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miércoles, 2 de agosto de 2017

EL AULLIDO DEL INCA

De este lado de la pradera, justo aquí, exactamente en el área en que me hallo, caen bolas de fuego que colapsan las entrañas y laceran la cordura. El aire no es aliado que acalle la agonía. El oxígeno, que resulta insuficiente para dilatar mis pulmones, se alía con el fuego potenciando su dominio; es entonces que la fiebre aumenta, la piel blanca se atrinchera en busca del color canela. La garganta se reseca pero quiero rugir, quiero y necesito gritar:

-¡Ayúdame, Señor! ¿No comprendes que ya no soporto esta sequedad? Dame de beber ¡OH, Dios! ¡Que la lluvia aplaque esta sed!

Allende la pradera, vislumbro los cerros que ocultan mi sagrado tesoro; que para ellos son escombros, y para mí, el recinto donde mis huesos han de reposar.
Allí ha de llover, siempre llueve en los cerros. Lluvia que refresca, lluvia que complace, lluvia que mitiga los ardores. El sol se asoma pocas veces, más no es abrazador, el sol es amigo y cómplice; concede el brío que requiere mi esencia mutilada.
Lágrimas, cual trozos de cristales que desgarran las retinas, brotan de mis ojos sedientos para hidratar esta capa fina que cubre mis pómulos esculpidos con cincel de bronce. Los cerros, los cerros, allí no habrá espejos que encandilen la razón.
¿Pero cómo haré para atravesar la pradera sin profanar el césped, sin remover los pétalos de las flores que presuntuosas se enarbolan destilando aromas, obsequiando colores? ¿Cómo traspasarlo sin que lloren los pimpollos, retoños de otoño que buscan primaveras? ¿Cómo haré si no tengo alas que me trasladen a los cerros donde el aire es puro y la brisa tibia?
Si fuera un gigante, si mis piernas fueran largas como río de aguas calientes que arrastra en su cauce contaminación impregnada de sangre, sangre que aun emana de la joven montaña y también de la antigua… Años que son siglos, siglos de quinientos años que evocan la aniquilación de la savia del longevo árbol que escapó de sus raíces… Si mis  piernas fueran sólidas como piedras talladas que se ensamblan proporcionando vida a la pira que devora vidas para alimentar a imaginarios titanes, pira en que inmolar es delirio de ídolos que prometen…
Si tus manos fueran elásticas, si pudieran extenderse y llegar hasta mí, saltaría el abismo, las cordilleras, las aguas tormentosas, incluso la pradera, sin pisar retoños, sin pisar el césped, sin pisar las flores.
Si tus manos alcanzaran las mías… Pero no se puede, tú no puedes, yo no debo…
Apenas cinco hálitos me quedan. En cinco segundos que es casi un lustro, todo habrá acabado.
Debo intentarlo, nada pierdo, si ya nada queda de este lado. Aridez, fatiga, ausencia de oxígeno, hastío. Sólo eso, y no es bastante.
Déjame inhalar las postreras moléculas, permíteme expandir los lóbulos, reservorios de existencia. Aguarda que tome valor y pegue el gran salto. Aguarda, aguarda, tal vez, me broten alas y consiga elevarme más allá de este plano. Saltar el barranco o sucumbir en la tentativa. De todos modos, ya estoy muerta. Creo…

Ilustración: "VIAJA CON EL VIENTO PLEGARIA MÍA"
Artista Plástico: Oswaldo Mejía

6 comentarios:

  1. Ja!Pues, pienso que serás eternamente joven y disfrutas de grandes alas; por lo que siempre estás volando alto, amiga mía. Me ha gustado. Aunque trates de escribir mirando el lado oscuro, triste, siempre tus letras me llegan refrescantes.

    Besos

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    1. Cuando escribo, especialmente en este género, Pichy, es que hay mucha tristeza en mi alma, pero no lo digas a nadie. Es un secreto entre vos y yo. Besos, gracias!!!!

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  2. Hola Myriam, es la primera vez que vengo a tu sitio. Me he quedado fascinado con tu prosa poética porque tiene una lírica fantástica. Me he dejado llevar por todas y cada una de las imágenes que vas elaborando con la meticulosidad de la orfebrería de las poetisas. He disfrutado mucho de tu relato. Mis felicitaciones.
    Ariel

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    1. Me alegra que hayas venido a mi pequeño mundillo literario, Ariel, y sobre todo me halaga tu comentario, pues sí, amigo, cuendo escribo me dejo llevar, ni siquiera pienso, me pongo en la piel del personaje y lo demás fluye. Mil gracias, y te espero cuando quieras, abrazos

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  3. Aunque a veces nos parezca lo contrario, la mayor parte de lo que conforma el sentir está ligado al paisaje, a las circunstancias, a los tonos, sus coloridos, sus pálpitos, al tiempo de las risas y de las lágrimas, … Pero indudablemente, el balance de blancos y de negros lo podemos ajustar a nosotros. Quizá lo ideal es ir paso a paso, pero el hecho de escrutar nos permite descubrir algo que muchas veces desconocemos de nosotros mismos, tanto que a veces, sorprende.
    “El aire no es aliado que acalle la agonía. El oxígeno, que resulta insuficiente para dilatar mis pulmones, se alía con el fuego potenciando su dominio”

    Magnifico aullido que en plena armonía y suavidad refleja la infinita belleza que has creado, el fuego del alma, del pensamiento, la vida que brota sin cesar, y que hace de ella su propio dominio. Siempre es de gran gusto poder leer el trasfondo de ese sentir tan tuyo. Me ha encantado. Abrazos en la distancia y toda mi admiración amiga mía.

    P.D. Hermosa Ilustración que hace gala a tu escribir.

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    1. Maravillosa tu interpretación, Josmar querido, pues verás, este es un relato que pertenece a una serie que he dado en llamar "ME PERMITE, POR FAVOR", y ciertamente no digo las cosas con claridad, intento dejar que el lector ponga su impronta, como al ver un cuadro surrealista, y tu visión me parece de excelencia. Gracias por leerlo, gracias en nombre de Oswaldo Mejía que se salió de su estilo surrealista erótico para ilustrar Naif mis relatos. Besos!!!

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