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domingo, 25 de agosto de 2013

INQUIETANTE LUDISMO


Pisa pisuela
Voy alternando
Entre el cielo
Y el infierno

Avanzo dos casillas
Pero al tocar la línea
Me queda el desasosiego
De retroceder tres

Pisa pisuela
¿Me espera el cielo?
¿Me espera el infierno?
Sigo intentando, pierda o no pierda

Pisa pisuela
Salto la cuerda
Evitando encharcarme
En el vacío existencial

Como un atropello
A mi casi extinta humanidad
Alguien me aguijonea
Y vuelta a caer

Pisa pisuela
Me monto a la noria
Busco el desfallecimiento
Ese estado involuntario

Pisa pisuela
Descubro que la noria
No es noria, la noria es…
El vacío existencial

Pisa pisuela
Abandono el ludo
Pateo el tablero
Me agota tu juego


domingo, 11 de agosto de 2013

MAESTRAS ERAN LAS DE ANTES

Fue un momento muy doloroso de mi vida, había muerto mi sobrinita de cuatro meses cuando mi bebita tenía un mes y medio y mi hijo había comenzado el primer grado. Esta muerte incomprensible, hepatitis brutal que se la llevó en una semana, me hundió en una profunda depresión, mi rostro se deformó, el dolor de mi alma se reflejaba en mi cara, permanecí encerrada en mi casa, con los espejos tapados, por un período de seis meses, obviamente asistida por un psiquitra cuando dejé de comer, sólo quería morir. Pasado ese período, ya bastante mejor, fui a buscar a mi niño al colegio. Me sorprendí cuando Cristina, su maestra, bajó las escaleras corriendo y me abrazó llorando, fue entonces que me contó todo lo que tuvo que contener al pequeño Damián que se esforzaba por lograr las mejores notas para que yo sonriera.

- Cristina ¿Volverá a ser linda, mi mamá?
- Sí, Damy, tu mami pronto va a volver a ser esa bella mujer que siempre fue.

Me contó cuánto lloraban los dos juntos y entonces me entregó esta carta que aquí les dejo y que guardo en mi corazón por siempre...

¡GRACIAS, SEÑORITA CRISTINA!

 
Esto dice:

El rostro más bello no suele ser el mejor conformado, el más estético o proporcionado, si no e que se halla más frecuentemente iluminado por una sonrisa sincera.
Una sonrisa es capaz de cambiar cien planes, de dar aliento a un corazón triste, de transformar la dureza.
Una sonrisa hace que la frente se irradie, los rasgos del rostro se hermoseen al dilatarse.
El atractivo de un rostro no es, pues la belleza sino la bondad expresada en él, el gesto de comprensión y ternura que irradia serenidad a su alrededor.
Por estas pequeñas pero grandes cosas pasa por este mundo, desparramando tu sonrisa de comprensión en lugar de ceños de rechazo, alegría de campanitas de plata y no cencerros de monotonía.
Ofrece siempre y a todos los que te rodeamos el Arco Iris de tus colores de gracia y la gracia de tus colores.
Vive y mira todo con los ojos del corazón y créeme que verás y mirarás todo en otra dimensión.
                               Con todo mi afecto
                                       Cristina
PD: Ojalá mi corazón te haya podido transmitir algo a pesar de que lo tenga que haber hecho a través de un papel.


miércoles, 7 de agosto de 2013

EL DUEÑO DE MIS LÁGRIMAS


Sigilosa, pretendiendo no ser descubierta, casi a gatas, voy aproximándome al castillo donde habita el dragón que no escupe fuego sino que guarda escabrosidades, secretos, revelaciones, todo eso que me ayudaría a comprender el por qué de mi existencia más siempre aparece ella, su custodia: La gran SOMBRA negra, viscosa, espesa y maldita. Cumple su misión, la misión que se le ha encomendado: “Proteger los secretos a costa de tu malograda esencia” Es lógico entonces, temerle…Ella no cesará en obstruir la entrada pues debe preservarse salvaguardando lo que el Castillo escuda, ese dantesco dragón que devora verdades y vomita falacias, haciendo que todo se torne confuso.
Estoy a punto de conseguirlo, lo presiento. En cuestión de minutos estaré frente al monstruo catador de realidades ajenas y sé, sí, estoy convencida de ello, que mi aspecto lo asustará pues, detrás de este rostro angelical, hay una fuerza arrolladora que mutilará su cabeza para liberar el pasado que me pertenece, que es mío y en mi poder debe estar.
Cada jornada, puntualmente, desde la firme convicción hasta la apatía más profunda, no desisto de mi propósito, pero ella siempre está alerta, nunca duerme, la SOMBRA, la maldita y endemoniada SOMBRA que engulle vanidades y soberbias, no descansa nunca, posee antenas que pueden detectar el aleteo de un mosquito…Así me siento cuando la veo venir amenazadoramente hacia mi, dispuesta a acabar con mi vida y entonces, tal como un mosquito, la pico y huyo.

Me queda la ilusión de saber que algún día le transfundiré sangre de piedad y ella morirá, irremediablemente, la guardiana de mi historia fenecerá… será el momento mismo en que al caer como un velo que de un hilo pende, habré adquirido la SABIDURÍA para continuar por este sendero que me ha sido asignado, con la frente en alto… vencedora y no vencida.


sábado, 3 de agosto de 2013

AMOR MÍO, TE AGRADEZCO...


Amor mío, te agradezco
Ser parte de tu vida,
Que seas parte mía,
Pensar un mundo, juntos.

Más si un día me dejaras
Con el corazón roto,
Sin lágrimas en los ojos
Aceptaré tu adiós.

Me quedaré con los recuerdos
De los tiempos felices.
No quiero morirme de pena
Ni verte llorar a ti

Pero no pienses en eso,
Vivamos el momento.
No me hagas caso mi amor.


Aun abrigo la ilusión
De la eterna dicha
Donde no falten emociones,
Ni besos tras las peleas.

Días blancos o días negros,
Siempre serán bellos.
Si el amor es verdadero
No faltarán matices.

Juntos les pondremos colores,
Con gotitas de caricias
Que acaben con la rutina
Para que renazca la ilusión.


¡Ay, con este amor bendito!
Amor eterno, infinito,
Amor que me colma la vida.
¡Ay, con este amor de los dos!







viernes, 2 de agosto de 2013

DÓNDE ESTARÁN


Cuando en el mes de la ceguera quedé fuera de las redes, de la luz, oprimida por la oscuridad, esto pensaba y esto escribí cuando recuperé la visión.
NO ES TAN MALO SER CIEGO, SE VE CON EL ALMA...

miércoles, 24 de julio de 2013

POBRE NIÑA

Cuando la ausencia de amor nos condiciona al desamparo...



POBRE NIÑA

Extraviada,
Sofocada,
Eternamente oscura. 

Transmutando soledades,
Rasguñada por la vida,
Clamando por un abrazo.
 
Llorando un duelo perpetuo con
Lágrimas que traspasan la voluntad,
Letalmente viva.
 Respirando con desidia,
Esperando el fin de sus días.
 
Sueños de libertad
Desgarrando las ataduras,
Hundiéndose en el barranco
De una existencia yerma.
 
No abrir nunca más los ojos,
Apartarse del sufrimiento.
 Desamparada y frágil,
Pobre niña.
 
Pobrecita...

lunes, 15 de julio de 2013

UN DÍA GRIS



UN DÍA GRIS 

 Un día gris es más que eso…
Un día gris es la magia a tu servicio
Navegando por ese limbo plomizo.
Es descubrir la divinidad en las nubes,
Es percibir pájaros, ángeles, rostros,
Ánimas que emergen para disiparse al instante
Mezclando sus matices,
Virando a grises contrastantes
En la paleta celestial.

Resplandece el sol tras los halos,
Imagínalo sonriendo,
Sigiloso, cauteloso…esperando su momento. 

viernes, 12 de julio de 2013

DÍA A DÍA

No me pidas, mi efusivo enamorado,
Que te prometa amor eterno.
¡Es tan inestable el corazón!
¡Tan fluctuantes las emociones!

Fuimos hechos de pasta laxa,
Las circunstancias nos moldean.
Es el destino que juega con nosotros
Como marionetas, a su antojo.

Qué más podría anhelar, cariño,
Que estar perpetuamente a tu lado
Si las huellas de tus pisadas
Con fuego fueron grabadas.

Mas el tiempo nos dirá
Cuán extenso será el camino
Que tomados de las manos,
Nos invite a transitarlo.

Habrá cielos diáfanos,
Remolinos, días grises,
Habrá soles que nos abracen,
Habrá púas que laceren…

Si poseyéramos el arrojo,
El atrevimiento, la posibilidad,
Si nos disociáramos del entorno
Sería viable…Quién sabe.

Pero cómo puedo darte mi palabra
De que nadie se atravesará en este andar
Tendiendo un sendero de dudas,
Diseminando quejas y recelos…

Y si por si acaso aconteciera,
Si ya no confiaras en mí,
Es posible que el amor sucumba,

Y con él, desaparezca yo…


martes, 9 de julio de 2013

En esta publicación, deseo que conozcan a Oswaldo Mejía más allá de una foto y su arte en sí, que no es poca cosa. Aquí pueden conocerlo. Es un vídeo ameno de una entrevista realizada por la gente de la editorial "INSPIRACIÓN" quienes agradezco por la difusión de este artista que bien se lo merece.


lunes, 8 de julio de 2013

viernes, 5 de julio de 2013

PARIRAS CON DOLOR

Él, tu hijo, nuestro hijo, retoño de amor y desvelos, rociado con agua de manantial, dulce y fresca, nutrido con arcaicas remembranzas desenterradas del añejo baúl, conservado junto a la salobre gota que lo mantuvo activo, él subió al barco de espaldas a ti. El viento sacude su camisa blanca; remolinos de grandeza su oscura cabellera que la brisa de la melancolía agita rubricando un ciclo que ya es tiempo pasado. Más no es el pretérito su última etapa sino un futuro incierto y no obstante,  pletórico de esperanzas.
Tus manitas blancas portan ese ramo de flores arrancadas del jardín para la ocasión del adiós o hasta pronto o quizá, hasta siempre. No hubieras querido desecharlo pero sólo quedan los tallos…se fueron deshojando como hojas en blanco cubiertas por lágrimas y el viento, aliado a tu pena, lo arranca de tus manos para ofrendárselo al mar.
Mecidos por las olas, el hijo en el barco, el ramo sin pétalos, se alejan del puerto. Te abrazo fuerte, noto en tus ojos húmedos que estás  dispuesta a arrojarte a las gélidas aguas, no puedo permitirlo, debes dejarlo partir pues de la vida es y a ella debe entregarse… Su silueta se vuelve difusa, cada vez más pequeña, apenas una sombra en el inaccesible horizonte. Seco tus mejillas de… ¿Gotas de mar o perlas de dolor? Te apoyas en mi pecho, rendida, entristecida y yo acaricio tu vientre que te sabe a vano mientras te susurro  al oído:
- He sembrado tu vientre en noches de pasión, allí está mi simiente; germinó, dispón tu alma, tu cuerpo, tu corazón pues ya está en camino el próximo vástago que hemos de parir…







domingo, 30 de junio de 2013

OSCURA ELIPSIS


Llega la noche con su manto
Queriendo cubrir los muros,
Pretendiendo silenciarlos,
Intentando cegarlos.

En la morada prevalece el silencio
Mientras la llama del hogar, danza
Sin que nadie la interrumpa.
Duermen…eternamente recogidos.

No habrá más alboradas.
La llama seguirá jugueteando
Su traviesa y filosa expansión,

Esa de nunca acabar…

Se esfuma la noche,
Se asoman las luces,
Persiste la calma.
La llama no es llama
Que promete calor.

La llama es silencio
De sepulcro del alma,
De un penoso presente,
Un presente sin color.


sábado, 29 de junio de 2013

LA SOMBRA


Paulina y Francisco, sentados en el patio trasero, tomaban mate cuando sonó el timbre de la puerta de calle.
-¿Quién será a estas horas?- preguntó él, un segundo después de mirar su reloj pulsera que indicaba las diecinueve y cuarenta y cinco.
-Yo no espero a nadie; andá a fijarte vos- dijo Paulina. Francisco le entregó el mate que había terminado de chupar y se levantó de la silla con gran esfuerzo.
-Uno de estos días voy a tener que operarme la hernia, nomás- Atravesó la galería con pasos lentos y cuando llegó a la puerta espió por la mirilla “¿Y ésta, de dónde habrá salido?”
Parada en la vereda, esperaba una muchacha, flaquita y mal vestida. Tenía el pelo recogido en una cola; llevaba puestos unos jeans gastados y una camperita que daba lástima de tan estropeada que estaba. Sostenía con una mano una valija de cuero atada con una cuerda, como asegurando que no se abriera y dejara caer el contenido, una valija vieja como las que usaban los inmigrantes allá por los años treinta, mucho más antigua que la jovencita de aspecto infantil. No parecía pesarle, se notaba que el equipaje era escaso.
-¿Qué andás buscando, m’hijita?- preguntó Don Francisco, antes de abrir la puerta.
-Una pieza para dormir- respondió la enclenque chiquilla de cara tan pequeña que los ojos parecían abarcarla por completo.
-Pasá, entonces- abrió la puerta y la hizo entrar- ¿Recién llegás de viaje, vos?
-Hace unas tres horas, más o menos. Anduve buscando pensión y no encontré ninguna. En el bar de la esquina me dijeron que me venga para acá, que usted alquila.
Acomodados en la sala de estar, sentados en sillones enfrentados, Francisco le gritó a Paulina que se viniera al living.
-Tenemos gente, vieja- Paulina llevó el mate y la pava a la cocina y se les unió.
-¿Cómo me dijiste que te llamás, piba?- indagó Francisco.
-Clarita, señor; Clara Rosa Juarez, pero me dicen Clarita.
-Pues, así te llamaremos, Clarita- Paulina, que ni bien la vio sintió simpatía por la criatura, le ofreció una sonrisa y le tendió la mano- Mucho gusto. Yo soy Paulina.
-Mi señora, la patrona- aclaró Francisco, como si fuera imperioso.
Conversaron durante un rato. Clarita les contó que tenía veintidós años y que se había venido a Buenos Aires para progresar; quería estudiar peluquería. Era oriunda de El Dorado, un pueblito perdido en la provincia de Misiones donde vivía con sus padres y diez hermanos, cuatro mujeres y seis varones, todos más pequeños que ella. Tenían una chacra que trabajaba la familia pero no alcanzaba para alimentar a todos.
-Allá la vida es muy dura, señor, y yo quiero ser algo más que una campesina. No quiero llenarme de hijos, como mi mamá, quiero estudiar, ser alguien. Mi papá me dio unos pocos ahorros que guardaba para cuando la sequía nos dejaba sin alimento para llevar a la boca, y bueno, me mandó a estudiar acá. Con mis hermanos, es suficiente para ayudar en el trabajo de campo, a mí no me necesitan.
Finalizada la charla, cerraron trato.
-Cobramos el mes por adelantado. Almorzamos y cenamos todos juntos y en punto. La comida la prepara Paulina; no te preocupés, está incluida en el precio de la pieza- explicó cuando Clarita bajó la cabeza- Se come lo que hay, no tenemos carta para elegir menú- dijo Francisco riéndose para aflojar un poco a Clarita que seguía aferrada a su valija, los nudillos blancos de tanto apretarla- Vamos que te muestro tu pieza, después te presento a los otros pensionistas, gente buena, no molestan; acá, el que molesta, se va. Dame que te llevo la valija- dijo mientras subían la escalera-Tenemos dos viejas solteronas y un joven que estudia para doctor; con ese tené ojo, es medio mujeriego.
Clarita no se mostraba muy abierta al diálogo, era, más bien, callada y reservada en sus asuntos. Se levantaba temprano para buscar trabajo y cuando volvía se encerraba en su habitación; sólo bajaba para comer, aunque no siempre.
Los dos primeros meses transcurrieron en armonía. Clarita había conseguido trabajo en un asilo para ancianos, a pocas cuadras de la pensión y en un horario conveniente que le facilitaba estudiar. Regresaba a la pensión, pasadas las dos de la tarde, comía alguna cosita que se compraba por ahí, descansaba una hora y a las cuatro de la tarde, de lunes a viernes, iba a la academia de peluquería. Las dos viejas y Paulina, le servían de modelos; les cortaba el pelo, las peinaba y hasta se habían animado a cambiar el color. Fuera de eso, el trato era exiguo; Clarita hablaba lo imprescindible.



El velatorio se hizo en la funeraria de la otra cuadra. Don Francisco le avisó a los padres, pero no hicieron tiempo de llegar para darle el último adiós a su hija mayor.
- Pobre gente- decía Francisco- Me costó mucho comunicarme; lo tuve que hacer a través de la  policía y ellos se comunicaron con la milicia de allá. Imagínese, doña, que yo lo único que sabía era que vivían en El Dorado, nada más. Las pocas veces que recibía cartas, se las dábamos pero no nos íbamos a poner a mirar el remitente, uno es respetuoso, al fin y al cabo. Tampoco quise revisar sus cosas después que la policía la llevó a la morgue ¡Qué quiere que le diga! A mí me daba impresión volver a entrar a la pieza. Nosotros, con la Paulina, la queríamos como a una hija; era muy buenita, pobrecita, y no se lo digo porque esté muerta ¿Eh? Se lo digo porque es así. Yo no sé cómo no me di cuenta…Bah, en realidad, cuando la piba empezó a hablar de la sombra, nosotros no le llevamos el apunte porque pensábamos que nos estaba embromando. Imagínese, doña ¡Decir que una sombra se la estaba comiendo de a poquito! Primero dijo que le estaba comiendo la cabeza; pensamos que la chica estaba estudiando mucho, Se la veía cansada, consumida, muy flaquita ¡Ya ni comía, fíjese! Se preparaba un tecito y nada más. Después la siguió y la siguió con que cada vez le picaba más. La Paulina le preguntó, un día, si no se habría agarrado piojos en la peluquería, pero no se dejó revisar, le decía “Que no, doña Paulina, que no hace falta, que ya se me va a pasar” le decía. Al poco tiempo le picaba el  ombligo, yo me daba cuenta; la miraba y siempre se estaba rascando, la panza, la espalda, siempre estaba rascándose “¿Esta no se habrá pescado la sarna, vieja?” le dije a la patrona, pero tampoco se dejaba revisar y no quería ir al médico. Y fue por ese entonces, si no me falla la memoria, que se me enfermó mi Paulina. Estuve muy ocupado cuidando a mi viejita como para preocuparme de la locura de Clarita y su sombra ¿Se acuerda que la Paulina se enfermó de la porquería esa, del cáncer que anda matando a lo loco? Yo solo tenía cabeza para ella. Y al final se me murió, nomás; tantas operaciones y quimioterapia, se me murió, nomás. Dios sabe lo que hace; no sé si ella hubiera soportado lo de ésta chica ¡Cómo la quería! Y bueno, como le estaba diciendo, cuando murió la viejita anduve por un tiempo tratando de sobreponerme a la ausencia, imagínese ¡Cuarenta y siete años de casados! Yo no sabía vivir sin ella. Un día me di cuenta que la Clarita andaba silenciosa; a veces tenía los ojos rojos, como si hubiese llorado mucho, entonces le pregunté “¿Cómo andás, Clarita, tus cosas bien, el estudio, todo en orden?” Me dijo que no estudiaba más, por la sombra, que le tenía miedo. Hacía un tiempo que no compartía la mesa con nosotros; salía de noche, tarde, a comprarse algo para comer y volvía a encerrarse en la pieza. Después pidió cambio de horario en el asilo; trabajaba desde las diez de la noche hasta las seis de la mañana. Lo que más me llamaba la atención era que cada día se tapaba más y más, con la ropa, digo. Hacía un calor de morirse y ella, que siempre andaba con esos pantaloncitos cortos que usan las chicas, se ponía pantalones largos, no usaba más la minifalda que tan linda le quedaba. Andaba con un pañuelo al cuello “¿Fuiste al médico, nena? Yo no te veo bien, estás muy abrigada, hay casi cuarenta grados ¿No estarás enferma, vos?” le dije ¿Y sabe qué me  contestó? “No, don Francisco ¿Para qué voy a ir al médico? La sombra no tiene cura, me va comiendo de a poquito y no se puede pelear contra ella” Me lo dijo con una seriedad que no daba para seguir hablando del tema. La cuestión es que fue pasando el tiempo y la Clarita cada vez más rara. Yo me preguntaba si no se había vuelto loquita, pero como no molestaba ni parecía peligrosa…Pero no, doña Irene, que va a tomar droga una chica tan buena como ella, se estaba volviendo un poco loquita, nada más. Y bueno, hace cosa de una semana, ya no la veía más, ni a la noche ni a la mañana tempranito, cuando volvía del trabajo. Ayer supe que había renunciado y ahí sí, me inquieté, así que me fui hasta la pieza y le golpeé la puerta varias veces seguidas; como no contestaba, fui a buscar la llave, porque yo, por las dudas, siempre tengo una copia de cada pensionista ¿Vio? Uno nunca sabe lo que puede pasar, y bien que hice, mire ahora…esto de la chica. Cuando abrí casi me quedo seco yo. Estaba acostada, muerta y toda desnuda. No sé cómo decir, yo no quería mirarla, no vaya a pensar que soy un viejo verde, pero quedé como hipnotizado. Toda la piel del cuerpo estaba negra y rugosa, como cartón, así como la caparazón de una tortuga, pero negra, y tenía mal olor ¡Quién sabe el tiempo que llevaría muerta, esta muchachita! No sé que decirle, fue horrible, no sabía que hacer. Llamé a  la policía… No, a la ambulancia, no ¿Para qué? Si ya estaba muerta. Bueno, doña, lo demás, ya lo sabe, usted y todo el barrio. Los doctores que hicieron la autopsia dijeron que se había suicidado con cianuro, muerte por intoxicación, pero yo no creo, si la chica habló de la sombra, así será.
 Don Francisco se rascaba la cabeza “Mañana pongo en venta la pensión” pensó rascándose el
 brazo derecho a la altura del codo.



La nueva propietaria de la pensión estaba con los albañiles en la cocina cuando escuchó el llamado de la empleada doméstica que acondicionaba las habitaciones del piso superior. Había dejado para último momento la que fue la habitación de Clarita.
-Esa dejala ventilándose unas horas; estuvo mucho tiempo cerrada; empezá por las otras y cuando termines con los baños ocupate de ésa, abrí el ropero, sacá todos los cajones, que no quede ni una  pelusa.
-Si señora, como diga.
Rosa siguió las órdenes de su patrona, pero algo le sorprendió.
-¿Qué pasa, Rosa, me llamó?
-Sí, señora, disculpe que la moleste pero encontré esto y pensé que sería mejor que lo viera usted.
Si prefiere, lo tiro.
Era un sobre blanco conteniendo una carta. Rosa estaba pasando un trapo bajo la cama cuando lo vio. No tenía destinatario.
-Dámela y ponete a limpiar a fondo, a ver si podés sacar este olor que apesta- Puso el sobre en el bolsillo trasero de su pantalón y bajó a terminar con los albañiles.
La jornada había sido larga y agotadora, pero después de recorrer toda la casa, pensó que había valido la pena invertir en el edificio. Todo estaba tal como lo había imaginado, una pensión confortable y decorada con buen gusto, exclusiva para jóvenes universitarios provenientes del interior del país.
Apagó las luces y se dirigió a la habitación principal, la que en un tiempo fuera de Francisco y Paulina. Al desvestirse, el sobre cayó del bolsillo. Lo levantó y lo dejó sobre la mesita de luz. Se puso el camisón y se sentó frente a la cómoda para cepillarse el cabello.
-¡Qué cansancio, Jesús!- Se metió en la cama y estaba por apagar el velador cuando vio el sobre en la mesita. La curiosidad fue más fuerte que su agotamiento. Se incorporó, la tomó, volvió a acostarse, buscó los anteojos y sacó la carta del sobre.

“Hoy voy a terminar con mi vida. Lo digo sin miedo; no es la muerte la que me asusta, es la vida, una vida que fue muy cruel conmigo, una vida que no me dio más que lágrimas. Pensé que al alejarme de mi familia, dejaría atrás un pasado doloroso. Muchas veces me pregunté por qué había nacido si no había lugar en el mundo para mí, caprichoso destino que me arrojó a una tierra árida y sin esperanzas. Me pregunto si mi madre me hubiera entregado en adopción de saber a cuántos maltratos iba a ser expuesta. Quiero creer que no, quiero pensar que me dio porque pensó que era lo mejor para mí, pobre adolescente de quince años que no sabía que hacer con un bebé, me entregó por amor ¡Pobre madrecita, si supiera! Pero ya es tarde para buscarla y abrazarla. De nada serviría, ya tengo la vida estropeada, llena de cicatrices, de dolor. Sobreviví hasta donde pude pero ya no puedo más y quisiera que me perdone, don Francisco, perdón por abandonarlo, a usted que fue el padre que no tuve. Me llevo su recuerdo, hombre dulce y cariñoso, de mirada noble y sonrisa amplia, le llevo a Paulina el sonido de sus canciones, mientras cortaba el césped. Me quedo en deuda con usted porque nunca pude decirle cuánto lo quise, no conocía la palabra amor hasta que llegué a sus vidas. Por eso mismo, Francisco, porque no quiero lastimarlo más, no puedo explicarle que la sombra me consumió, que invadió todo mi ser, que me robó la visión y la ilusión y que pronto va a atacar mi corazón. No quiero estar acá cuando suceda, no le voy a dar la oportunidad de seguir martirizándome con noches de insomnio y penas acumuladas. Puedo perdonarle a la vida todo lo que me negó, pero esto no, esto no lo acepto. Es cruel, es injusto. Yo solo quería forjarme un futuro mejor, ser alguien, olvidar el campo, el hambre, los golpes, las vejaciones, el galpón donde mi “padre” me sometía a sus aberraciones. Yo quería escapar de todo eso y por eso me robé los ahorros y me fugué. El pasado es una sombra de la que no puede escaparse, el semen derramado durante noches y noches, en el sucio galpón, dejó huellas en mi vientre. No puedo vivir con esto. La sombra de una vida miserable me acorrala, es oscura, silenciosa, no me abandona nunca, ni siquiera cuando apago la luz, porque no puedo verla pero puedo sentirla y duele, duele mucho. Me voy. Espero que Paulina me esté esperando; necesito un abrazo”


viernes, 28 de junio de 2013

DESPUÉS DE LA CEGUERA

Sí, mis ojos chiquitos me recuerdan esos días en que quedé literalmente ciega, sólo una semana, pero cinco más viviendo en la oscuridad y no hay que olvidarlo porque ¡Hoy me siento más que agradecida por las cosas más simples de la vida! ¿Y por qué este tema? Porque en ese estado, me sentía muy pequeñita, necesitando que me atiendan, aunque no pude evitar accidentes al intentar no perder mi independencia...rodar por las escaleras, romper floreros, vajillas y esas cosas que hacen reír jajaja. Comer era todo lo que podía hacer ¿Se nota no? jajaja
Canción de Antonio Prieto, interpretada por él: NENA NENITA ¡Y cuánto me gusta Antonio y su voz tan particular!