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lunes, 19 de mayo de 2014

CARTA A UN MISERABLE


Escribo para escupir mi bronca; sé que estas palabras nunca llegarán a usted. Usted no tiene lugar en mi mundo. Pero igualmente le escribo porque no sé dónde encontrarlo. Usted sabe ocultarse, tiene una estructura que lo protege, no porque su vida valga algo, en realidad no vale nada, por eso lo arreglan con algunos billetes que le impulsan a realizar su trabajo rápida y eficazmente.
Cumple su misión, entrega la mercadería y se va a casa a cenar con su familia, porque seguramente usted tiene familia ¿Mujer, hijas, hermanas, madre? Una familia que hay que mantener y bueno, eligió el camino más fácil. Si lo que yo gano por mes, trabajando duro, usted lo triplica en diez días, también trabajando duro, claro, no minimicemos su tarea que buenos dolores de cabeza le acarreará. No todas las jornadas laborales son iguales y usted no debe ser la excepción.
Digo, va a su casa a cenar, orgulloso de llevar el pan a la mesa o… ¿Todavía le queda algo de dignidad para meterse en un bar y emborracharse hasta olvidarse de lo sórdida y patética que es su existencia? Sucia es, eso no se discute y miserable…también, sí, es miserable.
Usted no se lleva la suma grande; esa es para el “jefe”, el señor de traje y corbata, el señor que bebe champagne, no para ahogar las culpas porque no las tiene. Bebe porque tiene gente como usted que le engorda la cuenta bancaria y él no tiene escrúpulos, tiene muchas razones para festejar. En cambio usted algo de duda me genera. Me pregunto y le pregunto ¿Qué siente cuando sale con el coche de la “empresa” para atrapar a sus presas? ¿Le produce placer, morbo tal vez, ver los ojos asustados de la jovencita que no sabe por qué usted la mete en un coche y la arranca de su familia?
Esa es su tarea. Transportarla a un sucio burdel y abandonarla para no volver a verla, no le interesa la suerte que correrá. A mí me gustaría creer que sí le interesa pero que no quiere pensar porque usted también tiene hijas que podrían ser víctimas de sus “colegas”, pero claro, el dinero se impone y es más fácil ganarlo de ése modo, más redituable diría yo. Sobrio o borracho, llega a casa y se acuesta pero ¿Duerme, puede dormir en paz o sus sueños son pesadillas recurrentes? ¿Puede imaginar a esa niña adolescente que a fuerza de drogas y golpes fue convertida en una esclava sexual sobre la que pondrán sus asquerosas manos hombres tan sórdidos y morbosos como usted?

Me quedo con la duda y la impotencia de saber que nunca se va a acabar, que miles de chicas inocentes verán sus vidas y las de sus familias destruidas para siempre, porque aunque a veces, no siempre, la policía haga redadas para calmar a la sociedad, y en la redada libere a varias, ellas no volverán a ser las mismas. Usted tampoco. Usted, sentado frente al televisor, mirará los rostros que antes vio, rostros golpeados, cuerpos con cicatrices, almas desgarradas. No importa, todavía le queda el control remoto, aprieta una tecla y mira alguna película de acción. Mañana es otro día, una nueva jornada laboral lo espera.

miércoles, 14 de mayo de 2014

ME RINDO


Basta, no disparen más.
¿Acaso no ven mis brazos extendidos al cielo?
¿No ven en mi mano la bandera blanca?
Estoy gritando ¡Me rindo!

No sé qué Dios me arrojó a esta arena
A enfrentarme con fieras,
A creer en mis ideas y pelear por ellas.
Pero ya no puedo ni quiero
Continuar batallando por el sin sentido.

Déjenme entregarme, no tengo más fuerzas,
No hay en mi alforja más municiones,
Me tiemblan las manos, el fusil me pesa.

Me ahogo, me hundo,
No puedo ni quiero
Seguir en este mundo.

No disparen más, estoy suplicando,
Me rindo, me entrego,
Estoy en sus manos,
Hagan lo que quieran…


lunes, 12 de mayo de 2014

LA SONRISA DE MYRIAM (Vídeo)

No hay mejor remedio que una buena sonrisa para combatir las lágrimas, aún cuando el dolor te agobie, o mejor aún, si el dolor te agobia.




miércoles, 7 de mayo de 2014

ARGUMENTACIONES (Dedicado a mi hija Jazmín, hoy madre ella)



A veces siento que la soledad me pesa,
A veces  observo con los ojos húmedos,
A veces quiero huir del planeta,
A veces me aíslo y no puedo ver más,
A veces extravío la dosis de confianza.

A veces siento el peso de la triste humanidad,
A veces mi espalda se arquea y se aflojan las piernas,
A veces creo que estoy enloqueciendo,
A veces me rindo, desisto de pelear,
A veces dejo de creer en el  prójimo.

Son esos días en que pierdo conexión
Con mi propio yo, con mi otredad.
Momentos fugaces que duelen,
Instantes de agobio que laceran el alma,
Segundos que aprecio como eternidad.


Sin embargo, te miro a los ojos,
Y hay tanta pureza, tanta fragilidad.
Escucho tu llanto, potente, exigente,
El deber me llama,  tengo que atenderte
Porque no podrías subsistir sin mí.

Porque necesitas mi leche materna,
Porque te hacen falta mis brazos,
Sentir el tamborileo de mi corazón,
Porque me elegiste y no puedo evadirte,
Porque eres mi sangre, porque soy tu madre.


Entonces revierto, me sacudo el miedo,
Retomo el coraje de seguir viviendo.
Le doy la espalda a los sinsabores;
Me digo y te digo, que vale la pena,
Que a pesar de todo, no es útil la queja.


sábado, 3 de mayo de 2014

VE CON CONFIANZA EN BUSCA DE LA SEÑAL




Fue imperativo, pero impartido desde el aliento, y sin embargo sentí la presión ejercida sobre mi atiborrada masa encefálica, dejándome en situación de parálisis, o incapacidad para discernir si realmente deseaba o no abrir esa puerta que me llevaría a un lugar ignoto, remoto, extraño.
¿Qué más da? Definitivamente ya no estoy a gusto en este sitio en el que habito desde hace diez lustros. Aquí, sí, aquí donde pasé mi sórdida existencia, ocultándome tras protervas máscaras que me condenaban al eterno autoengaño. Aquí el horror se hizo presente cuando aparecieron ellas…
Debía dar el paso, el gran paso. Convenía traspasar esa sutil línea que marca los límites entre lo que fui y lo que deseo ser. En la línea estoy parada, pero no puedo quedarme en este punto eternamente. El aquí es la negación y ya no quiero más signos horizontales, únicos, dispersos.
Voy por la cruz; no la que pesa, sino la que te conduce directamente a ese espacio donde la luz no enceguece mi visión, sino que las esfuma a ellas… ¿La cruz es la señal? Veremos…
En fin, se acabó el titubeo, no sé que hay detrás de esta puerta; de todos modos voy a abrirla y que venga lo que tenga que venir.
No me sorprende…puertas…más puertas…siempre hay puertas que me obstruyen la salida. Pero para mi sorpresa, estas están abiertas, como invitándome a pasar. Dudo, lógicamente, dudo pero… están abiertas.
Alcanzo a oír melodías. Algunas inquietantes; otras me transportan a ese estado de paz que poco y nada conozco pero me agrada.  También hay destellos luminosos e intensos.
Me acerco a la primera. Elijo al azar. Da igual, si en definitiva,  todo me resulta extraño.
Estoy a punto de penetrar a esa habitación cuando la puerta se cierra de golpe haciendo temblar el piso ¡Caramba, parece que erré en mi elección! No es importante, voy por otra pero ¿cuál?
Temo volver a equivocarme, y no me gusta lo que ocurrió, no deseo que vuelva a suceder. Pero vuelve a ocurrir; una vez más, el maldito estrépito de la madera a punto de golpearme en el rostro.
No voy a darme por vencida. Aun me quedan varias; alguna de ellas deberá abrirse y será, precisamente, la que contenga la señal.
Sucesivamente, una por una, van desalojándome antes de introducir un pie, más no sea para husmear, pero nada, no puedo hacer nada…O sí, volver a mi celda de siempre.
Mañana…tal vez mañana…
Por hoy ya tuve suficiente. Deberé esperar la nueva orden…

miércoles, 30 de abril de 2014

SÓLO POR HOY


Hoy quisiera ser
 Como el arado,
Laborioso, penetrante, filoso.



Como el mar,
Viajero,
Abismal, azulado.



Como esa nube oscura,
Presente,
 Brava y segura.



Y aunque mi persona no tenga medianía,
Prefiero el sol del mediodía
Al claroscuro del ocaso.



La mágica luz de la poesía
A un instante de fracaso.



El rugir del viento
Al silencio del convento.




El fragor del combate
A la paz por empate.

 


La vida es tan sólo un momento
Que si no se vive,
Se transforma en cuento...


lunes, 21 de abril de 2014

LA ESPADA DE DAMOCLES


Una vez más he caído. Heme aquí, de rodillas sobre la incomprensión, sedienta de piedad, rogándote perdón por no tener la fortaleza de levantarme y seguir. Sólo por hoy…
Habrá un nuevo recomenzar; estoy segura de que volveré a ponerme de pie, pero no me lo pidas hoy. Permíteme un día en blanco, un día donde la mente pueda reposar, donde las lágrimas fluyan sin culpa, sin culpables ni culpados. Circunstancias impróvidas me sorprenden, me paralizan, me bloquean el cerebro; es entonces que no puedo ni quiero pensar.
Déjame llorar, permite que mis lágrimas fluyan, porque de no hacerlo, corro el peligro de ahogarme en ellas y entonces… ya no estoy segura de poder resurgir. Es preciso que lo haga pero no hoy, hoy no, por favor.
Un nuevo golpe que la vida me asesta, y me dejo vencer por ella. Sólo por hoy…
Mañana, al abrir los ojos, si es que acontece, sé que tendré el coraje de enfrentarla, de reponerme, de reconquistar el valor para sobrevivir en este mundo tan incompatible con mi ingenuidad. Pero no hoy…
Hoy me embarga la profunda tristeza de  estar frente a ese murallón que me atrapa entre la nada de una existencia vacía e infructífera. Sólo hoy….
Más no soy mujer de bajar los brazos, y cuando vuelva a ponerme de pie, seré quien siempre quise ser: ¡LIBRE DE TODA ATADURA!
No habrá tempestad que me derrumbe. Habrá brisas tibias que sequen este líquido salado que empapa mis mejillas. Seré el Ave Fénix. No he de ser barco a la deriva. Seré el rayo que ilumina el cielo y el trueno que asusta a los débiles. Pero no hoy….
Sólo por hoy, déjame ser esa hoja amarilla y crujiente que, desprendida de la rama que fue su primigenio amparo, se deje arrastrar hacia destinos fortuitos. Sólo hoy, sólo por hoy…
Mañana, acaso; siempre cabe la posibilidad de un mañana. Pero no hoy…


domingo, 20 de abril de 2014

DÓNDE ENCONTRAR ALAS...


No se han extinguido las alas.
Se ahogaron las esperanzas,
Desertaron las  fantasías,
Se disiparon en la espera.


Se cansaron de volar,
Tienen miedo a despertar,
A jugarse por  amor,
Y que el amor los traicione.



No hay perfidia en el amor.
Son instantes de desencuentros
Por  circunstancias ajenas
Que  van sofocando el fuego.


 ¡No se pueden acabar las alas!
No debemos consentirlo.
Amparemos a esos seres
Que habitan en nuestro cielo.



Enmendemos  sus  alas,
Restituyámosle los  sueños,
No dejemos que se mueran.
Necesitamos de ellos…





martes, 15 de abril de 2014

OLVIDO Y EXPIACIÓN



No me persigas, renuncia a la carrera puesto que he dejado de reconocerte como mi sombra. Sin embargo, te sigo amando tanto, que no deseo menoscabarte. Es posible que sientas que te retiro de mi vida, y sí, eso hago, pero lo hago por tu bien. Te mereces algo más que el infierno hacia donde me dirijo.
Evoca tus sonrisas que fueron regocijo de seres alados; retén las melodías y danza entre halos y limbos; recuerda aquella niña solitaria que  renacía en su aislamiento. Sólo evócala porque ya no es real, ella ha sucumbido, ella ya no es la que tú conociste un día.
Deja que transite sola ¿No ves tus alas abatidas? Es por mi caída, yo te las profané y ahora debo resguardarte de mi encono, de ese corazón que se tornó peñasco, que ya no late, que perdió el ritmo.
Estás a tiempo de recobrar tu horizonte. El mío se evaporó entre llantos y desasosiegos.
Pronto, en un tiempo no muy remoto, sobrevendrá el fuego de la expiación que desarticulará mi osamenta. Para entonces, no habrá más sombra, pues no habrá masa que la manifieste.
Apártate antes de que sea tarde. Estoy a las puertas del infierno, siento su vehemencia enardeciendo mi piel.
¡Vete! En el punto en que me encuentro, sólo hay padecimiento. Aquí somete el desconsuelo; aquí es donde he de concluir mi denigrada existencia.
Busca alguien que te asista, que no te sojuzgue, que te de el albedrío que hasta las sombras han de investir.
Ya deja de sollozar, no he de secar las lágrimas que ruedan por tu mejilla. No soy la indicada, mi alma es incomprensible como la de Satán, él me llama, hacia él voy…
No me sigas o arderá tu áurea corona, esa que una vez te confirió nobleza ¡Recupérala! Recupera tu dignidad, no sigas a este despojo humano que no sabe amar.

Rescátate tú, por favor. Ya es tarde para mí… 

sábado, 12 de abril de 2014

AL CORRER DE TUS LÁGRIMAS





Amargas como la pena
Del que se viste de duelo.



Dulces como el amor
Cuando prevalece la pasión.



Saladas como el sudor
De obrero en dura jornada.


Alegres como la risa
De una niña enamorada.



Crueles como la angustia
En la espera de un mañana.



Líquido que brota por los ojos
Pero que fluyen del alma.




Son gotas como cristal
De rota copa tallada.


Son elemento vital,
Como el agua, necesarias.



jueves, 10 de abril de 2014

CONTEMPLACIÓN


En la in-permanencia
De mi propia esencia
Que se disuelve en la torpeza,
Soy parte de la Naturaleza.



 Soy
El concierto del bosque
El ardor del desierto
La pujanza del viento
El caudal de los ríos
Cansancio del caminante
Cielo gris que te acongoja



Presencia permanente,
Reflejo de tu consciencia,
Aquí y ahora, 

Tu único presente.



miércoles, 9 de abril de 2014

LA CARICIA

                                            




  Mientras observo tu rostro pasivo, mis dedos recorren tus cabellos, apreciando, en esa dócil caricia, la exquisitez de tu pelo. Siempre tan presumida ¡Mirá que llegar a los setenta y dos años con ese impecable color castaño! Lo cierto es que te estoy acariciando y no protestás; claro, no podés, te la tenés que aguantar y yo me complazco.
 ¿Sabés que pasa, mamá? Yo siempre quise acariciarte pero vos no te dejabas, decías que estropeaba tu peinado. No te entiendo; nunca te entendí. A mí me hubiera gustado que me acariciaras, pero no pudiste ¡Si supieras cuánto me marcaste con tu rechazo!
Todos estos años anduve por la vida buscando la caricia, pero no cualquiera ¿Eh? De esas encontré muchas; mi piel emanaba el anhelo de una caricia, mi mirada dejaba al descubierto las carencias contenidas, mi voz imploraba la caricia que vos me negabas. Pero no era lo mismo; yo quería la tuya, la que se da desde las entrañas y esa sólo podías dármela vos, pero nunca la hallé.
Eso sí; yo jamás me privé de acariciar a nadie porque sabía del valor de una caricia. A vos no; no te dejabas, ché. De todos modos, no te odio. Y sí, bronca tuve, y mucha…pero odio, no, no te odié ¡Tantas veces me cuestioné si no habría sido yo la responsable! Hice terapia, incluso, pero no pude llegar al nudo. Entonces comencé a peregrinar el camino del permiso y el perdón; permiso para respirar, perdón por vivir ¿Qué cruel, no? Porque mirá que es un camino duro de andar. Dicen que hay un lazo invisible pero muy fuerte que no se fragmenta nunca sino hasta que uno de los dos muere, la madre o el hijo.
Te tocó a vos, vieja; así es la vida, es lo que se espera ¿Verdad? Yo me quedo con mi bronca, con mis resentimientos agolpados en lo sombrío de mi corazón, fluyendo por mi sangre hacia cada recoveco de mis órganos; me quedo con la sensación de ser una mal parida. Pero al menos tengo tiempo para remediarlo ahora que te fuiste para siempre.
El sabor áspero de la caricia negada se va con vos, con vos que “ya fuiste”, como dicen los pibes de hoy. Comete el amor que me negaste, jodete, se acabó el tiempo de reparaciones, no podés corregir nada, te llevás la culpa y la rabia, porque ustedes, los viejos, cuando se preparan para caminar los últimos metros, quieren ser reconocidos, convertirse en mártires, dejar un tendal de lágrimas derramadas tras el féretro. Pero yo no voy a llorar; me voy a reír, de vos, de mí, de tu patético narcisismo, de lo que fuiste y ya no sos.
No voy a volver a pedir perdón ni permiso; no estás más para decirme cómo debo comportarme, para juzgarme, para avasallarme ¿Y… sabés qué? Me voy a guardar todas las caricias que tengo acumuladas en las manos, no voy a regalar una más, voy a tomar tu legado, voy a pensar únicamente en mí…
Pero…no te vayas, no me dejes…necesito que me expliques, que me pidas perdón, que seas vos la que empape mi mortaja con tus lágrimas, que asistas a mi inhumación, que presidas mi cortejo.
No puedo vivir sin vos… ¿Y si nos vamos juntas? ¿Y si lo seguimos en el más allá y lo solucionamos de una buena vez? Vos me enseñaste que no se deben dejar cuestiones pendientes, que hay que plantarse ante los problemas aunque el desánimo nos impida conservar los ojos abiertos, cumplir con el deber. Todo eso me impusiste y no voy a defraudarte ahora que tu misión llegó a su fin. No me puedo quedar con la carga de lo inconcluso. Esperame, mamá, voy con vos.
  La detonación irrumpió el susurro de los presentes. Las paredes salpicadas, la cabeza de Daniela destrozada y caída sobre el pecho de su madre, el revolver humeando en la mano derecha, y los dedos de la izquierda enredando el cabello color caoba. Unidas por primera vez…

viernes, 4 de abril de 2014

¡LA NUBE QUE ME PARIÓ!



¡Alto ahí! Basta de acosarme. Me molesta tu presencia, tu sombra, el frío que me provoca. Soy de esencia cálida; mi hábitat es el mar, o la selva, el trópico, incluso el desierto.
Allí donde resplandezca el sol, allí habrán de hallarme, y como no quiero estar sola, no hoy, te exijo que te retires, que me dejes en paz.
Llevo meses aguantándote sobre mi pequeña silueta. Creo que es pequeña pues…he roto los espejos, ellos, sin más, cuentan falsedades. Ellos nada saben de mi interioridad, por tanto, es lógico conjeturar que sólo esparcen falacias.
El único modo que tengo de apreciar mi estampa, es a través de  mi sombra cuando el astro rey me la enseña.
¡Qué importancia tiene la hora! ¡Qué interesa que lo hayan declarado enemigo público! Yo lo amo, y con eso me basta.
Entonces, te ruego, te insto, ¡te exhorto! ¡Aléjate de mí o estarás en problemas!
¿Entendiste, o te lo repito?