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sábado, 11 de julio de 2015

HE DE MORIR DE AMOR...



¡Oh, mi buena nodriza Fátima! No preguntes el motivo de mis suspiros pues sería arduo de explicar sin sentir la maldición de mi padre recayendo sobre mí, o peor aún, que Alá me condene por pecado no cometido más que en mi propio deseo. Enjuga las lágrimas que brotan de mi alma acongojada, arrúllame como cuando niña, envuélveme en tus brazos y siente el calor que emana de mi piel ¿Escuchas mi corazón latiendo en vertiginosa trotada?
No, no me preguntes, sólo cántame una nana hasta que mis ojos se cierren y mi espíritu deambule en el universo de Morfeo; haz que retorne a mi infancia no tan lejana cuando pura mi alma, correteaba por los jardines del Palacio bajo tu atenta mirada.
Lo sé, lo sé, Fátima. Nada debería ocultarte a ti, dama que ocupaste el lugar de mi madre, la reina Zoraida, tan bella y tan joven cuando al paraíso partió dejándome huérfana y desamparada, privada del alimento que sus senos elaboraban para mi sustento y que con ella se fue
No estoy reprochándote nada, bien sé que me deleité con el jugo de tus senos que con amor me ofrecías y que mi  pequeña mi boca, succionaba hambrienta. Sí, no soy ingrata para olvidar que  tú me criaste despojando a tu hijo, el palafrenero Jalil, de aquello que le correspondía. Abundancia había en tus pechos maternos, suficiente para alimentarnos a los dos pero no, no lo permitió mi padre, el Califa. No consintió que los labios de una princesa se impurificaran sorbiendo allí, donde también lo haría un vasallo.
Me siento enferma, empero no es calentura lo que tengo, si bien es cierto que ardo y roja estoy, mas no es dolencia de cuerpo, Fátima, es calor de pasión. Haré lo que tú digas, no estoy en condiciones de decidir, no hoy, sólo obedecer tus cometidos. Llena la tina con agua perfumada de pétalos de rosas, friégame la espalda, las piernas, los brazos, quita el ardor que mis carnes ya no toleran, hazlo aun sabiendo que  no conseguirás arrancarlo de mi alma puesto que de ella mana este fuego producto del amor.
¡Ay, Fátima, cómo podría revelarte  su nombre! Me preguntas quién es y no puedo decírtelo sin que te domine el desasosiego ya que te convertirías en mi encubridora y si mi padre se enterara, toda su cólera caería sobre ti, nos apartaría, te arrojaría del Palacio, a ti y a mi venerado Jalil.
¡Por Ala, no fue mi propósito manifestarlo! Obstruye tus oídos ya que no logré sellar mis labios. Olvida lo dicho, no llores mi inerme nodriza, me apesadumbran tus lágrimas, me entristece tu sufrimiento, origen de mi desahogo.
Dices que no es amor ¿Piensas que es sólo desvarío?  Sé que no lo es, Fátima. Entiende, he despertado al amor. Segura lo estoy puesto que mis mejillas se ruborizan cuando su mirada intuye la mía, puedo percibirlo aunque incline la cabeza en sumisa reverencia cuando al cobertizo me allego para montar el blanco rocín que con tanto celo atiende ¡Cuán bello es mi Jalil! Se estremece mi ser ante su  sudada piel canela que entreveo debajo de su camisa blanca dejando de manifiesto sus formas varoniles, musculatura que enardece mi naturaleza. Aunque el recelo te impele a negarlo, no ignoras mi emoción ¿No probaste, tú, las mieles del dulce goce de la unión de dos cuerpos enlazados? Él jamás ha tocado ni un mechón de mis cabellos, no te inquietes, es mancebo juicioso. Me venera, mi cariño es correspondido, empero, es secreto atesorado.
¿Qué cómo puedo estar fehacientemente convencida si ni palabra hemos cruzado? Son sus manos temblorosas, cuando ubica la montura, la señal que  prueba que él, del mismo modo, me pretende.
¡Ya no hables de compostura ni de castas sociales, no son vocablos que el amor reconozca!  No me llames desvergonzada pues nada he hecho para merecerlo. Conservo ileso mi himen, la castidad incorrupta y con ella he de morir si el Califa Zulficar me obliga a contraer nupcias con Al-Zugabi, heredero del rey Muley Hacén, infante necio y estúpido. Que se postre mi padre ante la dinastía Nazarí pues no he de ser yo quien lo haga ¡Prefiero carbonizarme en el infierno antes que menoscabarme en sus brazos!
¡No me hagas callar, Fátima! No olvides tu condición de sirvienta ya que tanto alardeas sobre linajes y esas sandeces.
¡Basta, ya no quiero escucharte! Óyeme tú: Nadie ni nada impedirá que grite que lo adoro ni que el viento lleve mi lamento hasta su lecho de heno para transportarlo hasta mí. Haz lo que te plazca, guarda el secreto o díselo al Califa, ya nada me interesa… Empero, antes presta atención pues de tu disposición pende el destino de tu vástago: voy a ser suya, nadie podrá disuadirme, mi corazón lo dice, el día se aproxima. No cierres los doseles. ¡Quita tus manos de mis  brazos! Ten piedad de mi… déjame gritar o sucumbiré de agitación.
¡AMO A JALIL, EL CABALLERIZOOOOOOOOOOOOOOO MORENOOOOOOO!

martes, 16 de junio de 2015

LA NIÑA MIYU VA A DIRECCIÓN...Y NO SERÁ LA ÚLTIMA VEZ


Ji ji ji...es la segunda vez en lo que va del año que me ponen en penitencia ¡Tarados! Como si no supieran que no hay dos sin tres. Sí, eso está decidido, además lo dijo mi abuela, y si mi abuela lo dice, así será.
-No hay dos sin tres, niña- Eso me dice mi abuela.
Y todo por culpa del preceptor (alcahuete, buchón, viejo metido) que corrió a sacarme de encima del profesor Orellano, el mismísimo profesor de Literatura. La primera vez, bueno, vaya y pase, pues el muy tonto pensó que estaba furiosa contra el profe porque, dada mi fama de chiquilla revoltosa y rebelde, pensó que me le fui encima para propinarle un par de sopapos por el uno que me puso. Noooooooooo, si yo sólo quería darle un beso, tipo decirle:
-Todo bien, papuchi, vos poneme el uno que yo igual te adoro.
Je je je... Ya saben, una niña enamorada es ¡Tremenda! Y sí, yo estoy enamorada de papuchi, o sea, del profesor Orellano, se entiende, el profe de Literatura ¡Es que es tan guapo...! Woooowwwwww que yo no puedo resistirme.
Por eso no estudio, estoy muy concentrada mirándolo para escuchar sobre Góngora y Quevedo.
Hoy me arrojé de nuevo a sus brazos y le di justo justo en la boca.
-¡Ayyyyyyyyyyyyyyyy!- gritamos los dos, el profe y yo. Él porque me colgué de su cuello y le arranqué la corbata, y yo... porque el viejo alcahuete me sacó de las trenzas.
En fin, aquí estoy, sentadita, esperando por las amonestaciones, pero eso no me preocupa. Lo que sí me preocupa es que la Directora también está enamorada del profe y va a hacer todo lo posible por ganarme ¡Vieja ridícula!
Digan ustedes si no soy una niña sexy...no, mejor no digan nada, ya lo sé... pero les juro que ese profesor será mi marido cuando yo sea grande.
Los dejo, ya escucho los pasos de la vieja zorra...
¡Hasta la próxima clase...colgada de papuchi!



domingo, 7 de junio de 2015

DESCIFRANDO ENIGMAS


Quién sabe cuándo sucedió, cómo comenzó, escasamente la precaria certeza del tiempo acaecido ¿Dos horas, dos días, dos semanas, dos años? Atemporal nuestra orbe, es factible que sean dos siglos…
Aconteció casi sin darnos cuenta, sólo ocurrió dejando un resabio acerbo en la boca y los ojos sin luz. Sin claridad nuestro orbe por la deserción de constelaciones, ni el astro mayor ni las siete esferas plateadas ni esas minúsculas lamparillas que al ser millones enfocaban el trayecto que anduvimos juntos…
Hubo aullidos de sufrimiento, hubo frases corrosivas, hubo lamentación y sermones… Se elevó un murallón entre los dos y a la sazón, la fosa que nos apartaba más y más sumiéndonos en ese sombrío recogimiento que acabó con la sensatez, fragmentando la paz, desobedeciendo al amor.
 Antenas averiadas que no emiten ondas y fue entonces que en ese tácito mutismo nuestras manos se desasieron.
Ahora surcamos los limbos buscándonos descorazonadamente, mas si brinco a una nube… ya resides en aquella que me es ajena… si me buscas en la pradera… estoy en el colina… si buceo en el mar esperando descubrir tu sombra en las honduras no hay más que brechas imposible de sortear…me atraen… me devoran… me quitan la savia que es alimento de mi existencia.
Tú escalas los picos nevados, encumbrándote, perpetuándote en la gloria. Sin embargo es delirio fugaz… Adviertes que tu vida es un desierto sin manantiales ni oasis para apaciguar la sed, para expulsar o asimilar la arena que penetró en tu garganta…
Cacofonías confusas brotan de tu boca, súplicas de ayuda emergen de la mía y el eco los emite mas el furibundo vendaval los extiende a espacios desafortunados donde las trabas son progenitores  de nuestra aflicción.
Poseemos las palabras, tenemos las ganas, somos dueños de los sueños pero carecemos de osadía para escapar del doloroso péndulo en el que estamos montados, tu en el tuyo, yo en el mio… miles de kilómetros uno del otro.
La lejanía es la medianera que abate la espera ¿O hay ausencia de confianza?
Oscilamos entre la felicidad y el desánimo, hacemos un alto en la indolencia para recomenzar el vaivén de aquí para allá. Sin importar hacia dónde miramos, no hay encuentro… hay vastedad de suelos estériles.
Se eclipsaron los colores, se los engulló la ira…todo es negro, todo es incertidumbre, todo es una gran perplejidad. Hacia la izquierda, optimismo… hacia la derecha, reminiscencia de lo que pudo ser pero no fue…
En la embriaguez gritamos ¡TE AMOOOOOOOOOOOOO! Desde la nulidad aullamos ¡TE ODIOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! No hay odio y sin embargo es la expresión que cobra más fuerza induciéndonos a dimitir el recelo y volver a descubrirnos.
Hasta la próxima vuelta en que la noria vuelva a girar en el  caos, el desánimo, el desasosiego, el calvario…

domingo, 24 de mayo de 2015

CUMPLÍ, CREO




El recuento de mi existencia
Me asevera que lo logré,
Que marché tras de mis sueños
A pesar de los obstáculos
Que me hablaban de  utopías.


Coexistiendo con  mis miedos,
Apegada a mis principios,
Cometí incontables errores.
De ninguno me lamento,
De cada uno aprendí.



Amé con pasión y avidez,
Sufrí mucho, también disfruté.
Sin evaluar las consecuencias,
Me expuse tal como soy,
Sin disfraces ni caretas.



Hubo noches de desvelo,
De huesos cansados,
De párpados trémulos.
No fue tiempo malgastado,
Esas horas que al reposo robé
Tendiendo una mano al doliente.


¿Qué importancia tienen ahora
El agotamiento, la fatiga,
Tantas horas sin dormir
Si al final ya estoy aquí?
Es la cita ineludible,
Una tregua necesaria.



Como era de esperar,
La muerte no se hizo rogar.
Estricta con su gestión,
Me encontró donde debía.
Puse el pie en el freno,
Dejé de pisar el suelo.



Ya no miro para atrás,
Abandoné la mochila.
Si en algo he fallado,
Espero sepan disculpar,
Ya no hay tiempo de reparos,

Ahora descanso en paz.


martes, 19 de mayo de 2015

AMOR MÍO, TE AGRADEZCO


Ser parte de tu vida
Tanto como tú de la mía
Y a partir de ese momento
Planificar un futuro juntos.
Más si mañana la vida
Nos separa en un instante,
Me quedaré con tus recuerdos
Y ese amor que me entregaste.



Sin embargo atesoro la quimera
De una vida junto a ti,
De designios conllevados,
De empellones y deleites,
De peleas y  reconciliaciones,
De satisfacciones y  discrepancias.
Todo vale… nada es perdurable.
Blanco o negro… ¿Los matices?
Circunstanciales, momentáneos…


Autora: Myriam Jara- Navegante Literaria
(Protegido en el Registro Nacional de los Derechos de Autor)

viernes, 8 de mayo de 2015

ATESORO TUS POEMAS: HOY JOHNNY NALVARTE "EN MIS POEMAS"


Y mis ojos te miraban
En la desnudez de tu alma
Como queriendo encontrarte
En aquellos dulces poemas
Que se desvestían en versos
Cada vez que mis nostalgias
De ti, se empapaban.




Y mis manos te tocaban
Entre la noche y el día
Cuando de aquellas sonrisas
El eco eterno traía,
Envuelto en una caricia,
El suave murmullo anhelante
De tu corazón rebosante.




Y nuestros cuerpos entonaron
Al unísono las letras amadas
Que nacían de dos corazones,
Y al compás de un suspiro
Nuestros labios declamaban
En el eterno versar
Que es tú poesía y la mía.




Autor: Johnny Nalvarte

domingo, 26 de abril de 2015

EL NUEVO ORDEN- CAP. 3 DE LA NOVELA "ROMANCE DE BENAZIR Y JALIL"



Me preguntas cómo llegué hasta aquí y no lo sé, no tengo la respuesta, tampoco la busco. Podría inventar alguna si eso otorgara paz a tu alma que percibo torturada; podría contarte una historia, soy buena para crear ficciones,  poseo el dominio de la retórica.
Podría decirte que mis ojos se cerraron cuando la luz hirió mis retinas y ya no pude ver el sol; aconteció entonces que me desvanecí. Cuando la oscuridad me envolvió caía en un abismo de horror  entre las fauces desdentadas de la desesperanza  y fue en ese preciso instante de pletórica angustia que una luz refulgente me encandiló. Apareció como asidero para detener mi caída libre. Provenía de un ángel, un enorme y bello ser de luz. Su visión me hechizó, me dejé tomar por sus brazos que me elevaron y transportaron a este tenebroso fangal en el que nos encontramos, justamente ahora, tú y yo. Pero si he de ser fiel a mí misma, debo decirte, hombre de las tinieblas, que no fue así como sucedió.
El dilema es que no hallo las palabras precisas que te ayuden a comprender que no soy una usurpadora de tu universo en sombras, ni tan siquiera la entelequia que tu mente imagina para sobrellevar esta soledad que te aliena, según me dices, hace muchos años.
Sólo sé que estoy aquí, y que ni esta lobreguez ni tu aspecto de náufrago que perdió la brújula hace siglos, me asustan. No importa que la apatía haya revestido tu piel, tus uñas, tus huesos quebrantados, tus alas marchitas. No, no es eso lo que atrae mi atención, sino la ternura unificada con el miedo en tu mirada, mixtura que conjeturo, poco y nada tienen que ver con tu fachada que a cualquier mortal haría huir amedrentado.
Me miras aturdido; mi tez blanca, mis cabellos de oro, mis ojos cristalinos sin iris ni pupilas, ojos ciegos que no pueden más que vislumbrar la cerrazón de tu entorno, te confunden, te piensas orate ¡Tantos años en este cruel paisaje!
¿Es una orquídea que pintada por mis traviesas manos, en mi obnubilada percepción, toma forma femenina? Te preguntas con recelo; pero no, asientes instintivamente, la hembra que esperabas, esa que aguardabas que viniera por ti, no puede tener un áurea tan puro;  no, tú supones un espécimen demoníaco porque siempre fue así en tus sueños  y no una, sino tres, tres féminas de ojos metálicos, predestinadas a hostigarte, atormentarte, paralizarte,  socavando cada nervio de tu organismo, imposibilitando que divises ese pequeño haz de luz que se infiltra caprichosamente y no puedes verlo puesto que tu mirada sondea la mía en busca de una explicación. Empero, no son mis ojos la luz, ellos, escuetamente expresan lo que hay en tu interior pero te niegas a admitirlo. Tú reclusión,  la penumbra, son el seguro que te resguardan de un mundo horrendo. Lo sé, porque para serte sincera, ahondando en tu esencia complicada, de un modo impensado, encuentro la contradicción de este desatinado estado de consciencia.
Debes saber, hombre de las tinieblas que llevo más de mil años viviendo entre la engañosa claridad del día. Pretendía  que era feliz o al menos quería creerlo, ponía todo mi empeño en el intento por merecerlo pero eran tan fugaces aquellos instantes, que apenas si eran pequeñas fábricas de sonrisas, tan esporádicas que no alcanzaban para decir: Soy feliz. También yo era un ser acongojado en la esfera alba. Allí todo se ve con mayor claridad y por más que no se quiera, las cosas son como son y se ven tal como son.
Me dices que nunca viste la luz y sí, lo has hecho pero no lo recuerdas. Presta atención porque de allí vengo y tengo autoridad para hablarte con rectitud. Podría hacerlo mas no lo deseo. No deseo hablarte de un mundo donde impera la barbarie, donde la vida no tiene más valor que un puñado de centavos, que el anhelo de poder predomina sobre  la necesidad de amar, que se pisotea al débil, que no se le tiende la mano porque es más conveniente hundirlo en la miseria y la ignorancia; es el modo que tienen las mentes estrechas de almacenar lo confiscado.
No son numerosos los que despliegan la daga que penetra en las entrañas y cercenan las ideas. Son más cuantiosos los otros, víctimas de sus iniquidades, los multiplican por millones. Ellos, los mutilados, carecen de valor para sublevarse. Podrían hacerlo, hombre de las tinieblas, podrían los postergados del mundo tomarse de las manos como eslabones de la gran cadena de amor universal pero no pueden.
Me preguntas por qué y mi respuesta es una: Porque como tú, se ocultaron tras sus desasosiegos, se guarecieron en sus madrigueras, comprimiendo los párpados para no ver más allá de la extensión de los muros que les obstruyen la salida, esa que tú encontraste y osaste atravesar… empero…erraste el camino. Te juzgabas un orate, un irreflexivo, un inmolado ido. Apartaste la puerta y con la cabeza gacha avanzaste sin rumbo hasta llegar a esta turbadora zona donde no hay duendes ni geniecillos sino seres de la oscuridad.  Acaso sea esa la razón de que no hallaras la paz, y no obstante te sentiste protegido a pesar de tus constantes batallas con tus propios demonios, con esos asustadores que tú mismo creaste porque ellos no son reales, al menos no como los del mundo del que también deserté.
Ahora todo parece más racional; creo haber dado con la respuesta a este intrincado asunto de mi advenimiento a tu mundo: ES DESIGNIO DE DIOS  ¿Recuerdas que hay un DIOS?
Es cierto, me lo dijiste. Fue ÉL quien te sostuvo con vida durante todos estos años de abandono y auto confinamiento pero no entendiste su cometido. No fue su propósito traerte hasta aquí para crear mundos mortecinos. ÉL quería que distingas los matices que del blanco y del negro se desglosan: Azules hondos como el mar; celestes de cielos diáfanos que en un soplo se tornan grises; naranjas como el crepúsculo; rojos como el ocaso mientras da riendas sueltas la pasión; amarillos como el trigo, vigas de oro prevaleciendo en el verde de los campos. Esperaba que develaras que entre la luminosidad y la opacidad, ambas amalgamadas, se desgajan las más sublimes tonalidades.
Obscuridad tú, claridad yo, no podemos fragmentarnos sin extraviar el sentido. Mira una vez más mis ojos pero hazlo con el corazón ¿Poseen pupilas e iris? ¿Consigues ver su luz? Por supuesto, la estás viendo, cayeron los cristalinos sin vida que enlutaban tu mirada.
No inclines la cabeza, írguete en tu dignidad aún no escindida y vuelve a mirar mis ojos pero hazlo sin temor porque ellos son los portadores de la luz de tu razón.
¡Ay, cómo se engrandece tu voz,  hombre de las tinieblas, mientras tu espíritu se fortalece ante mi recompensada sonrisa!
Dame la mano, hombre de las tinieblas, no tiembles, aférrate a mí, renunciemos al pantano y engendremos esos mundos mágicos que en tu mente se aglutinan y  mi presencia los transporta compensando al mundo de tantas adversidades, dejando al descubierto lo que en cada alma se oculta.
Seamos Adán y Eva despojados de ropajes confeccionados con sangre; consumemos la pasión  que la naturaleza demanda. Tú germinarás mis entrañas y de ella brotará la magia de tu estirpe divina,  hijos  paridos sin dolor ante quienes se postre el mundo.  Sin Abeles ni Caines; sin serpientes ni manzanas. No más lloros ni penurias ¡LA NATURALEZA VUELVE A ESTAR AL SERVICIO DEL HOMBRE! No te resistas, no sueltes mi mano, salgamos de este tremedal ¡No te demores! Dile adiós para siempre al hábitat de los demonios, pronto será territorio de los  poderosos y no querrás verlos con los brazos extendidos, asidos a la nada mientras los devora el pantano.

Autora: Myriam Jara- Navegante Literaria

(Protegido en el Registro Nacional de los Derechos de Autor)

viernes, 24 de abril de 2015

LOS POEMAS DE JOHNNY NALVARTE "LA DICHA"


Entre risas y llantos
Ha nacido un amor.
En olor de primaveras
Se dice que va vestido
De orlas y filigranas,
De frescas azucenas
Y sentidas madreselvas.


En su cara lleva dulzura,
En su alma la dulce paz,
Del infinito lleva el encanto,
Del cielo su eterno azul.
Entre risas y llantos
Ha nacido un nuevo día
Con fresco amanecer.


Por las noches él se abriga
Con la manta de la Luna
Y en sus sonrisas destellan
El canto de las estrellas.
Es su mirada un lucero
Y su pecho un clavel.


Autor: Johnny Nalvarte

 20 de Abril del 2015

lunes, 20 de abril de 2015

EN TU VIENTRE


Muy adentro tuyo,
Íntimamente unidas,
Fui forjando esta esencia mía.

En ese cálido nido,
Se fue gestando mi existencia
Al compás de tus latidos.

Postrada en tu soledad
Canturreabas melodías
Para arrullar a tu niña.

Hija del desamor
 Y sin amor concebida,
Me esperabas, te esperaba.

Vida que iba creciendo
Con la promesa sublime
De hacer mejor tu existencia.
 

viernes, 17 de abril de 2015

CONSIGNAS PARA BUEN VIVIR


Si voy a llorar,
Que sea de risa.


Si voy a correr,
Que sea de tu mano.


Si voy a cantar
Que sea de alegría.


Si voy a hacer locuras,
Que sea contigo.

 

Si voy a gritar
Que sea un ¡TE AMO!