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lunes, 20 de octubre de 2014

DEL BAÚL DE LOS RECUERDOS: UN POEMA DE TRINA LÉE DE HIDALGO


MYRIAM, TE TRAIGO UNA SERENATA


Te traigo una serenata

espero que la recibas

con el agrado y cariño

con que yo la preparé

para agradecer la amistad

y resaltarte los dones,

las ilusiones que animan

y que son blancas y puras

como copos de algodones.




No creas que estoy borracha

y que por eso he venido,

sólo es cariño sincero

con mi gesto agradecido.

 

Hoy vine sola a cantarte

ni un admirador te traje,

será la próxima vez.

Deja que ahora me faje

a entonarte  melodías

de mi viejo repertorio,

que son pura poesía.

 

Desde aquí veo la seria cara

de tu querido papá

y desde el balcón diviso

a tu amadita madre

sentadita en un sofá.

 

Ojalá que no se ofendan

ni cause alguna molestia

ya te canto rapidito

y me voy a otros lugares

a continuar con mi fiesta.

 

Con todo mi cariño para mi apreciada amiga MYRIAM

Trina Leé de Hidalgo

Derechos reservados

lunes, 13 de octubre de 2014

EXTRAVIADA EN LA DEMENCIA


El camino se estrecha de un modo apabullante; la flora es cada vez más tupida, no puedo ver nada, voy tanteando, no dejo de tropezar y con cada traspié dejo rastros de sangre, trozos de piel. Los insectos se ensañan con mi cara, la palpo y no encuentro mi fisonomía; ellos, hambrientos, feroces y salvajes, van engullendo cada porción de mi rostro.
Siento el pecho oprimido, no puedo respirar ¿Cómo es posible? No es por falta de oxígeno; son las narinas selladas por espeluznantes hormigas carnívoras ¡Dios mío! Ahora atacan mi garganta, ingresan por la boca, aprieto los labios pero igual entran y se dirigen directamente hacia mis cuerdas vocales. Pretendo gritar, pedir ayuda pero no sale ni un pequeño gruñido, la acústica es ausencia que impide. Los párpados están abultados y aunque no consigo ver, sé que nadie podría auxiliarme ya que estoy sola en este paraje donde, intuyo, voy a morir. Soy presa del pánico…Hago un último intento y finalmente me rindo, me entrego…ya no hay nada por hacer, nada por perder, todo se extravió junto a mi cordura.
Aspiro pero el aire no entra. Se colapsaron los pulmones; la angustia se apoderó de mí, circulando por mis venas en loca carrera, pero no hay retorno venoso, entonces tampoco hay retorno para mí. Los párpados se pliegan; las piernas no responden. Me apoyo en las raíces de un árbol enorme y allí pierdo el conocimiento.
¿Quién me trajo hasta aquí, cómo llegué a esta gruta? He recuperado mis sentidos pero no la razón. Grito y mi rugido se expande más allá de esta rocosa caverna donde impera la oscuridad. No más árboles, no más insectos, sólo una aterradora neblina y sonidos de serpientes reptando a mí alrededor. Huyo espantada pero logro detenerme a tiempo. El horizonte es un precipicio ¿Quién me trajo hasta aquí, cómo llegué al abismo? Cuántos enigmas sin respuestas… De todos modos no tiene importancia, tengo que salir de este lugar como sea.
-No hay nada que perder, ya está todo  perdido.
Aparto los brazos y evito mirar para que la cobardía no me disuada de saltar, aun sabiendo que la última etapa es la muerte, pues se acabó la vida ¿Tuve una vida antes? No lo recuerdo; es posible que haya nacido en este preciso instante en que me dispongo a desertar, a lanzarme y lo hago con la firme convicción de que es la única salida.
-¡Ahora!
¡OH, estoy planeando! Esperaba una vertiginosa caída, despedazarme contra los canteros, pero no, floto con la gracia de un cóndor más lo hago sobre aguas cristalinas, puedo ver peces de colores y la arena blanca y el sol deslumbrando. Voy a descender allí, en esa playa paradisíaca. No obstante, el viento revierte tornándose impetuoso.
Me atrae un torbellino pujante; vuelvo a perder el control, no responden mis manos, pruebo agitarlas en busca de un aleteo pero están estáticas, mis brazos están estáticos, perdí las manos, muñones hay en su lugar. Las piernas, si pudiera sentirlas lograría caer de cuclillas, pero tampoco las siento, mi cuerpo es inconsistente. Mi cuerpo es volátil, un monstruo etéreo pretendiendo perpetuarse en el  horror que me incita a ser parte del mundo de las almas perdidas.
A pocos metros del mar,  suspendida en el aire, puedo distinguir con nitidez el embudo presto a devorarme. Voy directo hacia él aunque mi voluntad no lo quiera, pero ya no soy dueña de mi voluntad ¿De dónde proviene esta fuerza invisible que juega conmigo como una hoja que del árbol se desgaja para sucumbir en un destino lejano a la rama que la amparaba?
Me sumerjo con la violencia de la piedra arrojada al río, pero una vez en las profundidades mis movimientos son ondulantes, serenos, veloces como un tiburón que huele sangre humana y va en busca de su botín.
Súbitamente me hallo en un túnel submarino, no hay agua, sólo escasas infiltraciones que se evaporan con el calor.  Distingo una luz, hacia ella voy.
-No hay nada que perder, ya está todo perdido.
A medida que voy acercándome al límite, diviso una silueta, alta, corpulenta. No le temo, vibraciones de amor me atraen hacia él…voy…sus brazos se extienden incitándome a unirme a su abrazo. Me envuelve contra su pecho; no es incorpóreo, no es inmaterial, sus músculos son fuertes. Permanecemos extasiados, suspendidos en un apretón que se eterniza. Sus manos toman mi cara; no quiero, me niego, mi rostro de monstruo lo forjaría a fugarse y es el único ser que puede ayudarme. No quiero que se vaya, no debo perderlo, es todo lo que poseo.
Sus manos son más enérgicas que mi obstinación. Lo miro estremecida esperando ver aprensión en sus ojos y sin embargo…
-¡Qué hermosa! Juraría que eres un ángel pero no lo eres, eres la mujer que por siglos esperé apostado en este espacio. Toma mi mano, sígueme, voy a llevarte al Edén Azul…

domingo, 5 de octubre de 2014

CONFUSIÓN




Porque creí en ti una y mil veces,
Mil y unas veces lloré.
Mi ánimo se derrumbó.
A ti te pregunto, amigo del alma
¿Vale la pena tanto dolor?
Tantas horas conllevadas
Entre café y cigarrillos,
Mis secretos más furtivos
En tu corazón atesoré
Pensando que eras mi bálsamo.
 
Me entregaste, a cambio de eso,
Angustia y desolación.
Fuiste mi fiel confidente,
Pero el hombre te venció.
Descubriste a la mujer.
 
La amiga se desvaneció.
Tremendo y gran error
Arrojar a la basura
Una sublime amistad,
A cambio de un poco de sexo.
 
Procuraste ser el dueño
De mi cuerpo, de mis besos…
¡Qué frívola presunción!
¿Qué esfera ocupó mi esencia?
Fue mi pregunta directa.
 
Me sorprendió tu respuesta
¡A qué lo voy a negar!
No acepté esa nueva realidad.
Eras mi amigo, mi hermano,
Afecto que no sucumbe jamás.
 
¿Por qué transmutar algo tan puro
En un pasatiempo sexual,
Habiendo tantas mujeres
Que saciaran tu apetito?
Tu rostro se ruborizó.
 
Abandonaste a la amiga,
Preferiste a la mujer.
Yo no puedo ver al hombre,
Sólo admitir tu amistad.

¿O acaso nunca lo fuimos?

martes, 30 de septiembre de 2014

AMOR MÍO, TE AGRADEZCO


Ser parte de tu vida
Tanto como tú de la mía
Y a partir de ese momento
Planificar un futuro, juntos.
Más si mañana la vida
Nos separa en un instante,
Me quedaré con tus recuerdos
Y ese amor que me entregaste.
 Sin embargo atesoro la quimera
De una vida junto a ti,
De designios conllevados,
De empellones y deleites,
De peleas y  reconciliaciones,
De satisfacciones y  discrepancias.
Todo vale… nada es perdurable.
Blanco o negro… ¿Los matices?
Circunstanciales, momentáneos…

 

domingo, 28 de septiembre de 2014

IMPOTENCIA


Cuando miro tu carita sucia,
Y el dolor en tu mirada
Ante la indiferencia humana,
Me preguntó por qué escribo.


Cuando veo tu frente sudada,
Y el temblor de tus manos,
Llevando un fusil que pesa,
Me pregunto por qué escribo.


Cuando paso por tu lado,
Y te noto desolada,
Esperando de la vida, nada,
Me pregunto por qué escribo.


Cuando limpio la sangre
De tu cuerpo inerte
Tendido sobre el frío metal,
Me pregunto por qué escribo.

 

Si perdí las esperanzas,
Si todo me parece atroz,
Si es presencia la otredad,
Me pregunto por qué escribo.

 

Escribo porque no encuentro
Otro modo de remover la desazón,
Esa impotencia que me consume…
Es entonces que descubro la razón.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

EL MAR DE LAS PRETENCIONES


¿Cómo se hace para controlar las lágrimas que te vuelven endeble ante los otros?
Los otros, esos que esperan con ansias verte morder el polvo.
Los otros, esos que se engrandecen cuando tu espalda se arquea por el llanto incontenible, porque aunque intentes tragártelo, no puedes, está ahí y debe ser secretado, o tu cuerpo anegado por dentro, se ajará, y junto a él, tu alma.
Los otros, esos que plácidamente apostados en sus servilismos, esperan ver tu final, puesto que ya diste muestras de que alcanzas las metas con la misma facilidad con la que ellos obstruyen los párpados para no ser testigos de tu vuelo hacia los cielos, que jamás alcanzarán.
Los otros, que muy a su pesar, comprendieron que el mundo es tuyo cuando tú lo decides, y eso no les agrada. Saben que tus quimeras sólo lo son por efímeros momentos pues las utopías se diluyen cuando creas tus acertadas circunstancias. Tú siempre lo logras, tú sabes revertirlos a meta absorbida, y partir hacia tus sueños, que para ellos son extraños, mientras que la aurora aguarda que le  concedas tu sonrisa.
Ahondas en tu esencia y gritas ¡AQUÍ ESTOY!
El frenesí por engullirte la vida de un sólo mordisco, te llevó a cometer un embarazoso desliz: exponerte sin astucias, ser fidedignamente tú, y eso no se perdona, eso se condena.
La hipocresía es directriz de la vida, y la masa va siguiendo la recta sin cuestionarse nada pues no tiene discernimiento, le falta cognición, no puede articular sus neuronas. Ausencia de sinapsis, dendritas y axones nunca se tocan. 
Pero tú pudiste, tú lo conseguiste, saliste de la cohesión execrable, erigiste tu propio infinito con tres soles, diez lunas y ninguna estrella. No eran necesarias, tú eres la estrella superior, única, insustituible, sabedora de extraños conjuros que ansían extinguir tu luz y sin embargo no lo logran. No siempre.
¿Por qué permitiste que hoy lo hicieran? ¿Por qué les entregaste la reserva de paz que había en tu alma? Ahora sólo hay oquedad, zozobra, inquietud, desvelo y miedo.
¿A qué le temes? ¿A la demencia? ¿Y por qué? No le temas, es sólo un estado de consciencia ¿Acaso es mejor la prudencia que te vuelve marioneta del contexto? No lo creo.

¡Deja de gimotear, ya no sientas compasión por ti, elévate y resurge! Una vez más, sí, una y mil veces más hasta que la señora portadora de la guadaña venga por ti. Entonces sí, la paz, el sosiego,  el mutismo amoroso, el gozo que se inmortaliza…

sábado, 20 de septiembre de 2014

FLUCTUANTES CIRCUNSTANCIAS





Estoy afirmada sobre lo incierto.
Por  detrás, lo que fue,
Por delante, lo que vendrá.

El calor del sol no aplaca el frío,
Pero no pretendo guarecerme
De la brisa que enfría mis huesos.
 
El viento, eriza mi piel, sacude mis cabellos…
Insisto, no voy a resguardarme,
Pues él me susurra “Espera…espera”
 
Lo incierto revierte a inquietud.
Juego con el humo de mi cigarrillo,
Me tiendo en el suelo y me digo “Espera…espera”
 
Arrojo un beso vehemente,
Que la brisa transporta a la nada,
Un destino fortuito le espera a mi beso…
 
Y en ese devenir de pretéritos y futuros,
Me arraigo al presente,
Respiro con serenidad, y espero… espero…

viernes, 12 de septiembre de 2014

MI SILENCIO ES TU MARTIRIO


Me callo porque no quiero herirte,
A pesar de que mi silencio te duele,
A pesar de que sé de tu vulnerabilidad.


Me callo porque la vida es hermosa
Y no se puede desperdiciarla
Insultando, injuriando, maltratando.
 
Me callo porque no eres digno
De una sola de mis palabras,
Ellas no destilan odio.
 
Me callo porque no tiene sentido
Hacerte daño sin razón.

Me callo porque te tengo piedad.
Me callo porque es de sabios
Darse cuenta a tiempo
Cuando hay que llamarse a silencio.
Me callo porque en el silencio
Mi esencia se torna pura,
Y se eleva allá donde no puedes alcanzarme.
Acaso notes contradicción,
Y sí, no estás errado,
humana es mi condición...

lunes, 8 de septiembre de 2014

domingo, 7 de septiembre de 2014

PSICOSIS


Paredes de vagas tonalidades

Silencios que archivan verdades

Inquebrantable subsistencia

Consciencia obnubilada

Oscuro e incierto mañana

Sonrisas bosquejadas

Identidad profanada

Suspendida en la nada

martes, 2 de septiembre de 2014

LA PROMESA



Humedece mis mejillas
Una profunda pena.
No sé si es el mar,
No sé si mis lágrimas.

Se queda en la playa
Mi mayor riqueza:
Esa paz que aísla,
Que realza mi esencia.
 
Me despido del mar,
Escribo en la arena:

Me llevo tu aroma, espera mi regreso.
Tal vez sea pronto, o en un tiempo remoto.
Tal vez, llena de vida, o quizás…cenizas”
 
¡Ah, mar infinito!
Salino, maravilloso…
Colúmpiame en tus olas,
Arrúllame el alma.
 
Regreso a la urbe,
Esa gran ciudad
Que engulle  los sueños,
Que corrompe al hombre.
 
Más yo intentaré
Conservarme  pura
Para que al volver
Merezca tu espuma.


                                                      Febrero 2014