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sábado, 3 de marzo de 2012

RENACER - PARTE 3

Perdi a la persona que más me quiso; mi tía menor. Hace ya años de esto y todavía hoy la siento. Si estuviera conmigo qué diferente habría sido todo. Vos lucharías por mí, tía querida, te hubieras plantado frente a ellos, los habrías enfrentado pero la vida no te dio tiempo ¡Puta que es jodida la vida o, mejor dicho, la muerte! Mirá que venir a llevarse al único ser que precisaba para no sentirme un mal parido. Cuando me lo dijeron no podía creerlo, no, no podía ser verdad. Tan bonita, tan joven, tan solidaria, tan cariñosa. Y sí, por eso te fuiste, porque acá se quedan los perversos, los que tenemos alguna cruz que cargar. Vos fuiste feliz, tiíta, etoy seguro; no se puede mirar tan tiernamente si el corazón no está lleno de amor y el alma plena de luz ¿Te acordás cuánto me enojé cuando me contaste que en tu panza crecía un bebito? ¡Cómo lo odié! Pobrecito, como si él tuviese la culpa de ser el favorecido...Otro santo...por algo se mereció una mamá como vos. La muerte fue brutal también con él ¿Cuántos años tenía? Apenas ocho, me acuerdo bien porque yo tenía diez. Después de tu funeral no lo volví a ver, el tío se lo llevó al exterior, lejos, eso me dijeron, creo que a Europa, no volví a verlo nunca más. Tampoco me explicaron por qué te habías muerto, todo era un secreto, un espantoso y enorme secreto, simplemente dejaron de mencionarte; nunca más volví a escuchar tu nombre, era palabra vedada y nosotros, tus sobrinos, no nos atrevíamos a preguntar, teníamos miedo, creo que porque ellos sabían que les iban a decir alguna mentira, como siempre; en nuestra familia se encubre la realidad. En cambio yo no preguntaba porque tenía miedo, miedo de que hayas sufrido, miedo de pensar que no volvería a verte, miedo de que fuera verdad nomás, que sí, que te habías muerto. Prefería creer que estabas en alguna ciudad europea y que pronto recibiría cartas tuyas. Por momentos me enojaba con vos porque ¡Mierda! Te fuiste sin llevarme, sin darme un beso, un abrazote fuerte y cariños de esos que solías darme cuando te ibas para tu casa. Si hasta te esperaba cada Navidad...Me decía "Este año nos dan la gran sorpresa, se vienen para Argentina"
Mi tía mayor le decía a mi mamá que yo estaba chiflado, que por qué no me llevaba a ver tu tumba así me dejaba de joder; siempre tan fina y cordial, mi tía la bruja "Mejor lo mando a terapia, este pibe tiene tantos problemas que, te juro, ya no sé que hacer con él"
Pero no me puso en terapia, por suerte, yo no quería ir al locólogo "¡Ja, mirá si te encierran!" Me decía el menor de mis primos; siempre el mismo taradito...Y consiguió meterme miedo nomás, el boludito "Los locos son malos, por eso los atan y les pegan, lo vi en las películas" Pedazo de cretinito...
Un día dejé de esperar tus cartas, dejé de esperarte en cada Navidad, dejé de pensar en un viaje feliz a Europa...Pero nunca pude dejar de pensar en vos. Fue la noche que viniste a verme; estaba durmiendo, soñaba que estaba en la hamaca de la plaza de la esquina de casa, la hamaca roja, mi preferida, no importaba que todas estuvieran libres, yo esperaba la roja, entonces vos te acercabas al pibe que la estaba ocupando y le decías "¿No se la cambiás por la azul?" ¡Tía ídola! El pibe me la cambiaba ¿Quién te iba a decir que no a vos si eras una divina? Y linda, además. Me hamacabas alto "Hasta el cielo, tía" "No, mirá si te caés, che, tu vieja me asesina" "Porfi, porfi, hasta el cielo" "Bueno, como quieras pero juntos, bajate, sentate en mis piernas" Y te sentabas y me hacías upa y me rodeabas con un  brazo mientras te sujetabas de la cadena con la otra mano "Dale, dale, más alto" Nos remontábamos y nos destornillábamos de risa...Pero en mi sueño no había risas, yo estaba triste. De pronto apareciste y comenzaste a hamacarme suavemente; yo gritaba "¡Hasta el cielo, tía, juntos, dale, subite conmigo!" Recuerdo con nitidez tus palabras "Yo ya estoy en el cielo pero quiero que vos te quedes y luches porque de eso se trata vivir; sé feliz, no importa el dolor que debas soportar ni las lágrimas que serán muchas, sólo sé feliz. Estoy con vos, a tu lado, permanentemente; te quiero, no lo olvides jamás"
No volví a soñar con vos pero tampoco olvidé tu mensaje. Supe que no ibas a volver, que ya no debía esperarte pero también entendí que tenía que resistir y ahogarme en llanto porque vos me lo advertiste "Las lágrimas limpian el alma, liberan al corazón de aflicciones, te enjuagan los ojos y te ayudan a ver con mayor claridad" De acuerdo, tía, voy a luchar y vos a mi lado ¿Lo prometés? Sí, lo prometiste.
Fue entonces que tomé la decisión de irme de casa, allí no había lugar para mí y mucho menos para Agustina. Me mudé a una pensión y me la llevé conmigo. En eso me apoyó toda la familia "Que se vaya y haga su vida si eso es lo que quiere. Tu marido tiene razón, es un vago, no estudia, no trabaja y encima esto ¡Dejate de embromar!" "¿Y de qué va a vivir el chico?" Quería saber la abuela, preocupada "Para vos, mamá, siempre son chicos; ya está grande; le doy para el primer mes de renta y que se busque un trabajo, que aprenda a ganarse la vida, si es caprichoso, bueno, que se pague sus caprichos"
Me llevé mis cosas, bah, lo poco que tenía: Un par de jeans desgastados, algunas remeras, las zapatillas de básquet, mis discos, mis libros y mi secreto bien envuelto, no sea que a estos miserable se les ocurra revisarme el equipaje para constatar que no me afanara nada; si lo descubrían serían capaces de romperme todo o tirarlo por la ventana. Me muero, te juro que me muero o los mato; a mí que me hagan lo que quieran pero con vos, Agustina, que no se metan, tus cosas son privadas y no se tocan.
Sólo Mariela lloró, lo hizo en silencio; eternamente silenciosa fue su vida, ella era la víctima pero nadie se dio cuenta jamás. La forzaban a elegir y ella no podía ¿Cómo oponerse a su familia? Era la que le tocó en suerte...Pero tampoco podía recharme a mi porque, aunque los demás no lo admitieran, yo también era su famila. Pequeña Marila, ese día comprendiste cuándo se es adulto; cuando ya no se exige sino que se espera, callado, que la vida resuelva por vos. No todos tienen coraje para luchar contra los obstáculos, tampoco yo estoy seguro de poder hacerlo pero en mi caso es diferente, Mariela, vos tenés una familia, yo sólo tengo a Agustina...y a vos; no te voy a abandonar, vamos a seguir viéndonos, voy a presentarte a ella, te va a gustar, la vas a querer pero no se lo digas a nadie, es nuestro secreto. Dame un abrazo y dejame que te seque esas lagrimitas, guardalas para cuando las precises de verdad, yo estoy bien, sigo los dictados de mi corazón.
"Pero ¿Quién te va a cuidar, Ignacio, si ya no tenés familia?" "Yo tengo un ángel, mi tesoro, está siempre a mi lado, vos la conociste pero la olvidaste, algún día te voy a hablar de ella y ese va a ser nuestro segundo secreto" 
Mariela me abrazó tan fuerte como le permitieron sus brazos flaquitos y me dejó las mejillas rojas pero no de un chachetazo, de besos, esos que todavía guardo en lo más profundo de mi ser. Salí del dormitorio prometiéndole que la iba a llamar, que yo sabía que podía contar con ella y que le haría saber cuando necesitara de su ayuda.
Papá se recluyó en la cocina, no quería verme. Mamá estaba en el balcón, ofendida, por supuesto, una vez más yo era el responsable de sus desdichas ¡Pobre mártir infligida por la vida con semejante hijo!
La abuela se levantó del sillón, me besó, me abrazó y me puso en la mano dos billetes de cien pesos "Llamame, no pases hambre, cuando me necesites, buscame" "Gracias, abuela, lo voy a tener en cuenta"
Al cerrar la puerta sentí el timbre del teléfono; seguro que era mi susceptible tía que quería cerciorarse que la persona "non grata" ya se había ido.



Continuará...

jueves, 1 de marzo de 2012

INSTRUCCIONES PARA LEER "RENACER"

PARA SEGUIR EL HILO CONDUCTOR DE ESTE CUENTO LARGO, ES NECESARIO SEGUIR LA SECUENCIA POR ORDEN PARTIENDO DE LA PARTE 1 Y ASÍ SUCESIVAMENTE...

RENACER - PARTE 2

-No me estás oyendo, Ignacio.
-Disculpame, Agustina, a veces me voy tan lejos...
-Ese es tu problema, que siempre te vas, que no podés solucionar nada.
-Lo intento, te juro que lo intento pero no me escuchan.
-Pues, gritá, entonces.
-No se pueden resolver las cosas a los gritos; si lo sabré yo- hasta ese momento había hablado con la cabeza gacha pero levantó la cabeza y la miró- Vos no tenés idea de lo que es vivir gritando y cada respuesta es un cachetazo pero no no como una manera de decir, no, un cachetazo de verdad, de esos que te dejan la mejilla roja y la impotencia que te aplasta impidiendo que las lágrimas salgan y al final te ganan, saltan las lágrimas, el sollozo "Ay ¿A ver cómo llora el mariconcito?" y un día decidís no increpar más, no exigir más, no dejarte doblegar más.
-Bien, bien, muy bien; así que de mariconcito pasamos a cobarde.
-Agustina, no me lastimes, sos lo único que tengo.
-Entonces salí a pelear por mi.
-Lo hago. Ya me fui de casa, dame tiempo.
-Tiempo, tiempo, tiempo ¿Cuánto tiempo más necesitás? Estoy harta de estar encerrada en esta pensión de mala muerte. Dejame salir.
-No puedo, no estoy preparado ni vos tampoco.
                                Imagen tomada de Internet


Continuará...

miércoles, 29 de febrero de 2012

RENACER (PARTE 1) UN CUENTO DE MYRIAM JARA

                               

Esa mañana, la discusión comenzó más temprano que de costumbre. Había pasado mal la noche y últimamente le costaba conciliar el sueño. Era frecuente dormirse pensando en un despertar violento. Cada sermón de Agustina le despedazaba un poco más el corazón y la vida, le desgarraba la piel y el alma.
La amaba con todo su ser, ellos eran uno, lo sabía pero no era fácil lidiar contra el resto, aquellos que formaban parte de su entorno más cercano: La familia.
Había intentado, de a poco, casi sutilmente, presentar a Agustina pero invariablemente la negaban, la impugnaban, no la conocían y tampoco tenían intenciones de hacerlo.

-Siempre fue el conflictivo de la familia- Juzgaba su tía mayor.

-Yo no sé por qué no lo echás de una patada- Sugería algún primo.

- A mi no me metan en este asunto; nunca me dieron el lugar de padres, cada vez 
  que intentaba decir algo me hacían cerrar la boca- Se justificaba el progenitor.

- No, si ahora resulta que soy la culpable de todo ¿Por qué no se hacen cargo un   
  poco cada uno, eh?- era el argumento de la madre del "indeseable".

La única que guardaba silencio era Mariela, su hermana menor; ella quería a Ignacio y estaba dispuesta a aceptarlo y aceptar todo aquello que fuera parte de él pero ¿Quién la iba a escuchar?

- Vos, mocosa, ponete a estudiar y no te metas en asuntos de adultos.

- ¿A qué edad se es adulto, abuela?
Solía preguntarle Mariela a la única persona de la familia con quien podía abrir su corazón, probablemente porque también fue repudiada por sus padres y hermanos cuando, con cuatro hijos a cuestas, tomó la decisión de abandonar a su marido. No era de mujer decente, allá por mediados del siglo veinte, salir a la vida en busca de independencia, cerrar la puerta a un cúmulo de desilusiones y desencuentros. Eso había sido el matrimonio de la abuela de Ignacio, Mariela y otros tantos.

-Ya no está en edad de educar hijos y quiere opinar sobre los nietos; para
educarlos estamos nosotras- Siempre arrogante con su tono imperativo, la mayor de los cuatro hermanos.

                             Continuará...

miércoles, 22 de febrero de 2012

SÓLO BASTA EL DESEO

En estos días adversos
En que me asalta la pena
Y me estremece la oscuridad,
Intento salir del pozo
Imaginando tu rostro.

Son instantes inesperados
En que resuena tu risa
Y tus manos que me acarician
Delineando una sonrisa
En esta, mi cara abatida.

Tus ojos están húmedos
Los míos ya se secaron
Se han quedado sin lágrimas
De tantas que he derramado.

Las jornadas son monótonas,
Las semanas se hacen meses.
Te sueño de día entre sábanas blancas
Te pienso de noche abrazando tu alma,
Mientras en lenta y agónica espera
Se condensa la madrugada.

Las horas pasan de prisa
Cuando brilla la luna en el cielo,
Es esa luna que miramos
Al mismo tiempo los dos,
Vos con los ojos, yo con el corazón

Hoy se allegó una estrellita y me susurró al oído al ver una gota propagada en mi mejilla:

“Cuando te sientas vacía, cuando no puedas elevarte, cuando te juzgues rendida, recuerda cuánto te ama porque aunque no puedas verlo él está muy dentro tuyo, tanto como en su interior te guarda. Ha recuperado las fuerzas para ser tu norte, tu guía; ha dejado su existencia a un lado para cuidar de la tuya. Entonces, ya no solloces porque no existe en el mundo un amor tan santificado como el que DIOS les ha conferido”

El milagro se produce
Cuando prorrumpen las primeras luces.
En el silencio de esta habitación,
Mientras el sueño me somete
Descubro en mi frente tu beso.
La oscuridad es amparo
Cuando te siento junto a mí.

No desistas de pensarme
Yo no renunciaré a pensar en ti,
Eso nos mantendrá unidos,
No lo olvides, vida mía.

Cuando recupere mis sentidos
Voy a remediar tus heridas,
Voy a restituirte la alegría,
Voy a ser esa paleta
En que resplandezcan los colores
Que archivaste en tu cubil.

Te ruego que no te rindas,
Que no te devore la congoja,
Que resurjas de esa cama
Donde te derrumbó la angustia.
No te sueltes de mi mano,
Yo no voy a soltar la tuya.

Redimamos nuestra vida,
Esa eufórica existencia.
Es preciso que retorne
El fabricante de ilusiones,
Ese genio, loco, orate,
Creador de mundos mágicos,
IMAGEN TOMADA DE INTERNET 

Autora: Myriam Jara- Autora de sus vivencias
Octubre 2011- El mes de la ceguera

sábado, 18 de febrero de 2012

Si el precio de amarte es:
Llorar,
Rogar,
Perdonar,
Pedir perdón,
Olvidarte y no lograrlo,
Recordarte sin desearlo,
Obsesionarme con tu ausencia,
Que me aturda tu silencio,
Tragarme las broncas por no herir
Tus sentimientos,
Ahogar mis emociones para no obstaculizar
Tus ilusiones,
Soportar tus celos,
Reprimir los míos para conservar
La dignidad,
No,
Yo no pago.

La soledad
Es ingrata
Pero gratis...


Autora: Myriam Jara 

miércoles, 8 de febrero de 2012

H Y M - LA GUERRA Y LA PAZ


 Pregunta H:

¿Por qué perturbás mi espíritu?
¿Por qué no cerrás la boca?
¿Pensás que me sabe a sinfonía tu voz estrepitosa?
¿No te das cuenta que no me importan tus ideas?
¿Vas a volver la hoja por andar increpando?
¿Por qué pensás que podés cambiarlo?
¿Desde cuándo el mundo dejó de ser como es?
¿No podés entender mi deseo de contemplación?
¿Que los Tobas requieren de vos, una blanquita frívola?
¿Podés mirarte y ver cuán poco vale tu vida?
¿Estás segura de tu capacidad de dar amor?
¿Por qué debería concernirme aquello que no puedo remediar?
¿Podés dejar de fastidiarme?

Pregunta M:
¿Desde cuándo sos espíritu?
¿No son espíritus los desencarnados?
¿Por qué te molestan mis ideales?
¿Es tan malo considerar el padecimiento ajeno?
¿Por qué debería enmudecerme?
¿Te aburren mis ideas humanistas?
¿Y cómo vas a lograr abstraerte del mundanal ruido?
¿Forzándome a silenciar mi voz?
¿Acaso pensás que estoy sola?
¿Que no hay otros tantos como yo?
¿Estás convencido de que mi vida no vale nada?
¿Tu silencio es mejor que mi alborotador reclamo?
¿Tan egoísta es tu naturaleza?

Dice H:
No te soporto más
Me pongo mi bata blanca
Me voy al Tibet
Necesito meditar

Dice M:
No te soporto más
Me pongo el casco verde
Me voy a Irak
   Necesito batallar         
                                     

Autora: Myriam Jara

domingo, 5 de febrero de 2012

EL ESTIGMA


Las calles de Venecia estaban solitarias y le gustó, como le gustó el viento que, impetuoso, arremolinaba su pollera dejando al descubierto sus bonitas piernas, lo único bonito que había tenido. La fealdad fue su estigma y la causante de su vida solitaria. Ni siquiera su simpatía, exageradamente pretendida, le había proporcionado la felicidad de sentirse la dueña de un corazón. Tuvo muchos amigos, hombres casi todos, pero ninguna se fijó en ella como mujer. No los podía culpar; la culpa era de la maldita sociedad de consumo que promovía la belleza como el estandarte del éxito. No era socióloga que pudiera hablar desde la investigación, a duras penas había conseguido un cargo de jefa de sección en una pequeña empresa. Cada entrevista, esperaba ansiosa, sentada con la cabeza gacha, apretando el currículum que años de estudios, congresos y simposios, guardado con prolijidad en una voluminosa carpeta, atestiguaba su capacidad. El resultado era siempre el mismo. Cuando a su lado se ubicaba una que otra jovencita vestida provocativamente, con el cabello largo y rubio, dueña de un rostro que tocaba la perfección y un cuerpo esculpido por manos hábiles tras largas horas de quirófano, Marisa sabía que había perdido la partida. A nadie le importaba su experiencia laboral, ni su doctorado en Recursos Humanos, sólo ponían atención en su aspecto. Era así, debía aceptarlo, de todos modos no tenía opción. No había cirujano que pudiera mejorarla. Era fea y se sabía fea. Había heredado la osamenta masculina de su padre y la nariz deforme de su madre; los labios pulposos no la ayudaron mucho, un poco de pintura no hacía más que resaltar esa boca desagradablemente carnosa. La abuela, viejita generosa, le legó los ojos de un turquesa asombroso pero la hipermetropía la obligaba a ocultarlos detrás de gruesos lentes con marcos igualmente gruesos, acordes al tamaño de su rostro, de sus facciones todas. También la cabellera era herencia de su madre, cabello mixto y rebelde que únicamente pudo manejar cuando el peluquero le sugirió que lo cortara, una melenita insulsa que se abultaba en la nuca, entonces lo recogía a los costados con unas hebillas o con una bincha hacia atrás, brindando un aspecto prolijo aunque pasado de moda. No podía usar pantalones como le hubiera gustado, esos trajecitos ejecutivos que tan bien le hubieran sentado dada su estatura, pero la cola plana, chata como sus pechos, no se lo permitían. Se había resignado a la condena perpetua de la falda que tenía la contra de ocultar sus bellas piernas que algún antepasado ignoto le había conferido. Si hubiera tenido una cara pequeñita, unos rasgos más finos, un cuerpo menudo, podría haber usado minifaldas, era joven para hacerlo, pero se vería ridícula con su metro setenta y ocho y esa cara de equino, como solían llamarla sus compañeros.
Tenía suficiente inteligencia para hacerse cargo de sus defectos, bastaba con mirarse al espejo cada mañana, no esperando el milagro de una transformación divina, sino en la ardua tarea de volverse presentable. Cuando volvía del trabajo preparaba algún bocado, se quitaba los zapatos y con la bandeja sobre las piernas se reclinaba en el sillón para mirar la televisión. Películas de época con las que no pudiera identificarse, que no la hicieran sentir tan fuera de contexto. Le hubiera gustado vivir en esa época donde los vestidos ostentosos eran los protagonistas ensombreciendo la figura, pero le tocó ésta, la era de la belleza, de la pollera corta, de los pantalones apretados perfilando glúteos redondeados, blusas escotadas por donde asomaban bustos prominentes, cabelleras al viento enmarcando rostros angelicales con dientes como esculpidos en porcelana, o tal vez, esculpidos en porcelana pero con un aspecto tan natural que nadie se atrevería a apostar por lo contrario. A ella, en cambio, ni siquiera le habían hecho ortodoncia, un gasto que no valía la pena, decía su papá, el dueño de la osamenta gruesa.
Nada de lo que intentara podía convertirla en lo que no era, entonces apelaba a sus buenos modales, modales femeninos en un cuerpo cuasi masculino. Aprendió a reírse de sí misma y eso la volvió encantadora para las horas de trabajo, pero nunca era invitada al cine, nunca una cita, nunca un beso apasionado. Tuvo sexo, sí; no faltaba quien quisiera llevar a la cama a cara de equino. Aceptó ilusionada las primeras citas, podía ser tan fogosa como cualquiera, más aún; ella no precisaba ocuparse de verse bien a la hora de hacer el amor, sería inútil, entonces se entregaba en cuerpo y alma, brindaba placer a destajo, sin pudores, sin restricciones, siempre con la luz apagada. Los audaces que se animaban a arrojarla en la cama se cuidaban de mirarla, disfrutaban de sus manos recorriéndoles con avidez el cuerpo, de su boca amplia que, al momento del sexo oral, resultaba insuperable, pero no se preocupaban del placer de ella, la manipulaban como a una muñeca inflable, y cuando lograban el éxtasis, se vestían y se iban dejándole un beso en la frente y el vacío que se produce cuando no hay abrazos, cuando se despierta sola en la cama, cuando no se espera que le preparen un café. Gozaban y se iban. Pero se había acostumbrado y pensaba que era mejor eso que la autosatisfacción, al menos podía disfrutar del placer que sentía al oírlos gemir…aún con la luz apagada o porque la luz estaba apagada; mejor así, podía dar rienda suelta a la mujer hambrienta de sexo, apretar nalgas fibrosas, enredarse en las piernas peludas del caballero de turno, lamer el pene con apetito hasta sentir el semen derramado en su cara. Con el transcurrir del tiempo lo comprendió y le sacó provecho. Eran ésos momentos en que el poder lo tenía ella, a ella le pedían más, por ella gemían y se retorcían y se sacudían frenéticamente. Sí, era la mejor hembra, capaz de superar a ésas frígidas carilindas. No le faltaban hombres que la acompañaran hasta su casa para meterla en la cama sin preludios. Se había convertido en una leyenda sexual. Suponía que la información había corrido como reguera de pólvora “Cara de equino es una fiera, una maniática sexual, imperdible…para una noche” Si el placer tocaba el punto más álgido, podía esperar una segunda oportunidad, pero eso no sucedía a menudo, era bocado de una noche, una vez a la semana, con suerte, generalmente cada quince días.
Llegó a las calles estrechas esperando encontrar a algún desesperado, ansiando ver la cara de la miseria, pero no encontró a nadie, la miseria sólo se reflejaba en la fachada de las casas de dos plantas con sus paredes sucias y descascaradas. Era de madrugada; la gente dormía, algunos en soledad, otros, abrazados a otro cuerpo, estarían los que no dormían cuidando al hijo con fiebre, o que febriles, galopaban sobre sus mujeres, arrancándoles gemidos que ella nunca experimentó, salvo cuando usaba su inseparable vibrador, fiel amante que se ocupaba de proporcionarle placer; así y todo, prefería un hombre a su lado, aunque se ocupara de dirigirla a sus puntos más vulnerables sin preocuparle qué le apetecía a ella. No le importaba, por un par de horas se fusionaba con un cuerpo varonil y si no lograba el orgasmo, cuando se iba, le quedaba el recuerdo del pene agitando su vientre y el recurso de su compañero a pilas.
Una vida patética que no merecía la pena de sufrirla; podía disfrutar, tenía derecho. Aunque los demás no lo apreciaran de ése modo, Marisa cara de equino, era un ser humano y no debía privarse de aquello que tanto deseaba. Planificó con cuidado su viaje. En primer lugar, retirar todos sus ahorros del banco, una suma considerable. Ganaba bien y gastaba poco. Bueno, había llegado el momento de dilapidar tantas horas de trabajo. Luego visitar agencias de viaje en busca de un hotel cinco estrellas, vuelo en primera clase, limusina en el aeropuerto, ropa nueva, extensiones que le otorgaran la cabellera que tanto había ambicionado, sin importarle si estaba al tono con su rostro. Estaba dispuesta a permitirse todo aquello que había relegado por fea. Solicitó las vacaciones que nunca tomaba ¡Si no tenía a dónde ir ni con quién! Prefería ocupar su mente en el trabajo, llevando una vida mediocre pero metódica, a la espera de la oportunidad que la hiciera sentirse alguien. Bien, ya hablarían de ella, al menos le dedicarían una semana; sería el tema de cuchicheo en las oficinas, en los bares y hasta en los dormitorios. Sí, iban a hablar de ella porque les daría un buen motivo.
La tarde anterior al viaje, fue a la empresa vestida como una reina, con su nuevo cabello, las uñas perfectas y sin anteojos, aunque no veía nada, pero percibía, claro que percibía las miradas burlonas de las mujeres y las de los hombres, pasmados. Caminó con paso firme, poniendo todo su empeño por mantener la cabeza en alto, la frente erguida, el cuerpo recto. Entró al despacho de su superior y le dijo que tal vez necesitara más de un mes, un viaje tan costoso era para aprovechar. Su jefe quiso protestar pero ella no se lo permitió, de ninguna manera estaba dispuesta a ceder un mínimo de su tiempo por una empresa que nunca la valoró; le debían dos meses de vacaciones y los iba a tomar sin fraccionarlos. Fue su última palabra y sin esperar respuesta, salió pegando un portazo. Sonrió satisfecha al imaginar la cara rubicunda de ese petiso, calvo y barrigón, que se atrevía a mirarla con desdén. Se dirigió a la salida sin volver la vista, presuponiendo las estúpidas miradas de los empleados, clavadas en su espalda, la boca abierta, la lengua colgando, los ojos desorbitados ¿Qué le pasó a cara de equino? Sí, sí, seguro que era la pregunta obligada pero no obtendrían nunca la respuesta.
El último y doloroso compromiso a cumplir, fue ir al departamento de su amiga Mimi, para dejarle en custodia a Lucrecia, su gatita siamesa, el único ser que se alegraba al verla llegar, que se enroscaba en su cuello a la hora de dormir y compartía, sentada sobre su falda, largas sesiones de televisión y chocolates que se repartían entre las dos.
-Cuidala como si fuera tuya. No la dejes salir al balcón, le gusta andar por la cornisa.
-Quedate tranquila, mujer. Lucrecia y yo nos vamos a llevar muy bien ¿Verdad, Lucrecia?- dijo Mimi acariciando el lomo del animalito que ronroneaba mientras caminaba en círculos, rodeando las bonitas piernas de Marisa. Y Marisa salió sin voltear, no por pedantería, sino por no llorar.
Fueron hermosos los días en Italia; recorrió durante un mes y medio distintas ciudades, cenó en los mejores restaurantes, visitó museos, compró ropa de alta costura, trajes de saco y pantalón y hasta disfrutó de los amantes latinos, los únicos que le proporcionaron celestiales e intensos orgasmos…y con la luz prendida.
El problema de Marisa no había sido la fealdad sino su sentido de la fealdad. En Italia había nacido una nueva Marisa, cara de equino había muerto. En las calles napolitanas, romanas y florentinas, descubrió su verdadera esencia. Una mujer que se plantaba segura ante los otros, que podía disfrutar de una copa de vino tinto, no en soledad, sino sola por elección. Para entonces era ella las que abandonaba en el lecho al caballero de turno para irse sin siquiera dejarles un beso en la frente.
El viento volvió a arremolinar su pollera y la luz intensa la deslumbró. Era hora de volver, estaba amaneciendo y no quería perderse el espectáculo. Entró a su suite y miró la gran cama, luego se miró en el espejo del tocador y esbozó una sonrisa. Sus ojos estaban más turquesas que nunca, un brillo especial resaltaba el color de los ojos de la abuela, en su mirada había paz, su rostro se había vuelto bello porque bella era su alma. Luego volvió la vista a la cama de dos plazas y miró con piedad a cara de equino. El veneno ingerido le había dejado una mueca de horror que Marisa creyó entender que ésa la que efectivamente veían las personas en ella, provocando el rechazo que la llevó a tomar una decisión drástica pero simple.
Se sentó en la butaca blanca mirando la puerta. En cualquier momento entraría la chica de la limpieza y no quería perder detalle de los sucesos que sobrevendrían al grito inicial. Podía imaginar la ambulancia, la cara de horror del conserje, la policía, los pocos turistas agolpados en la puerta, tratando de averiguar qué estaba ocurriendo.
Marisa no estaría para entonces. Otro destino la esperaba, recorrer las calles de Venecia por toda la eternidad, sin ver y sin ser vista.
                       IMAGEN TOMADA DE INTERNET
Autora:Myriam Jara- La eterna escritora disconforme

lunes, 9 de enero de 2012

LA ESPERA


Hay silencio sepulcral
Hay dolor de alma y cuerpo
Hay lágrimas que desbordan
Hay una pena que agobia
Hay angustias que laceran
Hay deseos de escapar
Hay recuerdos que perduran
Hay mucho para olvidar
Hay sueños no concretados
Hay promesas no  cumplidas
Hay metas no alcanzadas
Hay ausencia de amor
Hay vida malgastada
Hay palabras que lastiman
Hay engaños y mentiras
Hay falacias que derrumban
Hay una profunda oscuridad
Hay un cielo que no brilla
¡Ay, vida, cuánto lastimas!
¡Ay, muerte que prolongas la agonía!
Hay tanta soledad…

6 de diciembre de 2011- Terapia Intensiva
Autora: Myriam Jara- La eterna poeta disconforme

jueves, 29 de diciembre de 2011

UNA HISTORIA ENTRE TANTAS


Toda la semana haciendo changas, juntando cartón, cortando el césped de la gente rica. Llegaba a casa, agotado pero feliz. Les había prometido a mi señora y mis cuatro hijos que iríamos a festejar el bicentenario. Estaban entusiasmados ¡Si hasta iban a poder comer un pancho! Claro, se viajaba gratis por estos días ¡La patria estaba de fiesta! Y razón que tenía, ahora somos libres, no dependemos del rey, vivimos en democracia. Qué sé yo, me tocó el corazón ver tantas banderas colgando de los balcones. La gente festejaba y pensé “Nosotros somos pobres pero también argentinos y algún día tendremos una casita de verdad, no como esta que a fuerza de pulmón, con chapas y algo de ladrillos, conseguí construir” Como sea, es nuestra casita, no vivimos en la calle, tenemos un techo para cobijarnos. Nos tomamos unos mates con la vieja, le dijimos a los pibes que se vistan y nos fuimos a tomar el tren y después un colectivo.
Yo acariciaba el bolsillo del pantalón, ahí estaban los pocos pesos que había juntado, no veía la hora de llegar y zambullirme en la multitud. Compré banderitas para que los chicos no se sintieran menos que los otros. Asombrados, miraban con los ojos dilatados, el cabildo iluminado, las calles vestidas de celeste y blanco. Bailaban al son de la música mientras mi compañera y yo, nos apretábamos las manos y nos mirábamos con ojos llorosos. Créanme, era una emoción auténtica. Ese día no había ricos y pobres, todos éramos argentinos y eso era lo único que importaba.
El cielo comenzó a cubrirse de nubes pero no nos dimos cuenta hasta que las primeras gotas mojaron nuestra vestimenta. Cuando la lluvia se hizo intensa y el viento agitaba las banderas que se enredaban en las copas de los árboles, pensé que sería mejor que regresáramos, la vuelta era larga y complicada, los chicos ya habían visto suficiente, comieron sus panchos y yo había cumplido mi promesa. Cuando bajamos del tren se nos hizo peliagudo esto de caminar sobre la calle de tierra. Al fin llegamos. No podía creer lo que veía, mis ojos se cubrieron de lágrimas, mi cuerpo se sacudía convulsivamente, el grito traspasó mi garganta expulsando la angustia en un furioso aullido. Mi casa ya no estaba, en su lugar, un montón de chapas y cartones que se aglutinaban sobre los ladrillos que habían conseguido mantenerse en su lugar. Miré a mis hijos, sus caritas asustadas, mi mujer temblando de frío y dolor “¡Maldita lluvia! ¿Maldita lluvia?” Pensé en las gentes que cubiertos con paraguas corrían a sus casas a tomar un plato de sopa caliente, encender el hogar, darse un baño, ponerse ropa seca para sentarse frente al televisor y seguir disfrutando de la fiesta a través de la pantalla. Lástima, no llegamos a gritar ¡VIVA LA PATRIA!
                          Imagen tomada de Internet
               MAYO 2010 MES DEL BICENTENARIO
               Autora: Myriam Jara- Eterna poeta disconforme

lunes, 26 de diciembre de 2011

PLAGIO DE AMOR


Vivían embriagados,  mucho más que enamorados
Tanto que quiso el cosmos exhibir esa pasión…

He vociferado a los cuatro vientos
Lo sublime de este amor,
Efusión que nos consume,
Caricias que nos abrigan.

Susurraban  los pajaritos
Sobre el albor de tu sonrisa,
Del resplandor de tus pupilas
Y esa devoción que me prodigas.

El río acarreó al mar los dichos,
Se supo de nuestra complicidad
Y de esas noches sin luna
En que nuestras siluetas son una.

La montaña le ordenó al eco
Que propague por el planeta
Que hay dos seres en el mundo
Que se soldaron las manos.

El universo, complacido, miraba,
Menuda y sonriente, a esa niña
Y a su enamorado piel canela
Pues que  en secreto se amaban.

Por tanto  Dios quiso, en su grandeza,
Unirlos y que se sepa,
Que se contagie la humanidad,
Que se adoren hombres y bestias.

Cupido lanzó sus flechas
Por si acaso y sin dirección
Atravesando  desolados corazones,
Haciendo plagio al amor…

IMAGEN TOMADA DE INTERNET
                     Diciembre 2011 
Autora: Myriam Jara- Autora de sus vivencias
(Derechos protegidos en el registro de la Propiedad Intelectual)



viernes, 23 de diciembre de 2011

FELIZ AÑO 2012

                        FOTOMONTAJE, GENTILEZA DE SWEETMELODY
Porque si lo deseas, así será, porque mientras tengas vida, el cambio depende de vos, porque cada amanecer es una nueva oportunidad para mirar las nubes sabiendo que el sol saldrá. Que no hay pena que el tiempo no deje en el olvido, que cuando alguien sale de tu vida es porque ya te enseñó lo que debía enseñarte y no tiene razón de quedarse, entonces no lo lamentes, sólo dejalo partir guardando los buenos momentos compartidos y olvidando lo malo. Que cuando una puerta se cierra, una ventana te espera en algún lugar. Que nada sucede sin una razón, todo lo que hoy te parece malo, todo lo que hoy te hace llorar, mañana comprenderás que fue mejor que sucediera porque algo malo te esperaba o algo mejor te espera. Vivir la vida día a día, minuto a minuto pues nunca sabemos cuándo es la cita obligada y dejaremos de respirar para siempre, pero no dejar de soñar, de proyectar, de pensar en futuro pero sin olvidar que no hay otro tiempo más que el instante mismo que acontece. Por todo esto y mucho más ¡FELIZ, ARMONIOSO Y PACÍFICO 2012!

jueves, 22 de diciembre de 2011

PORQUE NUNCA FUE


Toda una vida prometida, amor eterno, pasión desenfrenada, horas, semanas, meses que fueron construyendo esa morada, albergue, refugio de enamorados. Ella lo esperaba cada mañana con una sonrisa y el desayuno preparado y él se dejaba mimar porque le hacía bien sentirse amado por esa menuda y bella mujercita que había dejado todo por él, su familia, sus amigos, su propia vida fue pospuesta en beneficio de ese moreno, alto, bello, de labios dulces, de palabras tiernas, de fuego en las entrañas que la remontaban al cielo. Fue esa mañana en que él descubrió una lágrima en el rostro de ella ¿Cómo era posible que esa niña tan alegre tuviera alguna pena? No lo pudo soportar. Un segundo, sólo un segundo bastó para pegar un portazo y huir de esa morada habitada por un fantasma del pasado…
                       IMAGEN TOMADA DE INTERNET
Autora: Myriam Jara- Eterna poeta disconforme
(Derechos protegidos en el Registro de la Propiedad Intelectual)

miércoles, 21 de diciembre de 2011

LO INEVITABLE


Sentí  que me bajaban lentamente,
Los terrones de tierra húmeda
Chocando sobre la tapa del féretro,
Ese que sería mi último refugio.

Y me quedé saboreando el silencio,
Negro, sordo, abismal,
Afonía de almas
Y la quietud sepulcral.

Hubo un cosquilleo en la piel
Al sentir la última palada caer,
Cerrando  para siempre
El mundo de los vivos,
Ese al que ya no he de pertenecer.

A lo lejos, como un eco
Escuché murmullos,
Llantos y rezos…
¡Tan innecesario todo!

En pocas horas
Mi cuerpo iniciará
El proceso de putrefacción.
Es natural y necesario que suceda.

Estoy agotada,
Necesito reposar.
Que trabajen los gusanos…
¡Yo sólo deseo descansar!

Hágase tu voluntad…
IMAGEN TOMADA DE INTERNET

Autora: Myriam Jara – La eterna poeta disconforme
(Derechos reservados)

lunes, 19 de diciembre de 2011

¡FELICES FIESTAS!

                        Imagen, gentileza de Chris
http://sweetmelody87.blogspot.com/

Porque cada Navidad es el recordatorio del nacimiento de un gran maestro espiritual al que la humanidad no supo o no quiso escuchar…
Porque al no hacerlo fuimos responsables o partícipes necesarios o cómplices o testigos mudos de la destrucción del Planeta y del hambre de tantos hermanos…
Porque el nuevo milenio avanza aceleradamente pero el cambio se ve muy lento…
Porque no debemos seguir siendo sordos, ciegos y mudos, para eso se nos concedió del don de la retórica…
Porque no debemos perder las esperanzas de que si nos unimos, es posible…
Porque estamos tocando fondo como humanidad y no debemos ahogarnos, sólo esforzarnos y emerger como el Ave Fénix…
Porque otro año comienza y con él la ilusión de ver un mundo mejor…
Porque una vez hecho el balance, se impone la toma de consciencia…
Porque tenemos el privilegio de estar vivos y con facultades mentales no malogradas para recomenzar…
Porque los quiero y deseo todo lo mejor para cada uno
¡FELIZ NAVIDAD, FELIZ AÑO 2012!
Atenta y afectuosamente, Myriam Jara, la eterna poeta disconforme…

viernes, 16 de diciembre de 2011

INFRUCTUOSAMENTE


                               Voy buscando a DIOS
Entre la niebla
Con el creciente escepticismo
De que la vida
Es tan sólo devorar tiempo
Y esperar…

¿Hasta dónde? ¿Hasta cuándo?
Y por muy trascendente
Que mi espera sea,
Siempre será la espera
De seguir esperando…

Autora: Myriam Jara- La eterna poeta disconforme
IMAGEN TOMADA DE INTERNET