su nuevo nombre, estaba listo para aparearse con Rallena, antes conocida como Camila. Intentaron hacerlo a su modo, confinados en jaulas de cristales adyacentes pero separados por una mampara cristalina a través de la cual se conectarían sin contacto físico. No habría placer ni displacer, sólo consistía en una conexión de energías que lograran su propósito. Sin embargo y luego de varias tentativas, no obtuvieron el resultado esperado, no predominaba el rojo en sus cuerpos, algo no estaba bien. Fue entonces que decidieron reunirlos en una misma cabina con paredes opacas y un lecho confortable, tal como habían observado en el monitoreo efectuado a Camila.
Al hallarse a solas, sin nadie que los vigilara- no sabían que eran observados- dieron rienda suelta a la pasión prodigándose caricias, amándose como la primera vez… Era una extraña sensación, diferente a la experimentada en épocas anteriores, este amor era sublime, algo desconocido y sorprendente, intenso y libre de egoísmos. Tras cuatro sesiones amatorias, el óvulo se desprendió y fue fecundado por un espermatozoide. A partir de entonces se les permitió convivir sin volver a apartarlos nunca más, ella necesitaba cuidados que sólo él podía prodigarle.
A los tres meses, asistida por dos tetuanís, Rallena dio a luz a un pequeño que procuró sus primeros pasos a las dos semanas de haber nacido. Su desarrollo intelectual era superior a cualquiera de los engendros surgidos en experimento. La criatura era producto del amor.
 Los tetuanís estaban a salvo, no sólo habían conseguido el propósito de preservar la especie, también algo nuevo habían adquirido ellos, la capacidad de amar y procrear a través de nuevas sensaciones, agradables, placenteras.  Una nueva civilización se alistaba para volver a Tetis llevando consigo a la nueva familia que, junto a su vástago, serían los promotores de un estado de  evolución superior  nunca antes conocida en todo el universo.

Autora: Myriam Jara 
(Dedicado al amor de Damián y Camila, especiales, espaciales)

lunes, 14 de mayo de 2012

A TRAVÉS DE LA PALABRA ESCRITA

Lo corría, constantemente lo corría, iba detrás de él, quería conocerlo pero no se dejaba alcanzar. Yo no concebía una vida sin él, era mi obsesión, la parte vital de mí ser, esa que te ofrenda aliento, brío, energía, todo necesario para no caer en el oscuro clamor de la supervivencia.
Me cansé, abandoné la carrera, me surtí de una buena dosis de SOLEDAD, la que sería mi alimento y toneladas de lágrimas para apaciguar la sed y allí fui a esconderme en la selva enmarañada de los deseos tupidos que obstruyen la visión del cielo y entonces no hay futuro más que ese mismo instante en el que perduro.
También necesitaba un arma  para defenderme ante posibles invasores, detractores de mi subconsciente, monstruos gigantes y horrendos que persistían en el placer de  hostigarme. Lo conseguían, sí, a menudo debía beber litros a raudales para digerir los pedazos mal masticados de la existencia dada.
FANTASÍA  fue la única amiga que tenía permitido el ingreso en mi hábitat, ella me llevaba de paseo por paisajes coloridos que me hacían sonreír. Ni bien despuntaba el día, cargábamos la cantimplora con melodías suaves  o salvajes, dependiendo de mi estado de ánimo, por momentos melancólicos, algunos, muy pocos, eufóricos. No se pasaba mal en el  mundo onírico, salvo por la presencia de fantasmas, entes idiotas que insistían en llevarme a mi celda con paredes revestidas de recuerdos pero yo seguía mi camino con FANTASÍA, los ignoraba, se fastidiaban y me dejaban en paz por unas horas.
Así, como el yuyo que crece regado por la lluvia, sin caricias, sin matices, sin macetas,  fui dispersando migas de alegría al abrigo de la desesperanza y a la intemperie.
Ocurrió un día, no sé exactamente cuándo, tampoco interesa, no había etapas en mi andar, sólo una, COTIDANEIDAD, obligada estación antes y después de mis vagabundeos con FANTASÍA. Una sóla pero tan poderosamente peligrosa y torturante que el día que me arrolló de un modo brutal y salvaje, esgrimí mi arma y la ataqué con tal furia que se puso de cuclillas en un rincón reclamando misericordia.
- ¡No, ya no más!- Fui categórica, no dejé lugar para la DUDA, otra que empañaba mi austera y solitaria felicidad.
FANTASÍA me lo dijo, ella fue quien encontró la pluma con la que me salvaguardaría desde ese momento y para siempre. Mi pluma era liviana, de apariencia inofensiva, hasta inservible si se quiere pero no, tenía el poder de la palabra escrita, el grito silenciado por el miedo, el atajo que me condujo directamente al encuentro del que tanto perseguí… AMOR es su nombre…AMOR, te busqué donde no debía, si vos no sos tangible ¿Por qué ese necio empeño de escudriñar en un mundo que no te admite? Te descubrí acurrucadito en un pedacito de mi corazón, nos hicimos muy amigos ¿Te acordás qué sorpresa nos llevamos cuando nos topamos cara a cara? Nos gustamos de inmediato y vivimos un eterno romance siendo Fantasía la madrina de nuestros vástagos paridos con mi pluma, hijos que aún sigo pariendo porque ¡Qué insaciable sos, AMOR, cuando tu existencia se reduce a mi otro yo!

   

Autora: Myriam Jara- Esa Eterna Poeta Disconforme

miércoles, 9 de mayo de 2012

NO, YA NO

Ese beso que me robaste

Trastocó todo mi mundo

Y hoy que me lo negaste

Me hundiste en lo más profundo...

Autora: Myriam Jara- La Eterna Poeta Disconforme

miércoles, 25 de abril de 2012

MALDITO JUEVES (24 horas de guardia hospitalaria)

Soy consciente de la bronca que me domina,
Soy consciente de que tomé el camino más peligroso,
El camino sin salida,
El camino sin retorno
Pero no encuentro el atajo
Para escapar de un mundo que me da asco.
Voy, entonces, por la autodestrucción
Intoxicando mi cuerpo con toxinas y dolor.
Se colapsan los pulmones,
Pierde armonía el músculo cardíaco
Haciendo temblar mis manos,
Manos que nunca quisieron lastimar,
Manos que regalaron caricias,
Manos que a veces, sólo a veces,
Pueden escribir sobre el amor
Manos que responden al odio
Expresado en unos versos
Y me odio porque no quiero odiar.
Doy giros de trescientos sesenta grados,
Giros que no hallan la paz,
No la hallan porque es utópica,
Porque sólo puede estar en mi interior
Pero mi interior se cierra y me expulsa,
Me deja expuesta al desamparo
Del infecundo aislamiento.
Decido cerrar los ojos...
De todos modos ya no pueden ver,
Las estúpidas lágrimas invaden mis mejillas,
Estúpidas e inútiles porque nada va a cambiar,
Porque todo permanecerá igual,
Porque el cerebro se me paraliza
Y el mundo se detiene
Frente a un mortuorio y maquiavélico cuadro.
Irónicamente
El viento zarandea las copas de los árboles
Irónicamente
La gente sigue la marcha, respiran;
Es posible que muchos compartan la angustia que me pesa
Pero siguen, siguen porque no hay más remedio.
Yo también debo seguir,
No es buena la apatía,
La desidia acorrala la cordura.
Me remuevo la piel y vuelvo a resurgir.
Morir, nacer, nacer, morir...
La noria prolonga los giros
Y estoy en ella aunque no quiera.
Contengo las náuseas,
Me aferro a lo tangible para que la inanición no me demuela.
Revierto, abro los ojos y compruebo que la pesadilla terminó,
Que el jueves está concluyendo
Y junto a él la espantosa impresión
De no encontrar un lugar para cubrir tanta animadversión,
Tanta injusticia parida por unos pocos.
El jueves terminó,
Le digo hasta luego a la sangre en ebullición;
Mañana es un nuevo comienzo,
Sin embargo quedan cicatrices que me recuerdan
Que otros jueves van a venir
Agrietando una vez más las llagas,
Que el dolor volverá a decir presente
Oprimiéndome la garganta…
Pero eso será el próximo jueves,
Hoy se acabó.
A fuerza de voluntad, una vez más te vencí
Jueves, maldito jueves.
Si pudiera elegir el día de mi muerte
No dudaría en escoger el jueves
Porque es el día que muero
Cada vez que asoman las primeras luces

Autora: Myriam Jara – La Eterna Poeta Disconforme

lunes, 23 de abril de 2012

IMPREVISTO

Martes 17 de Noviembre de 1978…Una fecha para no olvidar… No estaba enamorada y creo que él tampoco, éramos los jóvenes rebelándonos contra una sociedad opresora, tirana, arbitraria y nosotros, la generación que no se dejaba someter, entonces todo se hacía porque sí, porque nos gustaba sentir el poder de burlarnos de ellos, los adultos, los que pretendían imponernos sus valores ¿Cuáles, esos que asfixiaban la libertad? No, no era para nosotros. Lo conocí en la universidad, un tipo feúcho, delgado, con cara de nada pero muy estudioso, un buen complemento para alguien como yo que detestaba hacer monografías, él las hacía por mí. Incapaz de concentrarme a la hora de leer a Hegel, nos reuníamos para preparar los exámenes. Yo le cebaba mate mientras el fulano leía, analizaba, desmenuzaba y luego me lo narraba de modo tal que yo pudiera incorporar el conocimiento sin más. Sucedió una tarde, vino a casa, yo estaba sola, mis padres estaban de viaje. Lo invité a cenar, pollo al horno con papas fritas acompañado de uno de esos vinos que papá guardaba en su bodega. No estábamos acostumbrados a beber, bastaron dos copas para sentirnos eufóricos. Me dijo que yo le gustaba ¡Uy, que problemita! el tipo no me gustaba nada pero lo necesitaba y él siempre estaba ¿Qué me costaba brindarle un poquito de placer? Y entonces sucedió… Mis conservadores y empedernidos católicos progenitores no se hicieron rogar a la hora de juzgarme y repudiar mi comportamiento. Pobres, ellos esperaban que su “niña” se casara con un buen partido, de blanco, virgen, por supuesto, como correspondía a las señoritas de buena familia. Quisieron mandarme al interior del país a vivir con una tía solterona, vieja resentida. Nadie debía saber sobre mi estado. El feúcho desapareció por arte de magia y yo me escapé de casa la madrugada anterior a mi “expulsión” del hogar. Me refugié en casa de una compañera, ella me dio albergue, me consiguió un trabajo, mi vida ya no era la misma, me había zambullido en el mundo de los que luchan día a día para comer un miserable bocado. Entonces comencé a odiarte ¡Maldito bebé! ¡Maldito bebé! Era en lo único que pensaba ¿Por qué debo dejar mi confortable vida a un lado para cuidarte? No voy a cuidarte, no voy a amamantarte, ojalá nunca nazcas, no tengo coraje para arrancarte de mi pero tampoco voy a amarte, pequeño parásito que se lleva los pocos nutrientes que ingiero. Las semanas, los meses, fueron pasando y yo seguía sintiendo odio contra vos, no estaba preparada, no me entusiasmaban tus pataditas, al contrario, más te odiaba ¡Qué sencillo resultaba todo para vos, pequeño engendro! Yo debía trabajar y cada día me resultaba más duro, también estudiar pero tenía que hacerlo, ni remotamente pensaba convertirme en una madre fregona y cambia pañales ¿Qué esperás, que además de soportarte me comporte como una feliz madre, cumpliendo un rol que no había elegido? No, bebé, no quiero ser tu mamá. Corría el mes de julio, mi panza estaba voluminosa, un gigante globo desfigurándome, ocho meses cargando con vos. Aunque para ser honesta, la panza no molesta tanto como mi nueva vida a la que no termino de acostumbrarme, falta poco para que salgas, ya veré qué hago con vos pero mi vida…Esa ya no tiene retorno. Falta menos, bebé, sólo tres semanas y aún no te puse un nombre, desconozco tu sexo ¿Varón, mujer? Qué más da. Sé que te gusta el chocolate, pequeño goloso, que te fastidiás cuando me recuesto sobre mi flanco izquierdo, es allí donde te acurrucás y yo te comprimo, te ponés malito, si hasta me da risa cómo peleás conmigo, siento tus puñitos cerrados golpeando las paredes del útero como diciendo “¡Ey, para el otro lado, mamá, me estás apretando la cabeza!” Te movés tanto… ¿Será enojo o alegría? No lo sé, pero me causa gracia. Está bien, tenés que vivir, no es tu culpa, angelito, víctima de mis atolondradas aventuras, de mi inmadurez, de mi falta de consciencia… No puedo imaginar qué será de nosotros dos. El pueblo está convulsionado, la patria, asustada; por donde voy sólo escucho hablar de las manifestaciones estudiantiles, participé de algunas, claro, si era lindo saltar y gritar en contra de los milicos represores, no por ideología política, a mi nunca me interesaron esos asuntos pero donde había rebelión, allí estaba. Ya no, tengo miedo de lastimarte, uf, mirá si me patean la panza…Todo el tiempo se habla de desapariciones pero vos, bebé, quedate tranquilo, estás bien protegido en mi interior y yo senté cabeza, ya no me meto más en esas cosas, ahora tengo que pensar en vos y no en los reclamos estudiantiles, que lo hagan ellos que no tienen otra cosa más que hacer. Yo no, estoy muy ocupada comprando ropitas, preparando mi bolso, hoy tengo control médico, me dijo que sos nena ¿Sabés que ya tenés nombre? Malena ¿Te gusta? Sí, te agrada, me diste una patadita y sé que cuando lo hacés es porque estás contenta. Tenemos que festejar, amiguita, vamos al kiosco, vamos a comernos un rico chocolate, bien grande, que nos llene a las dos. Salí de casa, iba por nuestro chocolate hasta que sentí la frenada brusca, un falcon verde y ellos, seis hombres adentro. Me miraban fijamente, un frío de muerte me recorrió la médula espinal…La puerta de atrás se abre, salen dos, vienen hacia mi, salgo de mi parálisis, pienso en vos, Malena, quedate quietita, debo correr, tenemos que escapar, no te muevas. No pude, Malenita, ellos fueron más rápidos que yo, me atraparon mi amor, nos atraparon y aquí estamos, encerradas en un frío y clandestino calabozo. En un rato vendrán por mi, me realizarán estudios para constatar que estés bien y sanita, espero que si porque caso contrario, nos espera la muerte a las dos…No, no, no pensemos en eso, todo está bien, lo sabemos, luego nos traerán de vuelta a la celda…Es tan confuso todo, bebé…estoy llorando… pero vos tranquila ¿Sí? Mamá te promete que vas a estar bien. Le pido a Dios que no nos separen, no paro de rezar pero creo que tienen planeado hacerlo. Te amo hijita mía ¡Dios, déjame cuidarla, por favooooooooooooooooooooor! 


 Autora: Myriam Jara