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martes, 9 de julio de 2013
lunes, 8 de julio de 2013
Torre de Plumas Editorial.
GENTILEZA DE FERNANDO JOSÉ CORDURA MENDOZA
¡GRACIAS, FERNANDO, KAMIKAZE DEL ARTE!
viernes, 5 de julio de 2013
PARIRAS CON DOLOR
Él, tu hijo,
nuestro hijo, retoño de amor y desvelos, rociado con agua de manantial, dulce y
fresca, nutrido con arcaicas remembranzas desenterradas del añejo baúl,
conservado junto a la salobre gota que lo mantuvo activo, él subió al barco de
espaldas a ti. El viento sacude su camisa blanca; remolinos de grandeza su
oscura cabellera que la brisa de la melancolía agita rubricando un ciclo que ya
es tiempo pasado. Más no es el pretérito su última etapa sino un futuro
incierto y no obstante, pletórico de
esperanzas.
Tus manitas
blancas portan ese ramo de flores arrancadas del jardín para la ocasión del
adiós o hasta pronto o quizá, hasta siempre. No hubieras querido desecharlo
pero sólo quedan los tallos…se fueron deshojando como hojas en blanco cubiertas
por lágrimas y el viento, aliado a tu pena, lo arranca de tus manos para
ofrendárselo al mar.
Mecidos por las
olas, el hijo en el barco, el ramo sin pétalos, se alejan del puerto. Te abrazo
fuerte, noto en tus ojos húmedos que estás
dispuesta a arrojarte a las gélidas aguas, no puedo permitirlo, debes
dejarlo partir pues de la vida es y a ella debe entregarse… Su silueta se
vuelve difusa, cada vez más pequeña, apenas una sombra en el inaccesible
horizonte. Seco tus mejillas de… ¿Gotas de mar o perlas de dolor? Te apoyas en
mi pecho, rendida, entristecida y yo acaricio tu vientre que te sabe a vano
mientras te susurro al oído:
- He sembrado tu
vientre en noches de pasión, allí está mi simiente; germinó, dispón tu alma, tu cuerpo, tu corazón pues ya está en camino el
próximo vástago que hemos de parir…
domingo, 30 de junio de 2013
OSCURA ELIPSIS
Llega
la noche con su manto
Queriendo
cubrir los muros,
Pretendiendo
silenciarlos,
Intentando
cegarlos.
En
la morada prevalece el silencio
Mientras
la llama del hogar, danza
Sin
que nadie la interrumpa.
Duermen…eternamente
recogidos.
No
habrá más alboradas.
La
llama seguirá jugueteando
Su
traviesa y filosa expansión,
Esa
de nunca acabar…
Se
esfuma la noche,
Se
asoman las luces,
Persiste
la calma.
La
llama no es llama
Que
promete calor.
La
llama es silencio
De
sepulcro del alma,
De
un penoso presente,
Un
presente sin color.
sábado, 29 de junio de 2013
LA SOMBRA
Paulina y Francisco, sentados
en el patio trasero, tomaban mate cuando sonó el timbre de la puerta de calle.
-¿Quién será a estas horas?-
preguntó él, un segundo después de mirar su reloj pulsera que indicaba las
diecinueve y cuarenta y cinco.
-Yo no espero a nadie; andá a
fijarte vos- dijo Paulina. Francisco le entregó el mate que había terminado de
chupar y se levantó de la silla con gran esfuerzo.
-Uno de estos días voy a tener que operarme la hernia, nomás- Atravesó la
galería con pasos lentos y cuando llegó a la puerta espió por la mirilla “¿Y
ésta, de dónde habrá salido?”
Parada en la vereda, esperaba
una muchacha, flaquita y mal vestida. Tenía el pelo recogido en una cola;
llevaba puestos unos jeans gastados y una camperita que daba lástima de tan estropeada
que estaba. Sostenía con una mano una valija de cuero atada con una cuerda,
como asegurando que no se abriera y dejara caer el contenido, una valija vieja
como las que usaban los inmigrantes allá por los años treinta, mucho más
antigua que la jovencita de aspecto infantil. No parecía pesarle, se notaba que
el equipaje era escaso.
-¿Qué andás buscando,
m’hijita?- preguntó Don Francisco, antes de abrir la puerta.
-Una pieza para dormir- respondió
la enclenque chiquilla de cara tan pequeña que los ojos parecían abarcarla por
completo.
-Pasá, entonces- abrió la
puerta y la hizo entrar- ¿Recién llegás de viaje, vos?
-Hace unas tres horas, más o
menos. Anduve buscando pensión y no encontré ninguna. En el bar de la esquina
me dijeron que me venga para acá, que usted alquila.
Acomodados en la sala de estar,
sentados en sillones enfrentados, Francisco le gritó a Paulina que se viniera
al living.
-Tenemos gente, vieja- Paulina
llevó el mate y la pava a la cocina y se les unió.
-¿Cómo me dijiste que te
llamás, piba?- indagó Francisco.
-Clarita, señor; Clara Rosa
Juarez, pero me dicen Clarita.
-Pues, así te llamaremos,
Clarita- Paulina, que ni bien la vio sintió simpatía por la criatura, le
ofreció una sonrisa y le tendió la mano- Mucho gusto. Yo soy Paulina.
-Mi señora, la patrona- aclaró
Francisco, como si fuera imperioso.
Conversaron durante un rato.
Clarita les contó que tenía veintidós años y que se había venido a Buenos Aires
para progresar; quería estudiar peluquería. Era oriunda de El Dorado, un
pueblito perdido en la provincia de Misiones donde vivía con sus padres y diez
hermanos, cuatro mujeres y seis varones, todos más pequeños que ella. Tenían
una chacra que trabajaba la familia pero no alcanzaba para alimentar a todos.
-Allá la vida es muy dura,
señor, y yo quiero ser algo más que una campesina. No quiero llenarme de hijos,
como mi mamá, quiero estudiar, ser alguien. Mi papá me dio unos pocos ahorros
que guardaba para cuando la sequía nos dejaba sin alimento para llevar a la
boca, y bueno, me mandó a estudiar acá. Con mis hermanos, es suficiente para
ayudar en el trabajo de campo, a mí no me necesitan.
Finalizada la charla, cerraron
trato.
-Cobramos el mes por
adelantado. Almorzamos y cenamos todos juntos y en punto. La comida la prepara
Paulina; no te preocupés, está incluida en el precio de la pieza- explicó
cuando Clarita bajó la cabeza- Se come lo que hay, no tenemos carta para elegir
menú- dijo Francisco riéndose para aflojar un poco a Clarita que seguía
aferrada a su valija, los nudillos blancos de tanto apretarla- Vamos que te
muestro tu pieza, después te presento a los otros pensionistas, gente buena, no
molestan; acá, el que molesta, se va. Dame que te llevo la valija- dijo
mientras subían la escalera-Tenemos dos viejas solteronas y un joven que
estudia para doctor; con ese tené ojo, es medio mujeriego.
Clarita no se mostraba muy
abierta al diálogo, era, más bien, callada y reservada en sus asuntos. Se
levantaba temprano para buscar trabajo y cuando volvía se encerraba en su
habitación; sólo bajaba para comer, aunque no siempre.
Los dos primeros meses
transcurrieron en armonía. Clarita había conseguido trabajo en un asilo para
ancianos, a pocas cuadras de la pensión y en un horario conveniente que le
facilitaba estudiar. Regresaba a la pensión, pasadas las dos de la tarde, comía
alguna cosita que se compraba por ahí, descansaba una hora y a las cuatro de la
tarde, de lunes a viernes, iba a la academia de peluquería. Las dos viejas y
Paulina, le servían de modelos; les cortaba el pelo, las peinaba y hasta se
habían animado a cambiar el color. Fuera de eso, el trato era exiguo; Clarita
hablaba lo imprescindible.
El velatorio se hizo en la
funeraria de la otra cuadra. Don Francisco le avisó a los padres, pero no
hicieron tiempo de llegar para darle el último adiós a su hija mayor.
- Pobre gente- decía Francisco-
Me costó mucho comunicarme; lo tuve que hacer a través de la policía y ellos se comunicaron con la milicia de allá. Imagínese, doña, que yo
lo único que sabía era que vivían en El Dorado, nada más. Las pocas veces que
recibía cartas, se las dábamos pero no nos íbamos a poner a mirar el remitente,
uno es respetuoso, al fin y al cabo. Tampoco quise revisar sus cosas después
que la policía la llevó a la morgue ¡Qué quiere que le diga! A mí me daba
impresión volver a entrar a la pieza. Nosotros, con la Paulina , la queríamos como
a una hija; era muy buenita, pobrecita, y no se lo digo porque esté muerta ¿Eh?
Se lo digo porque es así. Yo no sé cómo no me di cuenta…Bah, en realidad,
cuando la piba empezó a hablar de la sombra, nosotros no le llevamos el apunte
porque pensábamos que nos estaba embromando. Imagínese, doña ¡Decir que una
sombra se la estaba comiendo de a poquito! Primero dijo que le estaba comiendo
la cabeza; pensamos que la chica estaba estudiando mucho, Se la veía cansada,
consumida, muy flaquita ¡Ya ni comía, fíjese! Se preparaba un tecito y nada más.
Después la siguió y la siguió con que cada vez le picaba más. La Paulina le preguntó, un
día, si no se habría agarrado piojos en la peluquería, pero no se dejó revisar,
le decía “Que no, doña Paulina, que no hace falta, que ya se me va a pasar” le
decía. Al poco tiempo le picaba el
ombligo, yo me daba cuenta; la miraba y siempre se estaba rascando, la
panza, la espalda, siempre estaba rascándose “¿Esta no se habrá pescado la
sarna, vieja?” le dije a la patrona, pero tampoco se dejaba revisar y no quería
ir al médico. Y fue por ese entonces, si no me falla la memoria, que se me
enfermó mi Paulina. Estuve muy ocupado cuidando a mi viejita como para
preocuparme de la locura de Clarita y su sombra ¿Se acuerda que la Paulina se enfermó de la porquería
esa, del cáncer que anda matando a lo loco? Yo solo tenía cabeza para ella. Y
al final se me murió, nomás; tantas operaciones y quimioterapia, se me murió,
nomás. Dios sabe lo que hace; no sé si ella hubiera soportado lo de ésta chica
¡Cómo la quería! Y bueno, como le estaba diciendo, cuando murió la viejita
anduve por un tiempo tratando de sobreponerme a la ausencia, imagínese
¡Cuarenta y siete años de casados! Yo no sabía vivir sin ella. Un día me di
cuenta que la Clarita
andaba silenciosa; a veces tenía los ojos rojos, como si hubiese llorado mucho,
entonces le pregunté “¿Cómo andás, Clarita, tus cosas bien, el estudio, todo en
orden?” Me dijo que no estudiaba más, por la sombra, que le tenía miedo. Hacía
un tiempo que no compartía la mesa con nosotros; salía de noche, tarde, a
comprarse algo para comer y volvía a encerrarse en la pieza. Después pidió
cambio de horario en el asilo; trabajaba desde las diez de la noche hasta las
seis de la mañana. Lo que más me llamaba la atención era que cada día se tapaba
más y más, con la ropa, digo. Hacía un calor de morirse y ella, que siempre andaba
con esos pantaloncitos cortos que usan las chicas, se ponía pantalones largos,
no usaba más la minifalda que tan linda le quedaba. Andaba con un pañuelo al
cuello “¿Fuiste al médico, nena? Yo no te veo bien, estás muy abrigada, hay
casi cuarenta grados ¿No estarás enferma, vos?” le dije ¿Y sabe qué me contestó? “No, don Francisco ¿Para qué voy a
ir al médico? La sombra no tiene cura, me va comiendo de a poquito y no se
puede pelear contra ella” Me lo dijo con una seriedad que no daba para seguir
hablando del tema. La cuestión es que fue pasando el tiempo y la Clarita cada vez más rara.
Yo me preguntaba si no se había vuelto loquita, pero como no molestaba ni
parecía peligrosa…Pero no, doña Irene, que va a tomar droga una chica tan buena
como ella, se estaba volviendo un poco loquita, nada más. Y bueno, hace cosa de
una semana, ya no la veía más, ni a la noche ni a la mañana tempranito, cuando
volvía del trabajo. Ayer supe que había renunciado y ahí sí, me inquieté, así
que me fui hasta la pieza y le golpeé la puerta varias veces seguidas; como no
contestaba, fui a buscar la llave, porque yo, por las dudas, siempre tengo una copia
de cada pensionista ¿Vio? Uno nunca sabe lo que puede pasar, y bien que hice,
mire ahora…esto de la chica. Cuando abrí casi me quedo seco yo. Estaba
acostada, muerta y toda desnuda. No sé cómo decir, yo no quería mirarla, no
vaya a pensar que soy un viejo verde, pero quedé como hipnotizado. Toda la piel
del cuerpo estaba negra y rugosa, como cartón, así como la caparazón de una tortuga,
pero negra, y tenía mal olor ¡Quién sabe el tiempo que llevaría muerta, esta
muchachita! No sé que decirle, fue horrible, no sabía que hacer. Llamé a la policía… No, a la ambulancia, no ¿Para
qué? Si ya estaba muerta. Bueno, doña, lo demás, ya lo sabe, usted y todo el
barrio. Los doctores que hicieron la autopsia dijeron que se había suicidado
con cianuro, muerte por intoxicación, pero yo no creo, si la chica habló de la
sombra, así será.
Don Francisco se rascaba la cabeza “Mañana
pongo en venta la pensión” pensó rascándose el
brazo derecho a la altura del codo.
La nueva propietaria de la
pensión estaba con los albañiles en la cocina cuando escuchó el llamado de la
empleada doméstica que acondicionaba las habitaciones del piso superior. Había
dejado para último momento la que fue la habitación de Clarita.
-Esa dejala ventilándose unas
horas; estuvo mucho tiempo cerrada; empezá por las otras y cuando termines con
los baños ocupate de ésa, abrí el ropero, sacá todos los cajones, que no quede
ni una pelusa.
-Si señora, como diga.
Rosa siguió las órdenes de su
patrona, pero algo le sorprendió.
-¿Qué pasa, Rosa, me llamó?
-Sí, señora, disculpe que la
moleste pero encontré esto y pensé que sería mejor que lo viera usted.
Si prefiere, lo tiro.
Era un sobre blanco conteniendo
una carta. Rosa estaba pasando un trapo bajo la cama cuando lo vio. No tenía
destinatario.
-Dámela y ponete a limpiar a
fondo, a ver si podés sacar este olor que apesta- Puso el sobre en el bolsillo
trasero de su pantalón y bajó a terminar con los albañiles.
La jornada había sido larga y
agotadora, pero después de recorrer toda la casa, pensó que había valido la
pena invertir en el edificio. Todo estaba tal como lo había imaginado, una pensión
confortable y decorada con buen gusto, exclusiva para jóvenes universitarios
provenientes del interior del país.
Apagó las luces y se dirigió a
la habitación principal, la que en un tiempo fuera de Francisco y Paulina. Al
desvestirse, el sobre cayó del bolsillo. Lo levantó y lo dejó sobre la mesita
de luz. Se puso el camisón y se sentó frente a la cómoda para cepillarse el
cabello.
-¡Qué cansancio, Jesús!- Se
metió en la cama y estaba por apagar el velador cuando vio el sobre en la
mesita. La curiosidad fue más fuerte que su agotamiento. Se incorporó, la tomó,
volvió a acostarse, buscó los anteojos y sacó la carta del sobre.
“Hoy voy a terminar con mi
vida. Lo digo sin miedo; no es la muerte la que me asusta, es la vida, una vida
que fue muy cruel conmigo, una vida que no me dio más que lágrimas. Pensé que
al alejarme de mi familia, dejaría atrás un pasado doloroso. Muchas veces me
pregunté por qué había nacido si no había lugar en el mundo para mí, caprichoso
destino que me arrojó a una tierra árida y sin esperanzas. Me pregunto si mi
madre me hubiera entregado en adopción de saber a cuántos maltratos iba a ser
expuesta. Quiero creer que no, quiero pensar que me dio porque pensó que era lo
mejor para mí, pobre adolescente de quince años que no sabía que hacer con un
bebé, me entregó por amor ¡Pobre madrecita, si supiera! Pero ya es tarde para
buscarla y abrazarla. De nada serviría, ya tengo la vida estropeada, llena de
cicatrices, de dolor. Sobreviví hasta donde pude pero ya no puedo más y
quisiera que me perdone, don Francisco, perdón por abandonarlo, a usted que fue
el padre que no tuve. Me llevo su recuerdo, hombre dulce y cariñoso, de mirada
noble y sonrisa amplia, le llevo a Paulina el sonido de sus canciones, mientras
cortaba el césped. Me quedo en deuda con usted porque nunca pude decirle cuánto
lo quise, no conocía la palabra amor hasta que llegué a sus vidas. Por eso
mismo, Francisco, porque no quiero lastimarlo más, no puedo explicarle que la
sombra me consumió, que invadió todo mi ser, que me robó la visión y la ilusión
y que pronto va a atacar mi corazón. No quiero estar acá cuando suceda, no le
voy a dar la oportunidad de seguir martirizándome con noches de insomnio y
penas acumuladas. Puedo perdonarle a la vida todo lo que me negó, pero esto no,
esto no lo acepto. Es cruel, es injusto. Yo solo quería forjarme un futuro
mejor, ser alguien, olvidar el campo, el hambre, los golpes, las vejaciones, el
galpón donde mi “padre” me sometía a sus aberraciones. Yo quería escapar de
todo eso y por eso me robé los ahorros y me fugué. El pasado es una sombra de
la que no puede escaparse, el semen derramado durante noches y noches, en el
sucio galpón, dejó huellas en mi vientre. No puedo vivir con esto. La sombra de
una vida miserable me acorrala, es oscura, silenciosa, no me abandona nunca, ni
siquiera cuando apago la luz, porque no puedo verla pero puedo sentirla y
duele, duele mucho. Me voy. Espero que Paulina me esté esperando; necesito un
abrazo”
viernes, 28 de junio de 2013
DESPUÉS DE LA CEGUERA
Sí, mis ojos chiquitos me recuerdan esos días en que quedé literalmente ciega, sólo una semana, pero cinco más viviendo en la oscuridad y no hay que olvidarlo porque ¡Hoy me siento más que agradecida por las cosas más simples de la vida! ¿Y por qué este tema? Porque en ese estado, me sentía muy pequeñita, necesitando que me atiendan, aunque no pude evitar accidentes al intentar no perder mi independencia...rodar por las escaleras, romper floreros, vajillas y esas cosas que hacen reír jajaja. Comer era todo lo que podía hacer ¿Se nota no? jajaja
Canción de Antonio Prieto, interpretada por él: NENA NENITA ¡Y cuánto me gusta Antonio y su voz tan particular!
Canción de Antonio Prieto, interpretada por él: NENA NENITA ¡Y cuánto me gusta Antonio y su voz tan particular!
martes, 18 de junio de 2013
EXTRAÑAMIENTO
Sacudo
mi cuerpo compulsivamente,
Esparciendo
en el suelo todo resentimiento.
Agito la
cabeza de un lado a otro
Sintiendo
la libertad del no odio.
Con la
mente aquietada,
En
cerrado mutismo,
Extrañada
de toda emoción,
Fijo los
ojos en vos.
Te
observo como se observa un cuadro
Descubriendo
tonalidades,
Gruesas
o finas pinceladas.
Te
observo atentamente;
La
miseria te envuelve,
La
miseria del alma,
De
amores secretos,
De
rabias acumuladas,
De no
saberte nada.
Ni
blanco ni negro,
Matices
grises opacan tu mirada,
Algún
destello que tal vez se escapa,
Destellos
de inquina
Y te
tengo lástima.
Me apena
tu vida vacía,
Existencia
improductiva y fútil
Sin
rumbo concreto,
Puertas
obstruidas, precipicio inminente.
Tu mente
maquina, urde, trama, engaña.
No tenés
salida,
Estás
muerta en vida...
sábado, 15 de junio de 2013
LANZAMIENTO DEL LIBRO “CÓMO SE GESTA UN DEMENTE” (Novela autobiográfica) de Oswaldo Mejía
LAN
Autor:
Oswaldo Mejía- Escritor y artista plástico
Asimismo, el lector comparte de una manera sensible e
intelectual, los dolores y sufrimientos de su autor, esos que fueron
transformando su arte, desde las esculturas, la música - otra de sus pasiones-
y, sin duda, su expresión pictórica, logrando empatarlos con los propios.
Innegablemente, una obra maestra dentro del género autobiográfico.
Myriam Jara- Editora
“Siempre
pensé que mi arte era producto de un estado hipnótico y hoy asumo que no es tan
así, que sin ser consciente de ello, cada obra tiene una connotación que he ido
exteriorizando subliminalmente, que cada suceso vivido fue el disparador para
erigir estos locos mundos. Entonces, en esta, mi novela autobiográfica, me ratifico:
Mi expresión artística es catártica pues a través de ella arranco angustias que
me acongojan, hechos que me marcaron como ser humano; fue así que comencé a concebir este libro. Un
proceso doloroso y penetrante. Cada capítulo remueve aquello que procuré dejar
en el pasado, si bien es el que sentenció mi presente “
Oswaldo Mejía- Autor
y Editor
Fragmento
del capítulo 14
“Llevaba casi tres meses de ostentar mi grado de Sargento Segundo
cuando otro sargento me puso al tanto de que unos soldados habían hecho llegar
pasta básica de cocaína por lo que nuevamente, a mi antojo, me auto designé
para hacer guardia en una puerta junto al sargento que me pasó el dato y los
tres hombres poseedores de la droga;
estuvimos fumando hasta que se acabó la ración; no tardó en llegar la angustia,
ese estado anímico en que te sumerge el consumo de dicho narcótico”
Binomio que cierra el capítulo
FABRICANDO UN SUEÑO
PARA LOS QUE NUNCA LLORAN
En el segundo nivel de este mundillo
que cual pequeño farol permanece encendido en algún lugar de los confines de
este irreal universo, un piso polvoriento alberga jaurías de perros salvajes,
chacales y hienas. En algunos trechos, el suelo presenta hoyos de entre tres y
cuatro metros por donde estos carnívoros pueden otear a los cerdos que ocupan
el nivel de abajo. Los asquerosos cerdos están tan al alcance de la mano que a
los depredadores, con estirar el pescuezo, les basta para alcanzar a la presa
escogida. Aun así, siempre que un cerdo es extraído hacia el segundo nivel, se
desatan sangrientas peleas entre las jaurías rivales, facilitando en muchas
ocasiones a la presa de turno, la posibilidad de escapar con una que otra
dentellada y regresar a las cloacas para continuar con su inacabable búsqueda de
desperdicios.
Sinapsis:
En esta
autobiografía, partiendo desde su infancia y hasta la actualidad, el autor va
evocando los momentos más dolorosos sin obviar los placenteros pues todos ellos
han gestado lo que muchos consideran “Arte Demencial”. Sin embargo, a medida
que el lector se adentra en la lectura, comprenderá que el título es modo
irónico: lejos de ser un “orate”, simplemente es un artista que se expresa sin
censuras desde lo más profundo de su ser. Las
experiencias vivenciadas que expone, han dejado huellas en su alma, en
su estructura psíquica, y si bien son imborrables, no menos real es que al
volcarlas en este libro no sólo consigue superar los traumas sino que,
esencialmente, pretende decir que muchos han juzgado sus ilustraciones como
inmorales, pero queda en evidencia que no es un obsesionado sexual ni un
pervertido ni mucho menos, simplemente
ha dejado fluir a través de sus pinturas aquello que pugnaba por salir.
Pretende
además, sin ser ejemplo para nadie, señalar que la vida está llena de
obstáculos, que se cae, no se puede evitar, una y otra vez caemos pero si él
pudo levantarse tantas veces como fue necesario, todos podemos.
Este
hombre que ha padecido más de lo soportable, es como un árbol cuyas raíces son
tan sólidas que ni el vendaval más poderoso puede derrumbar. Es el que sigue
persiguiendo sus sueños, el que sigue creyendo que la imposibilidad no existe
cuando se comprendió a qué se ha venido a esta vida. Es el que algunos llaman
“DEMENTE”. Este expuesto nos muestra cómo se fue gestando “su arte demencial”
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EDITORIAL “TORRE DE PLUMAS”
LIMA-PERÚ (CON SEDE EN BUENOS
AIRES-ARGENTINA)
MYRIAM JARA- EDITORA
Biografía
Nació
en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en una fresca mañana del mes de Marzo de
1957. Su habilidad como escritora fue manifestándose durante sus estudios
primarios y secundarios, algo descubierto por sus maestros y profesores,
quienes la incitaron a seguir la carrera de “Licenciada en Letras”, pero siendo
hija menor de una familia de la clase media, sus padres consideraron que no
debía desaprovechar su tiempo ni capacidad en una profesión que de nada le
serviría. Tampoco Myriam cría que la retórica y el don de ver más allá de lo
que muestran los ojos, característica de cualquier escritor, estaban presentes
en ella. Estudió para paramédica y dedicó más de treinta años al servicio de
hospitales públicos y privados. Cuando se le pregunta sobre esa época, suele
responder que haber penetrado en el mundo donde impera el dolor y la muerte,
mutaron su esencia, volviéndola una persona solidaria y contenedora del
paciente. En la cuarentena de su vida, sin dejar de lado su profesión, estudió
las carreras de Letras y Edición. Es, justamente debido a su observación de un
orbe donde las carencias afectivas y materiales son imperantes, que en sus
primeras producciones literarias hay una fuerte denuncia social. Más tarde conoció a Oswaldo Mejía, quien
ejerció una fuerte influencia en su modo de expresarse, sin dejar a un lado su
temática, ahora expresada subliminalmente, concediéndole al lector, la
posibilidad de poner su impronta, pues muchos de ellos tienen un final abierto
o ambiguo.
Con
más de cuatrocientas producciones, aún inédita por decisión, participó de
concursos literarios, recibiendo varios premios.
OSWALDO MEJÍA- EDITOR
Biografía
Oswaldo Mejía nació en Lima- Perú en febrero de 1957. Familia de clase
media, su primer impacto con la realidad, eso que marcó su temor al compromiso
afectivo, fue la muerte de su único hermano, un año mayor que él. De aquí en
más, la influencia en su arte.
Desde muy pequeño manifestó una fuerte tendencia por las
artes plásticas. Estudió en la Escuela de Artes Plásticas de La Pontificia
Universidad Católica del Perú. “…aunque
podría gritar a los cuatro vientos que mi formación artística en la escuela,
fue frustrante y casi estéril. Yo desarrollé mis técnicas, filosofía y
temáticas, como un autodidacta” (sic)
Sus ilustraciones, pertenecen al género erótico surrealista, siendo
protagonista absoluto, el cuerpo
femenino, y su sello, lo que él suele denominar “binomios”, pues cada una de
sus ilustraciones va acompañada de un texto, prosa o poema, inherentes entre
sí.
“No soy un
artista plástico, soy un creador de mundos” (sic)
Participó en varias exposiciones:
1972- Galería “EQUUS” (Colectiva)
1973- Galería “PERU ART” (Colectiva)
1983- Galería “PANCHO FIERRO” (Individual)
1984- CENTRO COMERCIAL PLAZA CAMACHO (Colectiva de esculturas
semi-monumentales al aire Libre)
2011- Galería “KONTRASTE” en Westfalia-Alemania (Colectiva)
Incursionó en la escultura, la música y la escritura, cualquier
expresión artística, no le es ajena.
Sumada a sus múltiples actividades, la docencia es otra de sus pasiones.
Profesor de Arte y Humanidades, ejerce su rol en una escuela para niños de
educación primaria y media, siendo su lema “No
doy clases, doy lecciones de vida” (sic)
"PRÓXIMAMENTE "EDITORIAL TORRE DE PLUMAS" APOYANDO A LOS ESCRITORES PARA LA PUBLICACIÓN DE SUS OBRAS LITERARIAS"
miércoles, 12 de junio de 2013
DUDA EXISTENCIAL
Ver
Para creer...
Creer
Entender
Para discernir...
Discernir
Para pensar...
Pensar
Para cambiar...
Cambiar
Para crecer...
Crecer...
Ver o no ver...
¿Esa es toda la
cuestión?
Octubre 2011 (Mes de la
ceguera)
martes, 4 de junio de 2013
CUANDO…
Cuando
se acaben las guerras
Cuando
el dinero deje de ser de unos pocos
Cuando
los niños no mueran de hambre
Cuando desaparezcan
las fronteras
Cuando
la visa sea un recuerdo del pasado
Cuando
todos los seres humanos vivan dignamente
Cuando
se respete el derecho de los animales
Cuando
el planeta renazca
Cuando
el sol ya no sea nuestro enemigo
Cuando
el agua potable llegue a cada rincón del mundo
Cuando
se respete la flora y la fauna del pulmón del mundo
Cuando
dejen de matar para quedarse con el petróleo
Cuando
las mujeres no sean lapidadas
Cuando
los niños y las mujeres no sean vendidos como mercancía
Cuando
la droga deje de ser el mayor flagelo
Cuando
la igualdad deje de ser utopía
Cuando “discriminación”
sea una mala palabra
Yo sabré
que DIOS bajó una vez más y
Entonces
sí podré decir:
¡La vida
es maravillosa!
)
domingo, 2 de junio de 2013
CHINIS ES EL NOMBRE DE LA BOA
¡Arrástrate, serpiente! Arrástrate
mientras yo, ser alado, escogida del Gran Hacedor, habitante del Nirvana, observo con piedad tu encolerizada humanidad pues ¿Qué otro
sentimiento puede inspirarme tu zaherida condición? Despierta, advierte tu vergonzoso
andar…Elevas la cabeza, abres las fauces desdentadas dejando entrever ese
látigo filoso y bifurcado que se
extiende intentando atrapar aquello que jamás obtendrás… más no le temo a tu inquina ni a tu secreción
mortífera… No es letal para aquellos que somos
investidos de pureza, adarga que nos resguarda de la asechanza de los
seres absurdos que como tú, intentan encumbrarse en lo que suponen su imponente
arrojo y sin embargo no es bastante para
alcanzar la gloria. Tus escamas amarillas, tus ojos oblicuos extractando
hostilidad no son suficientes...Continúa serpenteando, sigue masticando el
desencanto y la animadversión por no haber usurpado aquello que te fue negado
¡Trágate el veneno! Pero te advierto…No
se mata al amor, no existe fuerza más poderosa que la del CREADOR y ÉL nos ha
ungido de modo tal que no somos dos sino
uno…No puedes, rastrera…sigue con tus movimientos sinuosos y busca a tu
equivalente, híncale a él las agujas de tu lascivia, electrocútalo con doscientas
veinte convulsiones de éxtasis aparente, has uso de esa mediocre comprensión
que tu insignificante mollera te confiere y tal vez así…tal vez…obtengas la paz
que tú misma has perdido buscando en el sitio errado…tal vez …alguna vez…tal
vez…jamás.
¡Qué indignidad la tuya, que poco
sentido del decoro!…Moras en el tétrico pantano de tu miserable existencia y ni
siquiera eres orquídea… ¡Qué condena severa, cuánto más te falta por expiar!…
No eres sino un ser sombrío revestido de escamas de ficticio ambarino…qué pena
me das…
martes, 28 de mayo de 2013
¿CUÁLES SON TUS LÍMITES?
Somos lo que somos
Porque así lo queremos.
No aceptamos imposiciones
Pues somos rebeldes.
De la rebeldía nace el cambio,
Se gesta la revolución
Que ha de mutar tu existencia
Por esa que tanto anhelas.
Escudriña en tu interior,
Allí reside la verdad,
No es sino en tu alma
Donde se forja tu albedrío.
Amo de tus pensamientos,
Autor de tus vivencias
¡Cuidado con lo que desees,
La vida siempre te lo concede!
sábado, 25 de mayo de 2013
LABERINTO
Espero, yo siempre espero, no sé qué, pero me gusta esperar, me da por pensar que algo bueno vendrá ¿Qué más podría
darme la vida sin redundar en dosis de
expiación y padecimiento? ¿No tendrá mejores cosas para ofrecerme? ¿Se agotó la
ración de felicidad? No lo creo… La felicidad es una fuente ilimitada que
siempre abastece, estoy segura que muchas veces caminó a mi lado y sin embargo
no logré percibirla…Aunque si me detengo un poquito, si me desasgo de la
incertidumbre, recuerdo dos veranos en que germinaron las semillas que sembré,
dos pimpollos que bajo mis atentos cuidados se convirtieron en rosales y fue
entonces que dejaron de pertenecerme. Tanto se expandieron, que renunciaron a
cohabitar en los términos de mi huerto pues no eran parte de ellos, ni su
esencia ni su aroma, y los dejé partir ya que eso debía hacer. Mis rosales
buscaron horizontes nuevos…
Ahora sigo esperando. A veces arrojo
alguna que otra semilla pero el viento se las lleva tan lejos que desconozco si
conquistaron tierra fértil, o si la aridez de mi pasividad las dejó morir en
infecundo suelo.
Ya no tengo fuerzas para remover la
tierra, para limpiarla de escollos, se secaron mis manos, me estoy quedando sin
agua, sé que nunca más nacerán retoños y no obstante sigo esperando…
¿Qué espero? Tal vez un árbol que me
cobije, que se conduela de mi eterno destierro, que me narre historias
apócrifas, que me hable de los peregrinos que, como yo, alguna vez se echaron a
respirar bajo su follaje para retomar el camino en busca de… ¿De qué? Nunca me
lo dijeron. Esperan que yo descubra la ruta pero no puedo, porque mis ojos se
situaron en la nuca y sólo alcanzo a ver el callejón andado, ese del que
intento escapar pero no lo logro porque tampoco mis piernas se hacen cargo de
mis esperanzas, insisten en empujarme hacia esa solitaria inocencia en que los recuerdos no son magia ni
tienen los colores del arco iris…
Y sigo esperando… ¿Qué espero? No lo
sé, tampoco me urge saberlo pues el día que lo sepa me hundiré en la impotencia
de no apresar lo deseable.
Vida ¿Serías capaz de sorprenderme?
Tal vez sea eso lo que espero, en tanto la inercia me somete a la acaecida existencia mal vivida…
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